plano de la casa de Samsa,

plano de la casa de Gregor Samsa, por Nabokov

sábado, 12 de enero de 2008

ROMANCE DEL CONDE NIÑO

Garza en el atardecer, lago Suchita, El Salvador

Romance del Conde Niño

[Poema: Texto completo]

Anónimo español - Siglos XV-XVI

Conde Niño, por amores
es niño y pasó a la mar;
va a dar agua a su caballo
la mañana de San Juan.
Mientras el caballo bebe
él canta dulce cantar;
todas las aves del cielo
se paraban a escuchar;
caminante que camina
olvida su caminar,
navegante que navega
la nave vuelve hacia allá.
La reina estaba labrando,
la hija durmiendo está:
-Levantaos, Albaniña,
de vuestro dulce folgar,
sentiréis cantar hermoso
la sirenita del mar.
-No es la sirenita, madre,
la de tan bello cantar,
si no es el Conde Niño
que por mí quiere finar.
¡Quién le pudiese valer
en su tan triste penar!
-Si por tus amores pena,
¡oh, malhaya su cantar!,
y porque nunca los goce
yo le mandaré matar.
-Si le manda matar, madre
juntos nos han de enterrar.
Él murió a la media noche,
ella a los gallos cantar;
a ella como hija de reyes
la entierran en el altar,
a él como hijo de conde
unos pasos más atrás.
De ella nació un rosal blanco,
de él nació un espino albar;
crece el uno, crece el otro,
los dos se van a juntar;
las ramitas que se alcanzan
fuertes abrazos se dan,
y las que no se alcanzaban
no dejan de suspirar.
La reina, llena de envidia,
ambos los mandó cortar;
el galán que los cortaba
no cesaba de llorar;
della naciera una garza,
dél un fuerte gavilán
juntos vuelan por el cielo,
juntos vuelan a la par.


Anónimo español - Variante puertorriqueña

Caminaba el Conde Olinos
la mañana de San Juan,
por dar agua a su caballo
en las orillas del mar.
Mientras su caballo bebe
él se ponía a cantar:
-Bebe, bebe, mi caballo,
Dios te me libre de mal,
Dios te libre en todo tiempo
de las furias de ese mar.
Las aves que iban volando
se paraban a escuchar
porque les gustaba mucho
aquel tan dulce cantar.
La reina que lo escuchaba
a su hija fue a buscar:
-Oye, hija, cómo canta
la sirena de la mar.
-No es la sirenita, madre,
la que dice ese cantar.
Es la voz del Conde Olinos
que por mí penando va.
-Pues si es el Conde Olinos
yo lo mandaré a matar.
¡Vengan pronto, mis soldados,
al Conde Olinos matad!
Él murió a la madrugada,
ella, a los gallos cantar.
A los dos los enterraron
en medio de un platanal.
Dos arbolitos crecieron
en aquel mismo lugar;
ni en la vida, ni en la muerte
los pudieron apartar.

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