plano de la casa de Samsa,

plano de la casa de Gregor Samsa, por Nabokov

jueves, 26 de mayo de 2011

de Mil y ninguna maneras de mirar un ciervo-C.Blázquez

oye en los gritos de garza
lo que tu decir no daba:

Tus astas eran amor
esqueleto de mis alas

tácito azul de la boca del ciervo
despacio amante muerte fragua

y no se fieren
de arquero lance
es la funesta sed
de riberas en ciernes
que a la garza y al ciervo
siempre malfiere

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de Mil y ninguna maneras de mirar un ciervo-(en Apoplejías del hereje)
C.Blázquez

4 comentarios:

ana dijo...

Me ha encantado la música de tus palabras, tienen luz y canto

saludos
anamaría

karmen blázquez dijo...

en el grito y en el canto está el encanto, en el decir sólo manto,

Ana, si tu comentario me confiere tus encantos nota soy y agradecida

saludo en danza y acorde
k

Durandarte dijo...

Hermosísima versión de la canción medieval, donde siempre la sed de cada cosa dañaba mucho más que el venablo.
Me parece de una inspiración soberbia; si mérito tiene actualizar esa lírica, qué decir de ti, que has elegido el gran decir desde su centro mismo.

Saludos afectuosos, Karmen

karmen blázquez dijo...

Querido Durandarte,así es, es el más fiero fierro, permanencia sin tiempo,no se desprende, y ese cantor supo dejarlo en nuestro idioma. Yo no he podido evitar inimiscuirme en aquellos sonidos, la garza enamorada y el ciervo de San Juan, siempre son animal vulnerado.
También en acorde y danza
mi saludo agradecido
k