plano de la casa de Samsa,

plano de la casa de Gregor Samsa, por Nabokov

viernes, 29 de julio de 2011

de BRETON brota (sin beca Guggenheim)...La lengua de las piedras-

"Alejamiento infinito del mundo de las flores", suspira Novalis. ¡Qué decir, entonces, del de las piedras! ¿Y a qué se debe que, de camino, creamos tener un poco más de acción en éste?

Claro que la cuestión no podría tener sentido más que para quienes piensan que nada de lo que les rodea está ahí para nada, que no puede dejar de importarles en algún aspecto; que una percepción que se repite un número inconmensurable de veces, de la mañana a la noche de la vida, como la del objeto llamado genéricamente "guijarro", no puede permanecer limitada a sí misma, quedarse en letra muerta. Las sapientes clasificaciones de los mineralogistas los dejan totalmente insatisfechos. En realidad, estos mineralogistas no representan para aquellos inquisidores más que una categoría de esos "elocuentes naturalistas" que se quedan en lo visible y en lo palpable y de los que Claude de Saint-Martin ha podido decir que "defraudan nuestra expectación no satisfaciendo en nosotros esa necesidad ardiente y apremiante que nos lleva, más que a lo que vemos en los objetos sensibles, hacia lo que no vemos".

Sin ir a los orígenes en estado bruto, cuya indagación supone el traslado a otras latitudes y la puesta en marcha de todo un aparato, nada más fácil que llegar a sentir la particular "dignidad" de ciertas piedras. No hay más que vagabundear por los alrededores de la Orangerie o de las Tuilleries, a los largo de las orillas del Sena, mucho mejor después de un aguacero, ateniéndose a veces a bajar los ojos, para cosquilleo del silex que tapiza como pocos el suelo parisiense. De aquí a coger uno de esos fragmentos bonitos para sacarle efectos luminosos en todas sus caras no habría más que un paso si no fuera porque ese paso sólo pueden darlo los que conservan cierta lozanía de sus pocos años. Por lo demás, en el niño es un gesto instintivo.
El hecho es que las piedras dejan pasar, sin detenerlos lo más mínimo, a la mayoría de los seres humanos llegados a la edad adulta, pero los que excepcionalmente se prendan de ellas lo normal es que ya no se desprendan nunca. Allí donde las piedras se congreguen, los atraen y se recrean en hacer de ellos una especie de astrólogos invertidos. El velo de puro ornamento que por un instante hizo caer sobre ellas su mirada se ha ido levantando poco a poco, a partir de lo cual se les ha ido imponiendo oscuramente la necesidad de una indagación más exigente cada día. Esta creciente exigencia los lleva a poner cada vez más atención, y cada vez más exclusiva, en esa especie de aportaciones que se caracterizan porque gracias a ellas se puede profundizar más y más en la imagen casi vacía de sentido que la generalidad de la gente se hace del mundo. Quiere decirse que, con esto, entramos en el campo de los indicios y de los signos.

Gaffarel, bibliotecario de Richelieu y limosnero de Luis XIII, consagra el apelativo de gamahés -nombre, cree él, derivado de «camaieau» (camafeo), corrupción de «chemaija», que significa como el agua de Dios- a las piedras grabadas como jeroglíficos, entre las cuales pone en primera línea las "ágaras figuradas". Estanislao de Guaita advierte que su teoría apenas difiere de la de Oswald Croll, que, en su Libro de las firmas, sostiene que esas improntas son «las firmas de las fuerzas elementales que se manifiestan en los tres reinos inferiores" y que, mucho antes de ellos, Paracelso había estudiado detenidamente los gamahés, a los que dio el poder de curar. Esta opinión prevaleció en los medios sapientes del siglo XVll, como lo demuestra esta cita de un autor prusiano. «Ocurre a veces que los rayos caídos de las estrellas (con tal que sean de la misma naturaleza) se unen a los metales, a las piedras y a los minerales, que han caído de su posición más alta, los penetran enteramente y se amalgaman con ellos. En esta conjunción está el origen de los gamahés: se penetran de esta influencia y reciben la signatura de la naturaleza". Jurgis Baltrusaitis, en una hermosa obra muy reciente, uno de cuyos capítulos se refiere a las "piedras con imágenes", recuerda el jesuita alemán Athanase Kircher pensó que podría trazar la nomenclatura de los diversos tipos de minerales a que nos referimos y explicar las causas de su anomalía que, naturalmente, sólo la divina «Providencia» ha podido disponer.

En disculpa de los observadores e investigadores de los tiempos pasados hay una buena alegación: que las formas orgánicas fósiles no se reconocieron como tales hasta Bernard Palissy, y el hecho de que se las confunda con las figuraciones fortuitas que nos interesan tenía, por fuerza, que multiplicar las causas de error. Camille Flammarion insiste en el hecho de que, pese a las comunicaciones de Sténon en 1669, «Fontenelle, Buffon, Voltaire dudan de la naturaleza de los fósiles y no adivinan el proceso de formación de los terrenos de sedimentos". Es de extrañar que, sustraído el imperio de los gamahés la prolongada y abusiva injerencia de los fósiles, no haya perdido nada de su prestigio a ciertos ojos. Verdad es que nunca como hoy sintió el arte la necesidad de insertarse en lo fortuito (basta referirse a los "frotages", "fumages", "coulages", "souflages" y otros modos de asociación con el azar en la pintura). En el fondo, el gusto no ha cambiado mucho desde que, en 1628, el archiduque de Austria esperaba de Toscana un mueble "enteramente cubierto de ágatas, de cornalinas, de calcedonias, de jaspes con cuadritos pintados al óleo".

En el fondo, el gusto no ha cambiado mucho desde que, en 1628, el archiduque de Austria esperaba de Toscana un mueble "enteramente cubierto de ágatas, de cornalinas, de calcedonias, de jaspes con cuadritos pintados al óleo".

Cosa muy distinta es, nunca me cansaré de repetirlo, manifestar un interés de curiosidad por piedras insólitas, todo lo bellas que se quiera, pero a cuyo descubrimiento hemos sido ajenos, y ser esclavo de su búsqueda, para de tarde en tarde encontrar algunas, y aunque objetivamente valgan menos que las que ya se tenían. Entonces, es como si se jugara algo de nuestro destino. Estamos, totalmente entregados al deseo, a la solicitación y sólo en virtud de ellos puede cobrar valor tan alto el objeto buscado. Entre él y nosotros, como por ósmosis, se van a producir precipitadamente, por vía analógica una serie de intercambios misteriosos.

El viejo minero llamado el "Buscador de tesoros", que encuentra Henri de Ofterdingen, evocando las riquezas que le han descubierto las montañas del Norte, declara que a veces ha creído entrar en un jardín encantado. Se ha dado el caso de experimentar la sensación en una playa de Gaspesia a donde el mar solía echar y llevárselas sin dar tiempo a cogerlas unas piedras alargadas, transparentes, de todos los colores, que brillaban de lejos como lamparitas. El año pasado, al acercarnos, bajo una llovizna, a un cauce de piedras que todavía no habíamos explorado a lo largo del Lot, el súbito "saltarnos a los ojos" varias ágatas de una belleza inesperada para la región me hizo creer que iban a surgir a cada paso otras más bellas y me mantuvo más de un minuto en la perfecta ilusión de estar pisando el paraíso terrenal. No cabe duda de que la obstinación en la búsqueda de los fulgores y de los signos, de que trata la "minerología visionaria", actúa sobre el espíritu a la manera de un estupefaciente.

Hasta hay cabezas que parecen poco capaces de resistir a él, ciertos "gamahistas" a quienes sus trabajos les dan plena libertad para el desvarío. J. A. Lecompte piensa que el pavor o ciertas impresiones violentas, el fanatismo religioso o el político, pueden provocar la creación espontánea de un gamahé. J. V. Monbarlet, al cabo de largos años de "estudios", tiene por cierto que, en todo el valle del Dordogne, no hay una sola piedra, un solo sílex que no haya sido esculpido, grabado y pintado por el hombre -según él el artista galo- poniendo en él, tanto en el exterior como en el interior (como ocasionalmente lo revela al partirse), "cuadros misteriosos" e innumerables combinaciones. Estos dos autores se creen en el deber de corroborar su tesis con ayuda de numerosos dibujos o fotografías que naturalmente, de lo único de que pueden convencernos es del disturbio "paranoico" de su mente.

Sólo cuando se levantan construcciones sistemáticas tan ambiciosas se rebasan, a mi parecer, los derechos de la mineralogía visionaria. Entre las piedras de aluvión de un río como el Lot -limitándome a lo que yo puedo conocer mejor-, muchas veces he creído comprobar que las que, en una búsqueda emprendida por un grupo, llaman la atención de cada uno por sus calidades de sustancia o de estructura son las que presentan más afinidades con su complexión particular. Creo que, en el mismo recorrido, dos seres, a menos que tengan un raro parecido, no podrían recoger las piedras: tan cierto es que sólo se encuentra aquello que una profunda necesidad reclama, y esto aun en el caso de que esa necesidad sólo se pueda satisfacer de manera enteramente simbólica.

"Todo cuerpo transparente -piensa Novalis- se encuentra en un estado superior y parece tener una especie de conciencia". Nada más cierto. Se apoya de pasada, en Ritter, que, muy entregado a escrutar el "alma universal propiamente dicha", sostiene que todos los fenómenos exteriores deben llegar a ser explicables como símbolos y como resultados últimos de fenómenos interiores" y que "la imperfección de unos debe llegar a ser el órgano que revela los otros. Todavía algunos reaccionamos así. Las cintas internas del ágata, con sus contracciones seguidas de bruscas desviaciones sugieren lazos de trecho en trecho, cuando las vemos por vez primera vez parece que miran al través, en un espacio selectivo, nuestro propio "influjo nervioso". De esto puede resultar los más perturbadores "choques", y el mejor ejemplo de los mismos que puedo citar es la existencia de una piedra en la que se abre el sexo de la mujer, supremamente descrito, entre las circunvalaciones del cerebro.

La búsqueda de las piedras que tiene este singular poder alusivo, sí es verdaderamente apasionada, determina el rápido paso de los que a ella se entregan a un estado segundo, cuya característica esencial es la extraludicez. Esta, partiendo como un cohete de la interpretación de una piedra excepcional, abarca e ilumina las circunstancias de su hallazgo. En caso tal, tiende a suscitar una causalidad mágica, que supone la necesidad de intervención de factores naturales sin relación lógica con lo que está en juego, por lo cual desconcierta y confunde los hábitos de pensamiento, pero sin que por ello deje de subyugar nuestra mente.

El verano pasado, mi amigo Nanos Valaoritis tuvo la gentileza de consignar para mí las observaciones que ha suscitado el hallazgo de la bellísima piedra, en forma de figura sentada, que aquí se reproduce:

"Cuando Marie W. nos llevaba por la noche en automóvil por la meseta calcárea desde las ¨playas¨ del Lot donde se nos había hecho tarde, no dejaba nunca de parar, por miedo a matarle o herirle, si un pájaro nocturno, deslumbrado por los faros, se quedaba quieto ante nosotros. El 14 de septiembre contamos nueve paradas por causa de otros tantos pájaros, al parecer de la misma especie. El planeta Marte, que según los periódicos está excepcionalmente cerca de la tierra, nos cautiva durante buena parte del trayecto.

"De nuevo el 15, con A.B., explorando una pequeña playa cerca de Arcambal, a unos pasos encuentro en el río la piedra en forma de figura sentada, en la que me llama especialmente la atención la cabeza de pájaro nocturno. Mientras estamos observando, viene a revolotear en torno a nosotros el ¨gran Marte cambiante¨, una mariposa relativamente rara, siempre fascinadora. Se pesa con insistencia sobre el perro que nos acompaña. Otra piedra que encuentro se parece más claramente aún a los pájaros nocturnos de la víspera.

"El 17 de septiembre estará ¨Marte en la posición más próxima a la tierra.

"A los pocos días, leo un estudio de A. Lemozi sobre una sepultura neolítica descubierta en Toure Faure (Lot). Parece ser que en la piedra que cubre esta sepultura se destaca una cabeza de lechuza, de lo que deduce el autor que los pueblos neolíticos de la región adoraban a una diosa con cabeza de lechuza, divinidad tutelar de los sepulcros. Con razón o sin ella, cuanto más lo hemos pensado, más hemos creído que la piedra que yo encontré era la representación de la diosa".


Una piedra como ésta, cuyo aspecto intencional llega tan lejos, plantea en realidad un problema insoluble. Tal como es, por la misma ambigüedad de origen, esa duda en que nos deja le da para mí un inmenso prestigio, pues tiende a conferirle una posición clave entre el "capricho de la naturaleza" y la del arte.

Lotus de Paíni sostiene que la fase de Intuición se inicia históricamente en la especie humana en el momento "en que el alma penetra hasta el fondo de la piedra y toda de ella definitivamente las potencias del YO. La piedra.-dice también- confiere a la raza de los hombres el alto privilegio del dolor y de la dignidad". En todo caso, parece fuera de duda que al renunciar el hombre a algunas de sus preciosas facultades es cuando llegó a considerar las piedras como despojos. Las piedras -por excelencia las piedras duras-, continúan hablando a los que quieren oírlas. Hablan a cada cual un lenguaje a su medida: a través de lo que sabe le enseñan lo que aspira a saber. Las hay también que parecen hablarse una a otra y que, acercándose a ellas, se las puede sorprender hablándose. En tal caso, su dialogo tiene el inmenso interés de hacernos traspasar nuestra condición fundiendo en el molde nuestras propias especulaciones la sustancia misma de lo inmemorial y de lo indestructible (aquí no valdrá acantonarse). Desde este punto de mira, creo que, para nuestra mayor o menor edificación-eso depende sólo de nosotros-, merece la pena observar la gran Tortuga y el Cacique hablando del misterio de los comienzos y de los finales.

Fuente: Librodot

Read more: http://patriciadamiano.blogspot.com/2008/10/andr-breton-la-lengua-de-las-piedras.html#ixzz1TXM853VS

lunes, 18 de julio de 2011

de Medievo-Antonio MEDINILLA


Doce

Celan las murallas
El lenguaje del suelo-
Y acallan
Ceremoniales artesanos-


Catorce


Toda la Savia que entristece
Nieva en el lento universo-
El OjO que al fin se disipa
Se ausenta en la Ira Sagrada-
Fue en tu propia carne
Al borde de la nevada
Donde la vida entristece-

Veinte y dos

Se posterga la Partida-
Se dispone a reinar-
NO NOS VAMOS-
Deambulamos en El Giro-
Los instantes reconocen
Sus Juguetes Favoritos-
Fragmento de un todo incauto-
Estás inquieto (me observas)-
De igual manera nos emboza
En los campos de girasoles
El instinto de la Huída, Caín-

Treinta y siete

Almorávide feroz-
Ven
Y baja al Túnel-
LAS RAÍCES
PENDEN DEL TECHO-

Setenta y cuatro

Recordaremos la Victoria
COMO UNA DERROTA-
El ramal de olivas
Que se aborrece y excusa-
Donde el Ahorcado
YA SIN MONEDAS-

Ochenta y nueve

En tus extremos habitan Lobos
Y engendran otras batidas-
Presas de la media luna-
CAZAmentadas-
Saben danzar con tu vientre-
Caperuzón-

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de MEDIEVO-Antonio MEDINILLA-ed.AdamaRamada-mayo 2005

domingo, 10 de julio de 2011

F.M.DOSTOIEVSKI sobre E.A. POE y E.T.A. HOFFMANN-en Diario de un escritor



PRÓLOGO A TRES CUENTOS DE EDGAR POE

Dos o tres cuentos de Edgar Poe ya fueron traducidos al ruso en nuestras revistas. Aquí presentamos a nuestros lectores tres cuentos más. Es un escritor extremadamente extraño, eso es, extraño, aunque con mucho talento. Sus obras no se pueden calificar directamente como fantásticas, y aunque él sea fantástico lo es sólo, digamos, por fuera. Por ejemplo, admite que se resucite, tras aplicarle el galvanismo, a una momia egipcia, que ha pasado cinco mil años en las pirámides. Admite que un muerto, otra vez mediante el galvanismo, cuente su estado de ánimo, etc. Pero todavía no es género directamente fantástico. Edgar Allan Poe tan sólo permite la posibilidad de un suceso irreal (probando su posibilidad, sin embargo, a veces de manera muy ingeniosa), y al admitir este suceso en todo lo demás permanece absolutamente fiel a la realidad. Por ejemplo, lo fantástico en Hoffmann es distinto. Hoffmann personifica las fuerzas de la naturaleza en las imágenes: introduce en sus cuentos a las hadas y a los espíritus, a veces busca su ideal fuera de lo terrenal, en un mundo extraordinario, tomándolo por el mundo superior, como si él mismo creyera en la existencia de este mundo mágico y misterioso...Se puede decir que Edgar Allan Poe es más un escritor caprichoso que fantástico. ¡Y qué caprichos tan raros, qué atrevimiento en esos caprichos! Casi siempre escoge una realidad extraordinaria, pone a su personaje en unas condiciones circunstanciales o psicológicas extraordinarias, ¡y con qué capacidad de clarividencia, con qué precisión sorprendente cuenta el estado de ánimo de ese personaje! Además, Edgar Allan Poe tiene una característica que lo distingue absolutamente de todos los demás escritores, este rasgo distintivo es la fuerza de su imaginación. No es que supere en imaginación a otros escritores, es que en su capacidad de imaginación hay una particularidad que no hemos visto en ninguno: la fuerza de los detalles. Intenten, por ejemplo, ustedes imaginar algo poco habitual o incluso algo que no exista en la realidad. La imagen que aparecerá ante sus ojos encerrará siempre rasgos más o menos generales de todo el cuadro, o se va a centrar en un rasgo especial, en su particularidad. Pero en los cuentos de Poe se ven todos los detalles de cada imagen o acontecimiento hasta tal grado que casi se convencen de su posibilidad, de su realidad, aun siendo este acontecimiento imposible o no haber sucedido nunca. Por ejemplo, en uno de sus cuentos aparece la descripción del viaje a la Luna, es una descripción muy detallada, observada por él casi hora tras hora. Casi nos convence de lo que haya podido suceder. Del mismo modo describió en un periódico americano el vuelo del globo aerostático desde Europa, a través del océano, hasta América. Esta descripción fue tan detallada, estaba llena de unos hechos tan imprevistos y fortuitos, tenía un aspecto tan real, que todos creyeron en este viaje aunque fuera por un par de horas,y eso que en seguida se informó de que no se había realizado ningún viaje y que el cuento de Edgar Allan Poe era un bulo periodístico. La misma fuerza de imaginación o, más bien, de consideración se manifiesta en los cuentos de la carta robada y en el asesinato cometido por un orangután en París, y en el cuento del tesoro hallado.
Lo comparan con Hoffmann. Ya hemos dicho que no es verdad. Además, Hoffmann es muchísimo mejor que Poe como poeta. Aunque a veces no esá definido con claridad, Hoffmann tiene un ideal, cargado de pureza, belleza real y verdadera, propia del hombre. Esto se ve mejor en sus novelas no fantásticas como, por ejemplo, Meister Martin o la finísima y admirable novela Salvator Rosa. Por no hablar de su mejor obra, El gato Murr. ¡Qué humor tan verdadero y maduro!, ¡qué fuerza de la realidad, qué rabia, qué tipos y retratos! Y al lado aparece la sed de la belleza. ¡Qué ideal más radiante! El Poe fantástico es, por así decirlo, material. Se ve que es un americano del todo verdadero, incluso en sus mejores obras fantásticas.
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de Diario de un escritor-Fiódor M. DOSTOIEVSKI-edición de Paul Viejo-traductoras: Elisa Beaumont Alcalde, Eugenia Bulátova y Liudmila Rabdanó-editorial Páginas de espuma-2010

martes, 5 de julio de 2011

La casa de Canetti, -en El Danubio, de Claudio MAGRIS

LA CASA DE CANETTI--

En el número 12 de la Ulica Slavianska, en Ruse, que desciende recta hacia el puerto, hay todavía, junto al balcón de hierro forjado, un gran monograma de piedra con una C; la casa de tres pisos era la empresa del abuelo de Canetti, ahora es una tienda de muebles. En el barrio de los "espaniolos" -que en un tiempo eran numerosos en Ruse, tan emprendedores como exclusivos- existen todavía, en cambio, las casas bajas entre la vegetación, en general de un solo piso. Los judíos vivían bien en Bulgaria; en su libro sobre Eichmann, Hannah Arendt recuerda que la población búlgara, cuando los aliados nazis obligaron al gobierno de Sofía a imponer el distintivo a los judíos, manifestó su simpatía por quienes lo llevaban y procuró en general obstaculizar o atenuar las medidas antisemitas.
En el barrio está también la casa de infancia de Canetti; el director de los museos ciudadanos, Stojan Jordanov, hombre amable y culta inteligencia, es quien nos lleva a esta casa de la calle Gurko 13, dirección que Canetti, en su autobiografía, se preocupa cuidadosamente de precisar. La calle delante de la verja siempre está "polvorosa y soñolienta", pero el patio con jardín ya no es tan espacioso, invadido por otras construcciones. A la casa de Canetti, a la izquierda del patio, se accede también hoy subiendo unos cuantos peldaños; el edificio está dividido en pequeños apartamentos, en el primero vive la familia Dakovi, en la última puerta la señora Vâlcova, la dueña de la casa, que nos invita a entrar. Las habitaciones están atestadas de forma casi inverosímil de objetos de todo tipo amontonados en desorden, alfombras, colchas,cajas maletas, espejos sobre las sillas, cartones,flores artificiales, zapatillas, papeles, calabazas; en las paredes, grandes y rasgadas fotografías de divos del cine, una Marina Vlady, un joven de Sica de sonrisa conquistadoras.
Aquí abría los ojos al mundo uno de los grandes escritores de ese siglo, un poeta que intuiría y representaría con excepcional fuerza el delirio del época, que deslumbra y extravía la visión del mudno. Entre todas estas bagatelas, en el misterio siempre presente en cada espacio recortado en el informe universo, algo irrecuperable se ha perdido. También la infancia de Canetti se ha desvanecido y su minuciosa autobiografía no consigue aprehenderla. Enviamos una postal a Canetti, en Zurich, pero sé que no apreciará esta intrusión en sus dominiso, en su pasado, ente intento de ir a hurgar en su escondite e identificarlo. En su autobiografía, que probablemente ha determinado en gran medida la concesión del premio Nobel, Canetti parte en busca de sí mismo, del autor de Auto de fe; el Nobel ha premiado a dos escritores, el de antes, que se oculta,y el de ahora, que reaparece. El primero es un genio misterioso y anómalo, tal vez desaparecido e inaccesible para siempre, el escrito que en 1935, a los treinta años publicó uno de los grandes libros del siglo, su único libro realmente grande, Auto de fe, el cual desapareció casi inmediatamente, durante treinta años, de la escena literaria. Este libro imposible y áspero, que no hace ninguna concesión y no permite ser asimilado por la institución cultural, es la grotesca parábola del delirio de la inteligencia que destruye la vida, el terrible retrato de la falta de amor y del deslumbramiento; su rechazo, por parte de aquella ideal mediocridad que es la república literaria con su bienintencionada historiografía, era un fenómeno obvio, el rechazo de la grandeza radical y absoluta, indigerible. Ese libro, que ilumina como poquísimos nuestra vida, ha permanecido durante largo tiempo prácticamente ignorado, y Canetti ha soportado esa marginación con una firmeza que tal vez ocultaba, en su amable modestia, una irrefutable y casi empecinada conciencia de su propio genio.
El escritor de Auto de fe no habría ganado por sí solo el Nobel, ni siquiera con el resto de sus obras precedentes; para que fuera aceptado era necesario probablemente otro escritor, el que saltó a la luz treinta años después, acompañando la fortuna de su libro, redescubierto por la fama, como si se tratara de una fortuna pósutma y dirigiendo su lectura, su interpretación y su comentario -al igual que si, con decenios de retraso, se descubriera El proceso de Kafka y reapareciera el propio Kafka, bastante más anciano y simpático, sirviendo de guía de sus propios laberintos.
La autobiografía, que parte de la infancia en Ruse, es esta construcción de su propia imagen, esta imposición del autocomentario; en lugar de narrar una realidad viva, la esclerotiza en la descripción. Canetti quiere contar la génesis de Auto de fe, pero no dice realmente nada acerca de ese grandioso libro ni acerca de su inimaginable autor, que debe haberse encontrado al borde de la catástrofe y del vacío; ni siquiera expresa el silencio y la ausencia de ese autor, de su otro yo, el agujero negro que lo ha engullido y cuya evocación habría podido hacer nacer otro gran libro, sino que redondea sus aristas y ajusta las cosas con un tono autorizadamente conciliador, como si quisiera asegurar que en el fondo todo sigue en su sitio. Así que su libro dice a la vez demasiado y demasiado poco.
Creo que resultará difícil aceptar este jucio, sin duda tan discutible como cualquier otro, pero que nace del amor por él y por su lección de verdad. A veces Canetti se asemeja a los poderosos de sus libros, a su deseo de mantener la vida bajo control, que él ha indagado y desenmascarado en Masa y poder; a todos los grandes escritores les acechan los demonios que ponen al desnudo, lso conocen porque los llevan consigo, denuncian su poder en la medida en que amenaza con dominarles. Parece que en ocasiones quiera tener el mundo en sus manos o, por lo menos, su propia imagen, con el inconfesado deseo de que sea únicamente Canetti quien hable de Canetti. Cuando la señora Grazia Ara Elias le escribió que también ella había nacido y crecido en Ruse y recordaba a los Canetti y también al doctor Menachemoff al que describía en la autobiografía, Canetti, que no le contestó, se sintió quizá inquieto ante la idea de que alguien más pudiera ostentar derechos sobre la imagen de Ruse, del doctor y de todo aquello que él, ñpor haber escrito sobre ello, consideraba tal vez su propiedad exclusiva.
A sus cartas -con las que durante un tiempo me invitaba a entrar con magnánima generosidad en su vida y me ayudaba a entrar en la mía-, a toda su persona y a su Auto de fe debo una parte constitutiva y esencial de mi realidad. Es posible que mi acogida de su autobiografía le haya disgustado, pero quien ha aprendido a ver los mil rostros del poder gracias a él tiene el deber de resistir, en su nombre, a ese poder, incluso cuando asume, por un instante, su rostro. Mientras la señora Vâlcova cierra la puerta contemplo, verosímilmente por última vez en mi vida, esas habitaciones atestadas en las que jugaba y crecía un niño desconocido, un poeta que ha enseñado la fidelidad, la resistencia al inaceptable ultraje de la muerte.
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de El Danubio- Claudio MAGRIS-trad. Joaquín Jordá, editorial Anagrama,1997,
título de la edición original:Danubio-
publicado por Garzanti Editore en Milán, 1986

domingo, 3 de julio de 2011

3 de julio 1883 nace Franz KAFKA, en Praga

3 de julio de 1913, apunta en sus Diarios:

"La ampliación y la elevación de la existencia gracias a un matrimonio. Lema para un sermón. Pero casi lo adivino.
Cuando digo algo, pierde inmediata y definitivamente su importancia; si lo escribo, también la pierde siempre, pero a vece adquiere una nueva.
Una sarta de bolitas de oro en torno a un cuello bronceado."

El día anterior, 2 de julio apunta en sus Diarios:

"He sollozado ante la información del proceso contra una tal Marie Abraham, de 23 años, que, empujada por la miseria y el hambre, estranguló a su hijita Bárbara, de casi nueve meses, con una corbata masculina que le servía de liga y que se desató. Una historia completamente esquemática.

El entusiasmo con que he representado en el cuarto de baño, ante mis hermanas, una escena de una película cómica. ¿Por qué no puedo hacerlo nunca ante gente extraña?

Jamás me habría casado con una muchacha con quien hubiese habitado un año seguido en la misma ciudad.

***
3 de julio 1916, apunta en sus Diarios:

"Primer día en Marienbad con F. Puerta común con llaves por ambos lados.

Tres casas juntas formaban un pequeño patio. En unos barracones de este patio, estaban instalados aún dos talleres, y en un rincón había un gran amontonamiento de cajas pequeñas. En una noche muy tempestuosa-el viento arrojaba masas de agua al patio por encima de la más baja de las casas-, un estudiante sentado aún ante sus libros en una buhardilla, oyó un fuerte lamento que venía del patio. Se levantó y escuchó atentamente, pero no se oía nada, el silencio era absoluto. "Probablemente ha sido una ilusión", se dijo el estudiante, y volvió a sus libros. "No era una ilusión", decían las letras del libro saltando literalmente. "Una ilusión", repitió él y, pasando el índice por encima de las líneas cada vez más inquietas, las fue calmando. "
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trad. Feliu Formosa, editoria Tusquets-Diarios de Franz Kafka-(1910-1923)

lunes, 27 de junio de 2011

fragm. de El jinete noble y el sonido de las palabras-W.STEVENS

[...] El epigrama de Pareto según el cual la historia es un cementerio de aristocracias se transforma fácilmente en otro: la poesía es un cementerio de noblezas. Para el poeta sensible, consciente de las negaciones, nada es más difícil que las afirmaciones de la nobleza y, sin embargo, ninguna otra cosa se exige a sí mismo con mayor persistencia,, puesto que sólo en estas afirmaciones y en las de su especie se encuentran las sanciones que son las razones de ser del poeta y del éxtasis ocasional, o libertad extática de la mente, que constituye su peculiar privilegio.
Es difícil pensar en nada que sea más anacrónico hoy que la nobleza. Mirándola con franqueza, parece falsa y muerta y fea. El mero hecho de mirarla nos hace comprender vivamente que en nuestro presente, en presencia de nuestra realidad, el pasado se ve falso y está, por lo tanto, muerto y es, por lo tanto, feo; y apartamos la vista de él como de algo repulsivo, y apartamos la vista en especial de las características que de alguna manera asume: lo que fue noble en su tiempo, lo que fue grandeza, la retórica de entonces. Pero, así como una ola es una fuerza y no el agua que la forma, la nobleza es una fuerza y no las manifestaciones de que se compone, que nunca son las mismas. Probablemente esta descripción de la nobleza como fuerza será más eficaz que cualquier otra que pudiese haber hecho yo para reconciliarles a ustedes con ella. No es un artificio que el entendimiento haya agregado a la naturaleza humana. El entendimiento no ha agregado nada a la naturaleza humana. Es una violencia interior que nos protege contra la violencia exterior. Es la imaginación que vuelve a presionar contra la presión de la realidad. Parece, en último análisis, tener algo que ver con nuestra autoconservación; y ésta es la razón, sin duda, de que su expresión, el sonido de las palabras, nos ayude a vivir la vida.
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del artículo El jinete noble y el sonido de las palabras, en El ángel necesario, ensayos sobre la realidad y la imaginación. -Wallace STEVENS-
trad. A.J.Desmonts-edit. Visor-1994











jueves, 23 de junio de 2011

no hay ruiseñor-C.Blázquez

no hay ruiseñor, calandria
cautivo es el deleite

***
el no, duplica las cosas
al albor las extiende

***
ni cuando las noches son
las noches son cuando ni

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de Apoplejías del hereje-C.Blázquez

martes, 21 de junio de 2011

nombre, palabra,-Elias CANETTI



Para mí, Gérard de
Nerval sería ya un poeta por el simple hecho de creer que descendía de Nerva.
Todas las relaciones aritméticas, las proporciones, los destinos y las trayectorias elípticas me son indiferentes; todas las relaciones a través de los nombres me resultan, en cambio, estimulantes y verdaderas.

Mi dios es el nombre, la respiración de mi vida es la palabra. los lugares cuyos nombres palidecen me son indiferentes, no he estado en ningún lugar cuyo nombre no me atrajera.
Me asustan la disección y la explicación de los nombres, las temo más que a un asesinato.

Es curioso ver cómo nos acercamos más a la verdad con las palabras en las que ya no creemos del todo. La verdad como una reanimación de palabras moribundas.

También tenemos que saber dar sin sentido, de lo contrario, se nos olvida el dar.
(1956)
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de Apuntes I-trad. J.J. del Solar y Beatriz Galán-ed. De bolsillo-

viernes, 17 de junio de 2011

trinidad de la laringe-C.Blázquez

bocas en vitrina
que la Aurora pule
cosas de las bocas
cuando no descansan en labios

orillas no son labios*
y en cada barca un cadáver
-abracadabra-
diría calma chicha
como se dice da Vinci Uccello
châteaux chez toi
chatarra

trinidad de la laringe
trinidadla


*verso de R. Zelarayán

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(de Apoplejías del hereje, C.Blázquez)

martes, 14 de junio de 2011

Borges, como un cirio se enciende en otro cirio, cómo



autor de la foto: Ronald Shakespear
fuente de todas las vías:entre Gulistan y Bostan

lunes, 13 de junio de 2011

de un Diario sin data-

Lunes-Miro el reloj, 6 a.m.: asombro; casi tres días sin consultarlo. Medito en ello, y apunto;
como en la cuna: la luz y los esfínteres, los ruidos y la música; sueño-vigilia, trasiego de sus contenidos, en libre vaivén, ubicuos.

viernes, 10 de junio de 2011

Danteguarnición del Fieronardo de Firenze-C.Blázquez


Madonna de las rocas-Leonardo da Vinci
óleo sobre tabla, en el Museo del Louvre


Extraña cordillera de sólidos pliegues en la airosa banda de seda o tul apenas ceñida flotante oroluciendo y desalojada
donde baja mirada la madonna clava

Baja mirada la madonna clava y con una mano resguarda al que suplica y con la otra detiene
vade retro al ángel que le acusa quien retirado ya nos quiere cómplices y es su mirada sola
que nos mira

que nos mira y se posa como esfinge
de desaparecientes alas[...]

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de Danteguarnición del Fieronardo de Firenze
-en Apoplejías del hereje-C.Blázquez

martes, 7 de junio de 2011

ah, que tú escapes-J.LEZAMA LIMA


AH, QUE TÚ ESCAPES

Ah, que tú escapes en el instante
en el que ya habías alcanzado tu definición mejor.
Ah, mi amiga, que tú no quieras creer
las preguntas de esa estrella recién cortada,
que va mojando sus puntas en otra estrella enemiga.
Ah, si pudiera ser cierto que a la hora del baño,
cuando en una misma agua discursiva
se bañan el inmóvil paisaje y los animales más finos: antílopes, serpientes de pasos breves, de pasos evaporados,
parecen entre sueños, sin ansias levantar
los más extensos cabellos y el agua más recordada.
Ah, mi amiga, si en el puro mármol de los adioses
hubieras dejado la estatua que nos podía acompañar,
pues el viento, el viento gracioso,
se extiende como un gato para dejarse definir.

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de Enemigo rumor, 1941-José LEZAMA LIMA-(La Habana,1910-1976)

lunes, 6 de junio de 2011

cuando leal-C.Blázquez

cuando leal el sendero se bifurca
toma una piedra del suelo
¿ves ahora el mosaico?
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C. Blázquez-de Apoplejías del hereje

viernes, 3 de junio de 2011

3 de junio 1924-hace 87 años que murió Franz KAFKA

[...] Es una condición en que uno se olvida del verdadero nombre de las cosas, y con la prisa les pone nombres momentáneos y arbitrarios. ¡Rápido, rápido! Pero apenas se aleja de ellas, se olvida de los nombres que les puso. El álamo del campo, que usted llamó "Torre de Babel", porque no sabía o no quería saber que era un álamo, se estremece de pronto innominado, y usted se ve obligado a llamarlo "Noé, cuando estaba ebrio".[...]
[...] Colocó una mano dentro de la otra, para dar mayor unidad a su cuerpo,[...]
[...]-No hubo nunca época alguna en que pudiera convencerme por mis propios medios de mi existencia. Tengo por tanto una conciencia tan fugitiva de los objetos que me rodean, que siempre creo que esas cosas han vivido alguna vez, pero que ahora están desapareciendo. Siempre siento el deseo, querido señor, de ver las cosas tales como son antes que yo las vea. Deben de ser muy hermosas y tranquilas. Así deben de ser, porque oigo a la gente hablar así de ellas. [...]
[...] Después cerré los ojos porque me dolían.[...]

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de Conversación con el suplicante-emecé editores-colección piragua-Buenos Aires,1967-
no encuentro mención al traductor

lunes, 30 de mayo de 2011

Para que mediten los jinetes-Franz KAFKA

Si bien se piensa, no es tan envidiable ser vencedor en una carrera de caballos.
La gloria de ser reconocido como el mejor jinete de un país marea demasiado, junto al estrépito de la orquesta, para no sentir a la mañana siguiente cierto arrepentimiento.
La envidia de los contrincantes, hombres astutos y bastante influyentes, nos entristece al atravesar el estrecho pasaje que recorremos después de cada carrera y que pronto aparece desierto ante nuestra mirada, exceptuando algunos jinetes retrasados, que se destacan diminutos sobre el borde del horizonte.
La mayoría de nuestros amigos se apresuran a cobrar sus ganancias y sólo nos gritan un lejano y distraído «¡hurra!», volviéndose a medias, desde las alejadas ventanillas; pero los mejores amigos no apostaron nada a nuestro caballo porque temían enojarse con nosotros si perdíamos; ahora que nuestro caballo venció y ellos no ganaron nada, se vuelven cuando pasamos a su lado y prefieren contemplar las tribunas.
Detrás de nosotros, los contrincantes, afirmados en sus cabalgaduras, tratan de olvidar su mala suerte y la injusticia que en cierto modo se ha cometido con ellos; tratan de contemplar las cosas desde un nuevo punto de vista, como si después de este juego de niños debiera comenzar otra carrera, la verdadera.
Muchas damas consideran burlonamente al vencedor, porque parece hinchado de vanidad y, sin embargo, no sabe cómo encarar los interminables apretones de manos, congratulaciones, reverencias y saludos desde lejos, mientras los vencidos se callan la boca y acarician ligeramente las crines de sus caballos, muchos de los cuales relinchan.
Finalmente, bajo un cielo entristecido, empieza a llover

viernes, 27 de mayo de 2011

de Acoplas mientras la muerte-C.Blázquez

no busques donde me tengo
sino en la reja
donde me dejas
don de lo mudo

mientras la muerte
lis de la muta
anuda: hubo
nohay y ahí

la especie brota
y en bruta lid
debuto

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de Acoplas mientras la muerte-(en Apoplejías del hereje)
C. Blázquez

jueves, 26 de mayo de 2011

de Mil y ninguna maneras de mirar un ciervo-C.Blázquez

oye en los gritos de garza
lo que tu decir no daba:

Tus astas eran amor
esqueleto de mis alas

tácito azul de la boca del ciervo
despacio amante muerte fragua

y no se fieren
de arquero lance
es la funesta sed
de riberas en ciernes
que a la garza y al ciervo
siempre malfiere

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de Mil y ninguna maneras de mirar un ciervo-(en Apoplejías del hereje)
C.Blázquez

domingo, 22 de mayo de 2011

de Apoplejías del hereje-C.Blázquez

Hasta aquí hemos traducido hasta ese imperativo túmulo ¡crean! emperador hemos traducido y ahora optamos por crear necesitamos más espacio porque aunque tienen el cielo los vientos insisten y soplan aquí hay que dar más Olimpo a los dioses tiéndete Musa y míranos el corazón ya sangra así de poco mas todavía un corazón abandonado por la sangre somos ora tú que uña y carne son persuasión recuerdos de su vientre Jesús ¿recuerdas de su vientre? oh Mylord mestizo no creas en los dioses verdaderos su crepúsculo es falso yo la novia he invitado a mis nupcias a Discordia la del rostro de dunas removiéndose pues crear es defenderse de la Verdad la del rostro de dunas removidas nadie ha venido a saber de qué metal es el alma ahora pronuncio yo cimiento verdadero crepúsculo ya-cimiento ¿dónde estáis? ahí ahí hay hombres que dicen ay ay porque ahí ay porque hay dicen ay son hombres porque dicen ay dicen negra constante irrelevancia de la mano y de la máquina ay oh Mylord se nos ha derramado la paciencia no volverá a ser dios el pez dorado y la mitad del templo es calandria y la otra mitad del tiempo.
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de Apoplejías del hereje-C.Blázquez

viernes, 20 de mayo de 2011

sobre Stefan GEORGE- por LOU Andreas SALOME-

1898
Puede ser de una importancia enorme, indirecta, si al mismo tiempo, a causa de un estilo espiritual y artístico afinado en otra modalidad, un lírico alemán de genialidad técnica cobra la influencia que ahora está empezando a tener Stefan George. He de mencionar su nombre porque lo que representa queda tan perfectamente satisfecho con su exclusiva personalidad que sus imitadores deben ser adscritos a un lugar completamente distinto al suyo. Pues cuando se ve cómo le imitan, incluso con mucho talento, salta a la vista el predominio de la técnica sobre el contenido como una carencia, mientras que en Stefan George todo contenido que asienta como base no sólo está estrechamente ligado a su técnica formal en una maravillosa relación íntima, sino que también se relaciona con lo externo e interno de él como ser humano, con su postura, su voz, su rotro, su sonrisa, en una armonia de tan delicadas tonalidades que la verdadera obra de arte parece consistir precisamente en la unión de esta personalidad con la lírica que ella misma ha creado. Sin duda me he expresado de un modo un tanto paradójico, pero en lo esencial es esto lo que sucede, lo cual explica buena parte de la admiración ilimitada que suscita por un lado y, por otro, de la crítica convencida a las cualidades poéticas de Stefan George, que en su mayor parte suelen vincularse a su nombre pronunciado no con mucha frecuencia, si bien siempre acompañado de un énfasis particular. Nunca había asistido a una transformación tan victoriosa e imponente como la que en su recitación experimentan los poemas de Stefan George; era como si flores muertas secadas con esmero y bellamente ordenadas dieran de súbito un salto del herbario a un floreciente Jardín de la Vida, y todas y cada una de sus hojas diminutas se extendieran al sol estival reluciendo en dorados tonos verdes. Esta imagen es falsa a propósito, en tanto que las forma puras y rigurosamente técnicas de la lírica de George no matan ni resecan la vida de su contenido artísico; más aún se adaptan a dicho contenido en todo sus matices con una maestría de la que sólo es capaz un gran técnico. Pero la impresión que tranmite esta imagen falsa es sin embargo correcta en lo fundamental, porque en su mayoría el contenido artístico de la lírica de George está tan poco sacado de las profundidades del alma humana, parece surgir de una plenitud espiritual tan poco complicada, cautivadora, internamente conmovida, que incluso su efecto en el oyente no requiere más que una ligera partcipación de las capas más hondas del sentimiento, y esta ligera resonancia a interés superficial hace que de forma involuntaria nuestra atención se dirija con una mayor consciencia a los medios técnicos de expresión de la poesía de George aunque en ella forma y contenido se fusionen de forma ejemplar. [...] Y sin embargo el efecto que prevalece es el meramente artístico, no complementado de forma artificial con recursos personales, pues su personalidad repite de por sí la obra de arte que ha creado, vuelve a recordar la impresión que produce en su forma humana exterior simbólicamente estilizada, como si hubiera surgido de sus propias poesías y fuera su criatura no menos que su creador.

L. Andreas Salomé, "Grundformen der Kunst. Eine psychologische Studie": Pan 3 (1898), pp.23-28
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en Antología de poesía y prosa de Stefan GEORGE-Nada hay donde la palabra quiebra-Edición y traducción de Carmen GÓMEZ GARCÍA-edit. Trotta,2011

domingo, 1 de mayo de 2011

primera ad-versión-C.Blázquez

Ello está bien
atado como un loco
de atar a ella
tan minuciosa en semblanzas

Ella dice que toda semblanza
es premonición
y que sólo quiere
descansar como un valle

Ello reaparece
y cambia de postura
Ella y ello cambian de postura
Ello dice que cada postura
es retroceso
y ella dice que sí
porque es recordatorio
y se mete los dedos del pie
en la boca
que es donde ella guarda los recuerdos
y encuentra un regreso imaginado
al movimiento de la lengua
antes de la sílaba labial
cuando el pasado cesa
y un puente tiembla y se mece*
con la cosa viva
separada de la vida
por un fausto y mortal crecimiento

Ello se apega dúctil
con inflorescencias invasoras
y dice: liviana muerte soy y te adormezca
Ella anhela ese rumor de alejamiento
ese ruido de las partículas
el gozo de su radiación:
sólo se mueve la onda y sobre sí

¡Ah! es un instante tan mínimo
que el dolor que sobrevuela
no tiene donde posarse

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* verso de una saeta popular de Sevilla
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C.Blázquez (de Logoi spermatikoi)
publicado en este blog el 3 de febrero 2010