Quizás nunca se aclare porqué el César Augusto castigó con suma dureza al poeta Ovidio so pretexto de que su poema("carmen") Ars Amandi, incitaba a las mujeres casadas al adulterio; fue un decreto fulminante del emperador, con ausencia de un juicio ordinario,y por el que aun conservando sus bienes, permaneció relegado a la feroz y lejana tierra de el Ponto siniestro, desde la que escribe las Tristia (Tristes) y las Epistulae ex Ponto (Cartas del Ponto), en las que el dolor y la impotencia ante la injusta decisión, alcanzan unos niveles insoportables.
El "carmen" no fue el "error" y Ovidio lo reitera inútil y desesperadamente hasta sus últimos días, presintiendo que nunca volvería a Roma, "voy morir en aquella tierra ignota", como así fue.
>"Prohibe el derecho que nadie nacido de sangre latina
sufra extranjera prisión si el César a salvo está.
Aunque me perdieron dos faltas, error y poema,
la culpa de una acción debo en silencio guardar:
no soy yo quien para abrir otra vez tus heridas, oh César,
al que es gravísimo ya haber dañado una vez.
Queda la otra, la cual, juzgándome por mis lascivos
cármenes, del adulterio lúbrico me hace mentor.
Lícito es, así pues, que algo escape a los pechos celestes,
y hay mucho asunto menor que tú no puedes saber,
y como Jove, que cuida a la vez del cielo y los dioses,
no tiene tiempo de ver cosas de menos valor,
tal, mientras miras en torno del mundo de ti dependiente,
cualquier otra nimiedad se escapa de tu atención.
¿Príncipe tú del poder, acaso, dejando tu puesto,
ibas mi obra a leer hecha con un metro impar?"
[...]
"No puedo, en fin, esperar salvación ninguna, a la vista
de que no es crimen cruel el que mi pena causó.
Yo no pedí la cabeza del César, cabeza del mundo,
con la intención de arruinar todas las cosas jamás;
ni nada dije, ni fue al hablar mi lengua excesiva,
ni el mucho vino razón de profanar con mi voz:
porque ignorantes mis ojos miraron un crimen, me culpan,
y haber tenido ojos es mi pecado, así pues.
No puedo defender, en verdad, entera mi culpa,
pero de mi crimen gran parte la tiene el error.
Queda, pues, la esperanza de hacer que él mismo mitigue
el castigo, a condición de que me cambie el lugar.
¡Ojalá traiga esta aurora sin sujetar su caballo
el albo Lucifer*, nuncio del nítido sol!" >
*El "lucero del alba"
Trad. Rafael Herrera Montero, Tristes Cartas del Ponto.Ovidio-para Alianza editorial
plano de la casa de Samsa,
plano de la casa de Gregor Samsa, por Nabokov
miércoles, 2 de septiembre de 2009
lunes, 31 de agosto de 2009
En el título-C.Blázquez
Te sé vigil Sedente
en el petroso trono del crepúsculo
De ti no digo lejos
Tu lontananza soy
No es preciso el encuentro:
El sueño nos rubrica
materiales, orgánicos, en fragua
Ha de venir la conjunción, el peso-
De la nube se extiendan corporales
para la ofrenda
la migración longeva de innecesaria cópula.
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
C.Blázquez (de Palabra trigémina)
en el petroso trono del crepúsculo
De ti no digo lejos
Tu lontananza soy
No es preciso el encuentro:
El sueño nos rubrica
materiales, orgánicos, en fragua
Ha de venir la conjunción, el peso-
De la nube se extiendan corporales
para la ofrenda
la migración longeva de innecesaria cópula.
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
C.Blázquez (de Palabra trigémina)
jueves, 27 de agosto de 2009
de perfume-C.Blázquez-
de perfume
en la noche rubí
clavicémbalo un cuerpo tendido
a priori es la muerte
polifónica adquiriéndose
del singular al plural
oro frío alunado
el deseo se hace blanquecino
como un diente de leche
::::::::::::::::::::::::::::::::::
C.Blázquez ( de Prooeso)
en la noche rubí
clavicémbalo un cuerpo tendido
a priori es la muerte
polifónica adquiriéndose
del singular al plural
oro frío alunado
el deseo se hace blanquecino
como un diente de leche
::::::::::::::::::::::::::::::::::
C.Blázquez ( de Prooeso)
miércoles, 12 de agosto de 2009
XENIVS(Eugenio d'ORS)-van Helmont inventa una palabra-
Eugenio d'Ors, retratado por Ramón CasasY esta palabra es gas. Van Helmont estudiaba -con la pasión febril de un químico que es aún un alquimista, de un médico que es aún un astrólogo- los misterios de la combustión. Y para designar el sutil, volátil producto de ella, tomó, modificándola ligeramente, la palabra germánica Geits, que quiere decir "Espíritu". He aquí,pues, un momento admirable en la historia de la Ciencia: el mundo de lo suprasensible paga al mundo de lo sensible una deuda secular. Mucho tiempo antes, el dia remoto en que los hombres se dieron cuenta de que eran propietarios de un alma, tuvieron que buscarle nombre, por metáfora, entre los objetos materiales. Así ella fue llamada "mariposa" (como en psyjé, psiquis), o "soplo" (como en pneuma). Pero día vino en que el conocimiento de la Naturaleza se refinó también . El sabio no conoce ya únicamente groseros objetos, sino sustancias que empiezan a escapar a los sentidos. No se habla aún de "electricidad" -¡la genial creación mitológica!-, no se habla aún de "radiactividad", no se habla aún de eones y de energía. Pero ya los gases en los laboratorios, aún sombríos, del Renacimeinto, se han dejado estudiar. Y, para designarlos, cualquiera nombre del usual vocabulario de lo físico parece basto e impropio. Entonces es cuando Van Helmont viene y les llama, con una audacia muy dichosa, espíritus.
de FLOS SOPHORUM- ejemplario de la vida de los grandes sabios, XENIUS (pseudónimo de Eugenio d'Ors)-Edit. gráficas Zagor, Madrid, 1963

Jean-Baptiste van Helmont,(Bélgica,1577-1644)
jueves, 30 de julio de 2009
Orfeo.Eurídice.Hermes-Rainer Maria RILKE
FUE la mágica mina de las almas.
Tal filones de plata, silenciosos,
iban igual que venas por su sombra. Brotaba
la sangre entre raíces, la que llega a los hombres,
y en la sombra pesada parecía de pórfido.
Nada había más rojo.
Había allí peñascos
y bosques sin sustancia.Puentes sobre el vacío,
y ese gris, ciego y gran estanque, que
pendía sobre su remoto fondo
como cielo lluvioso de un paisaje.
Y entre prados, suaves e indulgentes,
se vio la vaga franja del único camino,
como larga palidez añadida.
Marcharon por ese único camino.
Primero el hombre esbelto en manto azul,
que, mudo e impaciente, miraba hacia delante.
Devoraba el camino su paso, sin mascarlo,
en enormes bocados, y sus manos colgaban,
pesadas y cerradas, del caer de los pliegues,
sin saber nada ya de la ligera lira
que en la izquierda le había ido creciendo
como el rosal que trepa por la rama de olivo,
y estaban sus sentidos igual que desdoblados:
su mirada marchaba delante, como un perro,
rodeándole, yendo y viniendo otra vez,
y esperándole, quieta, en el recodo próximo;
pero oído y olfato se le iban rezagando.
Le parecía a veces que alcanzaba
la marcha de los otros dos, que habían
de seguir la subida entera. Luego
era sólo otra vez el eco de su paso
y el aire de su manto lo que estaba tras de él.
Pero él se dijo que vendrían, sin embargo;
lo pronunció en voz alta y oyó sonar el eco.
Vendrían, sin embargo; solamente, eran dos
que iban terriblemente callados. Si pudiera
volverse alguna vez (si el mirar hacia atrás
no fuera la ruina de todo este trabajo
que al fin se iba a cumplir), los tendría que ver,
ambos silenciosos, ambos siguiéndole callados:
el dios del caminar y el lejano mensaje,
sobre los claros ojos el gorro de viaje,
el delgado bastón avanzando ante el cuerpo,
golpeando en aletazos los tobillos;
y entregada, a su mano izquierda: ella.
Ella, la tan amada, pues brotó de una lira
más queja que jamás de toda plañidera,
y surgió un mundo entero de la queja, en que todo
volvía a estar de nuevo: los bosques y los valles,
el lugar y el camino, campo, río, animal,
y en torno de ese mundo de queja, como en torno
igual de la otra tierra, daban vueltas un sol
y un cielo en calma lleno de estrellas, otro cielo
de queja con estrellas desplazadas: la amada.
Pero ella anduvo hacia esa mano de Dios, el paso
limitado por largas ligaduras de muerta,
vacilante, sin impaciencia, suave.
Estaba en sí como una de más alta esperanza,
sin pensar en el hombre, que marchaba delante,
ni en el camino, que iba subiendo hacia la vida.
Estaba en sí. Y su modo de estar muerta,
la llenaba como una madurez.
Como un fruto de dulzura y de tiniebla,
estaba llena de su muerte grande,
tan nueva, que ella no la comprendía.
Estaba en una nueva doncellez,
intocable; con su sexo cerrado,
como una joven flor contra la tarde,
y sus manos habían perdido la costumbre
de la boda, ya hacía tanto, que hasta el contacto
del leve dios, sin fin mudo, como orientándola,
la enfermaba, como una excesiva confianza.
Ya no era más aquella mujer rubia
que en cantos del poeta a veces se quejaba;
no más en la ancha cama la isla del aroma,
no más la pertenencia de aquel hombre.
Ya estaba suelta igual que pelo largo,
entregada, como lluvia caída,
repartida como un acoplo céntuple.
Era ya raíz.
Y cuando de repente
la hizo pararse el dios y dijo estas palabras,
con dolor en el grito: -¡Ha vuelto atrás la vista!-
ella no entendió nada y dijo, queda: -¿Quién?
Pero lejos, oscuro en la clara salida,
había alguien, uno cuyo rostro
no podía reconocerse. Estaba
viendo cómo en la franja de un sendero en el prado
con ojos melancólicos el dios de aquel mensaje
se volvía en silencio a seguir la figura
que retrocedía por el mimso camino,
el paso limitado por largas ligadduras
de muerta, vacilante, sin impaciencia, suave.
Trad. José Mª Valverde, para Eliago Ediciones, Poesía de Rilke,2007
Tal filones de plata, silenciosos,
iban igual que venas por su sombra. Brotaba
la sangre entre raíces, la que llega a los hombres,
y en la sombra pesada parecía de pórfido.
Nada había más rojo.
Había allí peñascos
y bosques sin sustancia.Puentes sobre el vacío,
y ese gris, ciego y gran estanque, que
pendía sobre su remoto fondo
como cielo lluvioso de un paisaje.
Y entre prados, suaves e indulgentes,
se vio la vaga franja del único camino,
como larga palidez añadida.
Marcharon por ese único camino.
Primero el hombre esbelto en manto azul,
que, mudo e impaciente, miraba hacia delante.
Devoraba el camino su paso, sin mascarlo,
en enormes bocados, y sus manos colgaban,
pesadas y cerradas, del caer de los pliegues,
sin saber nada ya de la ligera lira
que en la izquierda le había ido creciendo
como el rosal que trepa por la rama de olivo,
y estaban sus sentidos igual que desdoblados:
su mirada marchaba delante, como un perro,
rodeándole, yendo y viniendo otra vez,
y esperándole, quieta, en el recodo próximo;
pero oído y olfato se le iban rezagando.
Le parecía a veces que alcanzaba
la marcha de los otros dos, que habían
de seguir la subida entera. Luego
era sólo otra vez el eco de su paso
y el aire de su manto lo que estaba tras de él.
Pero él se dijo que vendrían, sin embargo;
lo pronunció en voz alta y oyó sonar el eco.
Vendrían, sin embargo; solamente, eran dos
que iban terriblemente callados. Si pudiera
volverse alguna vez (si el mirar hacia atrás
no fuera la ruina de todo este trabajo
que al fin se iba a cumplir), los tendría que ver,
ambos silenciosos, ambos siguiéndole callados:
el dios del caminar y el lejano mensaje,
sobre los claros ojos el gorro de viaje,
el delgado bastón avanzando ante el cuerpo,
golpeando en aletazos los tobillos;
y entregada, a su mano izquierda: ella.
Ella, la tan amada, pues brotó de una lira
más queja que jamás de toda plañidera,
y surgió un mundo entero de la queja, en que todo
volvía a estar de nuevo: los bosques y los valles,
el lugar y el camino, campo, río, animal,
y en torno de ese mundo de queja, como en torno
igual de la otra tierra, daban vueltas un sol
y un cielo en calma lleno de estrellas, otro cielo
de queja con estrellas desplazadas: la amada.
Pero ella anduvo hacia esa mano de Dios, el paso
limitado por largas ligaduras de muerta,
vacilante, sin impaciencia, suave.
Estaba en sí como una de más alta esperanza,
sin pensar en el hombre, que marchaba delante,
ni en el camino, que iba subiendo hacia la vida.
Estaba en sí. Y su modo de estar muerta,
la llenaba como una madurez.
Como un fruto de dulzura y de tiniebla,
estaba llena de su muerte grande,
tan nueva, que ella no la comprendía.
Estaba en una nueva doncellez,
intocable; con su sexo cerrado,
como una joven flor contra la tarde,
y sus manos habían perdido la costumbre
de la boda, ya hacía tanto, que hasta el contacto
del leve dios, sin fin mudo, como orientándola,
la enfermaba, como una excesiva confianza.
Ya no era más aquella mujer rubia
que en cantos del poeta a veces se quejaba;
no más en la ancha cama la isla del aroma,
no más la pertenencia de aquel hombre.
Ya estaba suelta igual que pelo largo,
entregada, como lluvia caída,
repartida como un acoplo céntuple.
Era ya raíz.
Y cuando de repente
la hizo pararse el dios y dijo estas palabras,
con dolor en el grito: -¡Ha vuelto atrás la vista!-
ella no entendió nada y dijo, queda: -¿Quién?
Pero lejos, oscuro en la clara salida,
había alguien, uno cuyo rostro
no podía reconocerse. Estaba
viendo cómo en la franja de un sendero en el prado
con ojos melancólicos el dios de aquel mensaje
se volvía en silencio a seguir la figura
que retrocedía por el mimso camino,
el paso limitado por largas ligadduras
de muerta, vacilante, sin impaciencia, suave.
Trad. José Mª Valverde, para Eliago Ediciones, Poesía de Rilke,2007
miércoles, 29 de julio de 2009
de Frankenstein-Mary W.SHELLEY-por los fragmentos a la criatura
También yo, que me afanaba por conseguir una meta, y a cuyo fin me dedicaba por completo, progresé con tal rapidez que tras dos años conseguí mejorar algunos instrumentos químicos, lo que me valió gran, admiración y respeto en la universidad. Llegado a este punto, y, habiendo aprendido todo lo que sobre la práctica y la teoría de la filosofía natural podían enseñarme los profesores de Ingolstadt, pensé en volver con los míos a mi ciudad, dado que mi permanencia en la universidad ya no conllevaría mayor progreso. Pero se produjo un accidente que detuvo mi marcha.
Uno de los fenómenos que más me atraían era el de la estructura del cuerpo humano y la de cualquier ser vivo. A menudo me preguntaba de dónde vendría el principio de la vida. Era una, pregunta osada, ya que siempre se ha considerado un misterio. Sin embargo, ¡cuántas cosas estamos a punto de descubrir si la cobardía y la dejadez no entorpecieran nuestra curiosidad! Reflexionaba mucho sobre todo ello, y había decidido dedicarme preferentemente a aquellas ramas de la filosofía natural vinculadas a la fisiología. De no haberme visto animado por un entusiasmo casi sobrehumano, esta clase de estudios me hubieran resul-tado tediosos y casi intolerables. Para examinar los orígenes de la vida debemos primero conocer la muerte. Me familiaricé con la anatomía, pero esto no era suficiente. Tuve también que observar la descomposición natural y la corrupción del cuerpo humano. Al educarme, mi padre se había esforzado para que no me atemorizaran los horrores sobrenaturales. No recuerdo haber temblado ante relatos de supersticiones o temido la aparición de espíritus. La oscuridad no me afectaba la imaginación, y los cementerios no eran para mí otra cosa que el lugar donde yacían los cuerpos desprovistos de vida, que tras poseer fuerza y belleza ahora eran pasto de los gusanos. Ahora me veía obligado a investigar el curso y el proceso de esta descomposición y a pasar días y noches en osarios y panteones. Los objetos que más repugnan a la delicadeza de los sentimientos humanos atraían toda mi atención. Vi cómo se marchitaba y acababa por perderse la belleza; cómo la corrupción de la muerte reemplazaba la mejilla encendida; cómo los prodigios del ojo y del cerebro eran la herencia del gusano. Me detuve a examinar v analizar todas las minucias que compo¬nen el origen, demostradas en la transformación de lo vivo en lo muerto y de lo muerto en lo vivo. De pronto, una luz surgió de entre estas tinieblas; una luz tan brillante y asombrosa, y a la vez tan sencilla, que, si bien me cegaba con las perspectivas que abría, me sorprendió que fuera yo, de entre todos los genios que habían dedicado sus esfuerzos a la misma ciencia, el destinado a descubrir tan extraordinario secreto.
Recuerde que no narro las fantasías de un iluminado; lo que digo es tan cierto como que el sol brilla en el cielo. Quizá algún milagro hubiera podido producir esto, mas las etapas de mi investigación eran claras y verosímiles. Tras noches y días de increíble labor y fatiga, conseguí descubrir el origen de la generación y la vida; es más, yo mismo estaba capacitado para infundir vida en la materia inerte.
La estupefacción que en un principio experimenté ante el descubrimiento pronto dio paso al entusiasmo y al arrebato. El alcanzar de repente la cima de mis aspiraciones, tras tanto tiempo de arduo trabajo, era la recompensa más satisfactoria. Pero el descubrimiento era tan inmenso y sobrecogedor, que olvidé todos los pasos que progresivamente me habían ido llevando a él, para ver sólo el resultado final. Lo que desde la creación del mundo había sido motivo de afanes y desvelos por parte de los sabios se hallaba ahora en mis manos. No es que se me revelara todo de golpe, como si de un juego de magia se tratara. Los datos que había obtenido no eran la meta final; más bien tenían la propiedad de, bien dirigidos, poder encaminar mis esfuerzos hacia la consecución de mi objetivo. Me sentía como el árabe que enterrado junto a los muertos encontró un pasadizo por el cual volver al mundo, sin más ayuda que una luz mortecina y apenas suficiente.
Amigo mío, veo por su interés, y por el asombro y expectati¬va que reflejan sus ojos, que espera que le comunique el secreto que poseo; mas no puede ser: escuche con paciencia mi historia hasta el final y com-prenderá entonces mi discreción al respecto. No seré yo quien, encontrándose usted en el mismo estado de entusiasmo y candidez en el que yo estaba entonces, le conduzca a la destrucción y a la desgracia. Aprenda de mí, si no por mis advertencias, sí al menos por mi ejemplo, lo peligroso de adquirir conocimientos; aprenda cuánto más feliz es el hombre que considera su ciudad natal el centro del universo, que aquel que aspira a una mayor grandeza de la que le permite su naturaleza.
Cuando me encontré con este asombroso poder entre mis manos, dudé mucho tiempo en cuanto a la manera de utilizarlo. A pesar de que poseía la capacidad de infundir vida, el preparar un organismo para recibirla, con las complejidades de nervios, músculos y venas que ello entraña, seguía siendo una labor terriblemente ardua y difícil. En un principio no sabía bien si intentar crear un ser semejante a mí o uno de funcionamiento más simple; pero estaba demasiado embriagado con mi primer éxito como para que la imaginación me permitiera dudar de mi capacidad para infundir vida a un animal tan maravilloso y complejo como el hombre. Los materiales con los que de momento contaba apenas si parecían adecuados para empresa tan difícil, pero tenía la certeza de un éxito final. Me preparé para múltiples contratiempos; mis tentativas podrían frustrarse, y mi labor resultar finalmente imperfecta. Sin embargo, me animaba cuando consideraba los progresos que día a día se llevan a cabo en las ciencias y la mecánica; pensando que mis experimentos al menos servirían de base para futuros éxitos. Tampoco podía tomar la amplitud y complejidad de mi proyecto como argumen¬to para no intentarlo siquiera. Imbuido de estos sentimientos, comencé la creación de un ser humano. Dado que la pequeñez de los órganos suponía un obstáculo para la rapidez, decidí, en contra de mi primera decisión, hacer una criatura de dimensiones gigantescas; es decir, de unos ocho pies de estatura y correcta¬mente proporcionada. Tras esta decisión, pasé algunos meses recogiendo y preparando los materiales, y empecé.
Nadie puede concebir la variedad de sentimientos que, en el primer entusiasmo por el éxito, me espolea-ban como un huracán. La vida y la muerte me parecían fronteras imaginarias que yo rompería el primero, con el fin de desparramar después un torrente de luz por nuestro tenebroso mundo. Una nueva especie me bendeciría como a su creador, muchos seres felices y maravillosos me deberían su existencia. Ningún padre podía reclamar tan completamente la gratitud de sus hijos como yo merecería la de éstos. Prosiguiendo estas reflexiones, pensé que, si podía infundir vida a la materia inerte, quizá, con el tiempo (aunque ahora lo creyera imposible), pudiese devolver la vida a aquellos cuerpos que, aparentemente, la muerte había entregado a la corrupción.
Estos pensamientos me animaban, mientras proseguía mi trabajo con infatigable entusiasmo. El estudio había empalidecido mi rostro, y el constante encierro me había demacrado. A veces fracasaba al borde mismo del éxito, pero seguía aferrado a la es¬peranza que podía convertirse en realidad al día o a la hora siguiente. El secreto del cual yo era el único poseedor era la ilusión a la que había consagrado mi vida. La luna iluminaba mis esfuerzos nocturnos mientras yo, con infatigable y apasionado ardor, perseguía a la naturaleza hasta sus más íntimos arcanos. ¿Quién puede concebir los horrores de mi encubierta tarea, hurgando en la húmeda oscuridad de las tumbas o atormentando a algún animal vivo para intentar animar el barro inerte? Ahora me tiemblan los miembros con sólo recordarlo; entonces me espoleaba un impulso irresistible y casi frenético. Parecía haber perdido el sentimiento y sentido de todo, salvo de mi objetivo final. No fue más que un período de tránsito, que incluso agudizó mi sensibilidad cuando, al dejar de operar el estímulo innatural, hube vuelto a mis antiguas costumbres. Recogía huesos de los osarios, y violaba, con dedos sacrílegos, los tremendos secretos de la naturaleza humana. Había instalado mi taller de inmunda creación en un cuarto solitario, o mejor dicho, en una celda, en la parte más alta de la casa, separada de las restantes habitaciones por una galería y un tramo de escaleras. Los ojos casi se me salían de las órbitas de tanto observar los detalles de mi labor. La mayor, parte de los materiales me los proporcionaban la sala de disección, y el matadero. A menudo me sentía asqueado con mi trabajo; pero, impelido por una incitación que aumentaba constantemente, iba ultimando mi tarea.
Transcurrió el verano mientras yo seguía entregado a mi objetivo en cuerpo y alma. Fue un verano her-mosísimo; jamás habían producido los campos cosecha más abundante ni las cepas, mayor vendimia; pero yo estaba ciego a los encantos de la naturaleza. Los mismos sentimientos que me hicieron insensible a lo que me rodeaba me hicieron olvidar aquellos amigos, a tantas, millas de mí, a quienes no había visto en mucho tiempo. Sabía que mi silencio les inquietaba, y recordaba claramente las palabras de mi padre: «Mientras estés contento de ti mismo, sé que pensarás en nosotros con afecto, y sabremos de ti. Me discul-parás si tomo cualquier interrupción en tu correspondencia como señal de que también estás abandonando el resto de tus obligaciones.»
Por tanto, sabía muy bien lo que mi padre debía sentir; pero me resultaba imposible apartar mis pensa-mientos de la odiosa labor que se había aferrado tan irresistiblemente a mi mente. Deseaba, por así decirlo, dejar a un lado todo lo relacionado con mis sentimientos de cariño hasta alcanzar el gran objetivo que había anulado todas mis anteriores costumbres.
Entonces pensé que mi padre no sería justo si achacaba mi negligencia a vicio o incorrección por mi par-te; pero ahora sé que él estaba en lo cierto al no creerme del todo inocente. El ser humano perfecto debe conservar siempre la calma y la paz de espíritu y no permitir jamás que la pasión o el deseo fugaz turben su tranquilidad. No creo que la búsqueda del saber sea una excepción. Si el estudio al que te consagras tiende a debilitar tu afecto y a destruir esos placeres sencillos en los cuales no debe intervenir aleación alguna, entonces ese estudio es inevitablemen¬te negativo, es decir, impropio de la mente humana. Si se acatara siempre esta regla, si nadie permitiera que nada en absoluto empañara su felicidad doméstica, Grecia no se habría esclavizado, César habría protegido a su país, América se habría descubierto más pausadamente y no se hubieran destruido los imperios de México y Perú.
Uno de los fenómenos que más me atraían era el de la estructura del cuerpo humano y la de cualquier ser vivo. A menudo me preguntaba de dónde vendría el principio de la vida. Era una, pregunta osada, ya que siempre se ha considerado un misterio. Sin embargo, ¡cuántas cosas estamos a punto de descubrir si la cobardía y la dejadez no entorpecieran nuestra curiosidad! Reflexionaba mucho sobre todo ello, y había decidido dedicarme preferentemente a aquellas ramas de la filosofía natural vinculadas a la fisiología. De no haberme visto animado por un entusiasmo casi sobrehumano, esta clase de estudios me hubieran resul-tado tediosos y casi intolerables. Para examinar los orígenes de la vida debemos primero conocer la muerte. Me familiaricé con la anatomía, pero esto no era suficiente. Tuve también que observar la descomposición natural y la corrupción del cuerpo humano. Al educarme, mi padre se había esforzado para que no me atemorizaran los horrores sobrenaturales. No recuerdo haber temblado ante relatos de supersticiones o temido la aparición de espíritus. La oscuridad no me afectaba la imaginación, y los cementerios no eran para mí otra cosa que el lugar donde yacían los cuerpos desprovistos de vida, que tras poseer fuerza y belleza ahora eran pasto de los gusanos. Ahora me veía obligado a investigar el curso y el proceso de esta descomposición y a pasar días y noches en osarios y panteones. Los objetos que más repugnan a la delicadeza de los sentimientos humanos atraían toda mi atención. Vi cómo se marchitaba y acababa por perderse la belleza; cómo la corrupción de la muerte reemplazaba la mejilla encendida; cómo los prodigios del ojo y del cerebro eran la herencia del gusano. Me detuve a examinar v analizar todas las minucias que compo¬nen el origen, demostradas en la transformación de lo vivo en lo muerto y de lo muerto en lo vivo. De pronto, una luz surgió de entre estas tinieblas; una luz tan brillante y asombrosa, y a la vez tan sencilla, que, si bien me cegaba con las perspectivas que abría, me sorprendió que fuera yo, de entre todos los genios que habían dedicado sus esfuerzos a la misma ciencia, el destinado a descubrir tan extraordinario secreto.
Recuerde que no narro las fantasías de un iluminado; lo que digo es tan cierto como que el sol brilla en el cielo. Quizá algún milagro hubiera podido producir esto, mas las etapas de mi investigación eran claras y verosímiles. Tras noches y días de increíble labor y fatiga, conseguí descubrir el origen de la generación y la vida; es más, yo mismo estaba capacitado para infundir vida en la materia inerte.
La estupefacción que en un principio experimenté ante el descubrimiento pronto dio paso al entusiasmo y al arrebato. El alcanzar de repente la cima de mis aspiraciones, tras tanto tiempo de arduo trabajo, era la recompensa más satisfactoria. Pero el descubrimiento era tan inmenso y sobrecogedor, que olvidé todos los pasos que progresivamente me habían ido llevando a él, para ver sólo el resultado final. Lo que desde la creación del mundo había sido motivo de afanes y desvelos por parte de los sabios se hallaba ahora en mis manos. No es que se me revelara todo de golpe, como si de un juego de magia se tratara. Los datos que había obtenido no eran la meta final; más bien tenían la propiedad de, bien dirigidos, poder encaminar mis esfuerzos hacia la consecución de mi objetivo. Me sentía como el árabe que enterrado junto a los muertos encontró un pasadizo por el cual volver al mundo, sin más ayuda que una luz mortecina y apenas suficiente.
Amigo mío, veo por su interés, y por el asombro y expectati¬va que reflejan sus ojos, que espera que le comunique el secreto que poseo; mas no puede ser: escuche con paciencia mi historia hasta el final y com-prenderá entonces mi discreción al respecto. No seré yo quien, encontrándose usted en el mismo estado de entusiasmo y candidez en el que yo estaba entonces, le conduzca a la destrucción y a la desgracia. Aprenda de mí, si no por mis advertencias, sí al menos por mi ejemplo, lo peligroso de adquirir conocimientos; aprenda cuánto más feliz es el hombre que considera su ciudad natal el centro del universo, que aquel que aspira a una mayor grandeza de la que le permite su naturaleza.
Cuando me encontré con este asombroso poder entre mis manos, dudé mucho tiempo en cuanto a la manera de utilizarlo. A pesar de que poseía la capacidad de infundir vida, el preparar un organismo para recibirla, con las complejidades de nervios, músculos y venas que ello entraña, seguía siendo una labor terriblemente ardua y difícil. En un principio no sabía bien si intentar crear un ser semejante a mí o uno de funcionamiento más simple; pero estaba demasiado embriagado con mi primer éxito como para que la imaginación me permitiera dudar de mi capacidad para infundir vida a un animal tan maravilloso y complejo como el hombre. Los materiales con los que de momento contaba apenas si parecían adecuados para empresa tan difícil, pero tenía la certeza de un éxito final. Me preparé para múltiples contratiempos; mis tentativas podrían frustrarse, y mi labor resultar finalmente imperfecta. Sin embargo, me animaba cuando consideraba los progresos que día a día se llevan a cabo en las ciencias y la mecánica; pensando que mis experimentos al menos servirían de base para futuros éxitos. Tampoco podía tomar la amplitud y complejidad de mi proyecto como argumen¬to para no intentarlo siquiera. Imbuido de estos sentimientos, comencé la creación de un ser humano. Dado que la pequeñez de los órganos suponía un obstáculo para la rapidez, decidí, en contra de mi primera decisión, hacer una criatura de dimensiones gigantescas; es decir, de unos ocho pies de estatura y correcta¬mente proporcionada. Tras esta decisión, pasé algunos meses recogiendo y preparando los materiales, y empecé.
Nadie puede concebir la variedad de sentimientos que, en el primer entusiasmo por el éxito, me espolea-ban como un huracán. La vida y la muerte me parecían fronteras imaginarias que yo rompería el primero, con el fin de desparramar después un torrente de luz por nuestro tenebroso mundo. Una nueva especie me bendeciría como a su creador, muchos seres felices y maravillosos me deberían su existencia. Ningún padre podía reclamar tan completamente la gratitud de sus hijos como yo merecería la de éstos. Prosiguiendo estas reflexiones, pensé que, si podía infundir vida a la materia inerte, quizá, con el tiempo (aunque ahora lo creyera imposible), pudiese devolver la vida a aquellos cuerpos que, aparentemente, la muerte había entregado a la corrupción.
Estos pensamientos me animaban, mientras proseguía mi trabajo con infatigable entusiasmo. El estudio había empalidecido mi rostro, y el constante encierro me había demacrado. A veces fracasaba al borde mismo del éxito, pero seguía aferrado a la es¬peranza que podía convertirse en realidad al día o a la hora siguiente. El secreto del cual yo era el único poseedor era la ilusión a la que había consagrado mi vida. La luna iluminaba mis esfuerzos nocturnos mientras yo, con infatigable y apasionado ardor, perseguía a la naturaleza hasta sus más íntimos arcanos. ¿Quién puede concebir los horrores de mi encubierta tarea, hurgando en la húmeda oscuridad de las tumbas o atormentando a algún animal vivo para intentar animar el barro inerte? Ahora me tiemblan los miembros con sólo recordarlo; entonces me espoleaba un impulso irresistible y casi frenético. Parecía haber perdido el sentimiento y sentido de todo, salvo de mi objetivo final. No fue más que un período de tránsito, que incluso agudizó mi sensibilidad cuando, al dejar de operar el estímulo innatural, hube vuelto a mis antiguas costumbres. Recogía huesos de los osarios, y violaba, con dedos sacrílegos, los tremendos secretos de la naturaleza humana. Había instalado mi taller de inmunda creación en un cuarto solitario, o mejor dicho, en una celda, en la parte más alta de la casa, separada de las restantes habitaciones por una galería y un tramo de escaleras. Los ojos casi se me salían de las órbitas de tanto observar los detalles de mi labor. La mayor, parte de los materiales me los proporcionaban la sala de disección, y el matadero. A menudo me sentía asqueado con mi trabajo; pero, impelido por una incitación que aumentaba constantemente, iba ultimando mi tarea.
Transcurrió el verano mientras yo seguía entregado a mi objetivo en cuerpo y alma. Fue un verano her-mosísimo; jamás habían producido los campos cosecha más abundante ni las cepas, mayor vendimia; pero yo estaba ciego a los encantos de la naturaleza. Los mismos sentimientos que me hicieron insensible a lo que me rodeaba me hicieron olvidar aquellos amigos, a tantas, millas de mí, a quienes no había visto en mucho tiempo. Sabía que mi silencio les inquietaba, y recordaba claramente las palabras de mi padre: «Mientras estés contento de ti mismo, sé que pensarás en nosotros con afecto, y sabremos de ti. Me discul-parás si tomo cualquier interrupción en tu correspondencia como señal de que también estás abandonando el resto de tus obligaciones.»
Por tanto, sabía muy bien lo que mi padre debía sentir; pero me resultaba imposible apartar mis pensa-mientos de la odiosa labor que se había aferrado tan irresistiblemente a mi mente. Deseaba, por así decirlo, dejar a un lado todo lo relacionado con mis sentimientos de cariño hasta alcanzar el gran objetivo que había anulado todas mis anteriores costumbres.
Entonces pensé que mi padre no sería justo si achacaba mi negligencia a vicio o incorrección por mi par-te; pero ahora sé que él estaba en lo cierto al no creerme del todo inocente. El ser humano perfecto debe conservar siempre la calma y la paz de espíritu y no permitir jamás que la pasión o el deseo fugaz turben su tranquilidad. No creo que la búsqueda del saber sea una excepción. Si el estudio al que te consagras tiende a debilitar tu afecto y a destruir esos placeres sencillos en los cuales no debe intervenir aleación alguna, entonces ese estudio es inevitablemen¬te negativo, es decir, impropio de la mente humana. Si se acatara siempre esta regla, si nadie permitiera que nada en absoluto empañara su felicidad doméstica, Grecia no se habría esclavizado, César habría protegido a su país, América se habría descubierto más pausadamente y no se hubieran destruido los imperios de México y Perú.
martes, 28 de julio de 2009
Soleá-Cante y baile-Bailarina española-Rainer Maria RILKE
Soleá-La tierra con ser la tierra se está comiendo mi dolor-Fernanda de Utrera y Juan el Habichuela
Pastora Imperio baila y Terremoto de Jerez canta por soleares
Como en la mano, blanca, una cerilla,
antes de dar la llama, a todas partes
extiende lenguas bruscas; así empieza
en el corro cercano, clara, cálida y rápida,
a abrirse, convulsiva, en redondo su danza.
Y de repente es llama, enteramente.
Ella inflama su pelo a una mirada,
y pronto, con arte osado, gira
todo su traje en ese celo ardiente
del que, como serpientes que dan terror, los brazos
desnudos se levantan, en vela y chasqueantes.
Luego, como si el fuego se le volviera escaso,
lo reúne y lo arroja todo entero,
espléndida, con gesto orgulloso,
y lo mira: rabioso yace en tierra,
y aún sigue llameando y no se entrega.
Pero triunfal, segura y con sonrisa
siuave de saludo, alza la cara,
y lo apaga, pisándolo con pequeños pies firmes.
Trad. José Mª Valverde, para Poesía, Rilke, Eliago ediciones, mayo 2007, 1ªedic.
Fernanda y Bernarda de Utrera-soleás-1952
Pastora Imperio baila y Terremoto de Jerez canta por soleares
Como en la mano, blanca, una cerilla,
antes de dar la llama, a todas partes
extiende lenguas bruscas; así empieza
en el corro cercano, clara, cálida y rápida,
a abrirse, convulsiva, en redondo su danza.
Y de repente es llama, enteramente.
Ella inflama su pelo a una mirada,
y pronto, con arte osado, gira
todo su traje en ese celo ardiente
del que, como serpientes que dan terror, los brazos
desnudos se levantan, en vela y chasqueantes.
Luego, como si el fuego se le volviera escaso,
lo reúne y lo arroja todo entero,
espléndida, con gesto orgulloso,
y lo mira: rabioso yace en tierra,
y aún sigue llameando y no se entrega.
Pero triunfal, segura y con sonrisa
siuave de saludo, alza la cara,
y lo apaga, pisándolo con pequeños pies firmes.
Trad. José Mª Valverde, para Poesía, Rilke, Eliago ediciones, mayo 2007, 1ªedic.
Fernanda y Bernarda de Utrera-soleás-1952
viernes, 24 de julio de 2009
Lalias de Eco-C.Blázquez
Donde el lago cesa
en su lisa liturgia
es tu rostro la flor
que aún mi voz agasaja
periplo y súplica cumplo
rea en la última sílaba
lapidado mi vuelo
...ES EL AIRE MI ALA
MI SOLA ALA...
::::::::::::::::::::::::::
C.Blázquez (de Esfacelos)
en su lisa liturgia
es tu rostro la flor
que aún mi voz agasaja
periplo y súplica cumplo
rea en la última sílaba
lapidado mi vuelo
...ES EL AIRE MI ALA
MI SOLA ALA...
::::::::::::::::::::::::::
C.Blázquez (de Esfacelos)
martes, 21 de julio de 2009
Mi bucal nebulosa-C.Blázquez
Ahora no voy a decir
que esta boca es mía
Se la robé a una niña
antes de asesinarla
Je suis l'Orphée
tu fus le froid la plus fidèle
nous sommes l'orgie
des chrysanthèmes
Se trata de mostrarte
mi bucal nebulosa
llámalo suelo y entra
como la flor en oro
rendida y firmemente
no importa si torturas
este cuerpo asombroso
ribera tú Euridice
interminable anábasis
...Y nada hay
mortal en ello
::::::::::::::::::::::::::::::
C.Blázquez (de Fragmentos de una extinción)
que esta boca es mía
Se la robé a una niña
antes de asesinarla
Je suis l'Orphée
tu fus le froid la plus fidèle
nous sommes l'orgie
des chrysanthèmes
Se trata de mostrarte
mi bucal nebulosa
llámalo suelo y entra
como la flor en oro
rendida y firmemente
no importa si torturas
este cuerpo asombroso
ribera tú Euridice
interminable anábasis
...Y nada hay
mortal en ello
::::::::::::::::::::::::::::::
C.Blázquez (de Fragmentos de una extinción)
domingo, 19 de julio de 2009
Rosa CHACEL- La ventana que da sobre la muerte
LA VENTANA QUE DA SOBRE LA MUERTE
La ventana que da sobre la muerte,
abierta sin espacio, hueco espeso,
deja pasar la luz, pero no alienta
y se rompen la frente los suspiros
contra la piedra que creyeron alma.
Lo mismo que el vacío de una boca
donde la araña su labor tendiera,
a la palabra en vuelo cierra el paso
con el pálido muro de su lámina.
Linfa de claridad donde no entra
el vaso ni la mano se humedece,
lágrima que no cae ni se evapora
cortina que la brisa no sacude,
espada de silencio para el ojo
que afronta el filo, llave del abismo.
Las oraciones van bajo la nave
sus cuerpos a esconder y sus melenas
llamean en lo oscuro, sus lamentos
en eco curvo van bajo la bóveda.
Arrastran sus camisas por las losas,
sus pasos como huella dejan pétalos
y su murmullo tiembla y se estremece
como un ave en el nido desvelada...
La ventana que da sobre la muerte,
abierta flor de hilo, las acecha...
La carne, dulce sierpe, se recoge
arrullando con pecho de paloma
y refugia sus huevos en las grietas,
bajo la cruz, que la piedad formara.
A sus pies se desliza, conjurándola
con el tierno ondear de su cintura,
contritamente baja la cabeza
o se mira en espejos estancados,
negros, cuajados charcos de la sangre...
Llora por las caricias, por las manos
que oprimían las manos como hiedra
que besaban las manos como labios.
Llora por los alientos que se anudan
por el roce del fuego contra el fuego.
La ventana que da sobre la mkuerte,
fuente sin pensamiento, la sentencia...
Vela sin viento en lago sin distancia,
cáscara del adiós, piel del olvido,
vigía sin vigilia, la ventana
calla, sin aldabón, sobre la muerte.
(Ventana de alabastro en la capilla de S.Pedro de Alcántara sobre el cementerio de La Recoleta)
La ventana que da sobre la muerte,
abierta sin espacio, hueco espeso,
deja pasar la luz, pero no alienta
y se rompen la frente los suspiros
contra la piedra que creyeron alma.
Lo mismo que el vacío de una boca
donde la araña su labor tendiera,
a la palabra en vuelo cierra el paso
con el pálido muro de su lámina.
Linfa de claridad donde no entra
el vaso ni la mano se humedece,
lágrima que no cae ni se evapora
cortina que la brisa no sacude,
espada de silencio para el ojo
que afronta el filo, llave del abismo.
Las oraciones van bajo la nave
sus cuerpos a esconder y sus melenas
llamean en lo oscuro, sus lamentos
en eco curvo van bajo la bóveda.
Arrastran sus camisas por las losas,
sus pasos como huella dejan pétalos
y su murmullo tiembla y se estremece
como un ave en el nido desvelada...
La ventana que da sobre la muerte,
abierta flor de hilo, las acecha...
La carne, dulce sierpe, se recoge
arrullando con pecho de paloma
y refugia sus huevos en las grietas,
bajo la cruz, que la piedad formara.
A sus pies se desliza, conjurándola
con el tierno ondear de su cintura,
contritamente baja la cabeza
o se mira en espejos estancados,
negros, cuajados charcos de la sangre...
Llora por las caricias, por las manos
que oprimían las manos como hiedra
que besaban las manos como labios.
Llora por los alientos que se anudan
por el roce del fuego contra el fuego.
La ventana que da sobre la mkuerte,
fuente sin pensamiento, la sentencia...
Vela sin viento en lago sin distancia,
cáscara del adiós, piel del olvido,
vigía sin vigilia, la ventana
calla, sin aldabón, sobre la muerte.
(Ventana de alabastro en la capilla de S.Pedro de Alcántara sobre el cementerio de La Recoleta)
lunes, 13 de julio de 2009
Francesca Woodman-(1958-1981)
tus rodillas dos Sansones
torbellinos los tobillos
parece que tus trenzas
se han echado a perder
miércoles, 1 de julio de 2009
Georg OPPEN-Textos descubiertos por Patricia DAMIANO hace un año-
Viento oeste
El mundo rodeándola como una sombra
Ella mueve una silla
Algo se está haciendo-
Preparando
Despejado en frente de ella como al aire libre
El espacio que una mujer hace y llena
Después de estos años
Yo escribo de nuevo
Naturalmente, sobre tu rostro
Hermoso y ancho
Ojos azules
Atravesando toda mi visión menos el destello de la carne
Ojos azules
En las rutas del metro, en pequeñas lluvias
Los perfiles.
Cinco poemas sobre la poesía
1
El gesto
La pregunta es: ¿cómo uno sostiene una manzana
A quien le gustan las manzanas
Y cómo uno sostiene
La mugre? La pregunta es
¿Cómo uno sostiene algo
En la mente que se intenta
Agarrar y cómo un vendedor
Sostiene unos cachureos que intenta
Vender? La pregunta es
Cuándo no serán cien
poetas que yerren ese gesto
Por un estilo.
2
El pequeño agujero
El pequeño agujero en el ojo
Lo llamaba Williams, el pequeño agujero
Nos ha expuesto desnudos
Hacia el mundo
Y no se cerrará
En blanco el mundo
Mira hacia adentro
Y nosotros componemos
Colores
Y el sentido
Del hogar
Y ahí están ellos
Tan violentos
Y tan solos
Ellos no pueden descansar.
3
Aquella tierra
Canta como un pájaro al cielo
Raso, pero ningún pájaro
Es un hombre-
como el apretón
de una mano romana
en su hombro, las certezas
de lugar
y de tiempo
lo sostenían, pienso
que el dolor y el horror casual
del acero y no deben haber dejado
ninguna esperanza de duda
mientras hemos ganado dudas
del acero mismo
y esperanza en la muerte. Por lo tanto
si un hombre viviera para siempre él podría sobrevivir
la esperanza. Me imagino el cielo raso
sobre Getsemaní
seguramente era este mismo cielo.
4
Parousia
Imposible dudar el mundo: puede ser visto
Y porque es irrevocable
No puede ser entendido, y creo que el hecho es letal
Y el hombre puede encontrar su catástrofe
Su milenio de obsesión.
El aire moviéndose
Piedra sobre piedra
Algo balanceándose momentáneamente, en un tiempo puede que el león
Se eche en el bosque. Menos fiero y solitario
Que el mundo, las murallas
de quien el futuro debe estar parado para siempre.
5
Desde Virgilio
Yo, dice el majadero,
Yo-
La mente
Ha evolucionado
Demasiado tiempo
Si 'la vida es una búsqueda
De ventaja
A instancia de quién
Piensa la mente?' el arte
No es bueno tampoco
Para nosotros
A no ser como el loco
Persistiendo
en su locura
puede rescatarnos
como sólo la verdad
debe rescatarnos, reunidos
en las esquinas más diminutas
del triunfo del hombre Parve puer …. 'empieza
o pequeño niño,
a nacer;
sobre quien sus padres no le han sonreído
ningún dios piensa que es digno de su mesa
ni diosa de su cama.'
Citas
I.
Cuando le pregunté al anciano
en las Bahamas
cuán vieja era esta aldea
él dijo:
'Yo la encontré'
II.
Los recién nacidos y los animales
y los insectos
'miran fijamente lo abierto'
y ella dijo
por lo tanto ellos son bienvenidos.
III.
'…y sus armarios!
No las ropas-sólo aretes portentosos
y perfumes y radiantes bufandas y cosas de vestir-
ella dijo que "estaba asustada", ella dijo que
"siempre estaba asustada."
IV
Y el niño
que tomamos en un viaje
dijo
'Estamos teniendo la vida de nuestros tiempos'
V
Alguien ha garabateado
bajo un aviso publicitario en el metro
que muestra a una descarada joven rubia
con un peinado muy elaborado:
'puta de paco'
Dormitorio de niño
Un amigo vio los dormitorios
de Keats y Shelley
en el lago, y vio que eran solamente
dormitorios de niño, y estaba conmovido
por eso. Y de hecho el dormitorio de un poeta
es un dormitorio de niño
y yo supongo que las mujeres lo saben.
Tal vez un horrendo bancario
es excitante para una mujer, un hombre
no un niño respirando entrecortadamente
sobre el cuerpo de una mujer.
Calle
Ah esos son los pobres
esos son los pobres –
la calle Bergen.
Humillación
Aspereza…
Ni siquiera son muy buenos entre ellos;
No es eso. Yo quiero
que se acabe la pobreza
tanto como cualquiera
por el bien de la inteligencia,
'la conquista de la existencia'-
se ha dicho, y es cierto-
y este es un verdadero dolor,
más aun. Es terrible ver a los niños,
a unas honradas niñitas;
tan bien, ellos esperan estar tan bien.
Sobrina
Las calles de San Francisco,
ella dijo de si misma, eran
mi padre y mi madre, hablando a los silenciosos invitados
en el living mirando colina abajo
hacia la bahía. Y nosotros la imaginamos
caminando en el pasado de madera
de la ciudad del Oeste… su madre
no era esa ciudad
sino mi hermana mayor. Recuerdo
al guardia en la playa
diciéndonos que la guerra había terminado-
era la primera guerra mundial
hace medio siglo- mi hermana
tenía una cinta en su cabello.
Definición teológica
Un cuarto pequeño, el piso barnizado
haciendo una L alrededor de la cama,
lo que es o es cierto como la
felicidad
ventanas abriéndose sobre el mar,
la baranda pintada de verde del balcón
contra las rocas, los arbustos y el mar corriendo.
"El borde del mar"
El borde del mar,
la orilla: aquí
el césped de alguien
junto al agua.
El niño de un extranjero
Un gorrión en la calle adoquinada,
pequeño gorrión redondo y dulce,
el pájaro de Chaucer-
o si una hoja
brilla entre otras hojas, entre las hojas
de la temporada-
Los pies del gorrión
los pies del niño del gorrión toca
la piedra desnuda.
Producto
No hay nada tan bello en Nueva Inglaterra como los botes.
Cada uno, incluso la pintura blanca
sumergiéndose en cada ola en cada momento
anclados, un mástil
y aparejándose firmemente una parte
lozanos de las secas herramientas
y de las secas manos de Nueva Inglaterra.
La proa se encumbra, encuentra las olas
que el casco acepta. Una vez alguien
puso una palangana a flotar
y allí para que todos lo vean, para todos los niños,
incluso para los habitantes de Nueva Inglaterra
era embarcación. Lo que yo he visto
es todo lo que he encontrado: a mí mismo.
Desde una fotografía
Sus brazos alrededor mío -niño-
Alrededor de mi cabeza, abrazando con todos sus brazos,
Todos sus brazos como si yo fuera una amada y nativa piedra,
Una manzana en su mano -su manzana y su padre, y mi
nariz apretada
intensamente en el cuello de su abrigo de invierno. Ahí en la fotografía
es un niño que es la rama
de donde caemos, donde podríamos ser zarzamora,
maleza, zarzamora en el invierno joven
con su nieve soplando ella debía haber pensado
fue nuestro para dárselo a ella.
Parte del bosque
Hay amantes que recuerdan que
El momento de luz de luna, iluminado
Instante-
Pero estar solo es estar perdido
Aunque el árbol, las raíces
Estén ahí
Es un roble: la palabra
Aterrante hablada al roble-
Los jóvenes están determinados por lo tanto a ser hombres.
Una botella de cerveza y una puerta cerrada
Los hacen hombres.
O automóvil-se acerca
Al pueblo para ser negociado
Por la gran máquina
Despacio, para la joven
Niños a mano. Ella es
Una familia. No es ternura, Dios sabe,
Esta niña de huesos largos-es un tipo de guerra
Una torre
En la periferia.
Después nuevamente el camino. La compañera
Del automóvil.
Peatón
Lo que generaciones podrían haber soñado
El nieto de las calles comerciales, sus ojos
En la luz del comprador, las luces de las tiendas
Más luminosas que los faros, más luminosas que la luna apareciendo
desde la salada bahía tan rica
tan brillante su ciudad
en una tierra de pavimento, un tejido de cables por donde ella camina
en el nuevo invierno entre enormes edificios.
George Oppen (Oppenheimer, originalmente su apellido) nació en Nueva York en 1908. Cuando tenía cuatro años su madre se suicidó y la familia se mudó a San Francisco. El vaivén entre la costa Este y Oeste será una constante en la vida del poeta. En 1926 entra a la universidad de Oregon donde conoce a Mary Colby, mujer con la que estará hasta el final de su vidas (No hay, hasta ahora, biografías de Oppen. Lo que sabemos proviene de la autografía de Mary: Meaning a Life. La figura de Mary es inseparable en la vida y obra de Oppen; incluso muchos de sus poemas están escrito en plural ("we") aludiendo a su compañera). Los expulsan de la universidad y empiezan una vida errante: se casan en Dallas, vuelven a San Francisco, después se mudan a Detroit haciendo todo tipo de trabajos y finalmente llegan a NY donde conocen a Zukofsky y Reznikoff. Oppen trabaja como impresor y editor de la editorial de los Objetivistas: To. En 1929, con el manuscrito listo de su primer libro, viaja a Europa: Vagabundea por Francia y visita, en Rapallo, a Pound con quien Oppen tendrá una relación irregular de admiración -por su poesía- y rechazo -por sus ideas políticas. En 1933 vuelve Oppen a NY y en 1934 publica su primer libro Discrete Series precisamente con un prólogo de Pound. Oppen no volverá a escribir hasta 1968, veinticinco años después. En plena depresión económica se vuelca a la actividad política y se enrola en las filas del Partido Comunista. No cree en la efectividad política de la poesía ni en la idea de hacer de la poesía un lugar político: deja la escritura. Trabaja formando sindicatos y organizando huelgas. En 1943 lo reclutan para el ejército y va a pelear en la Segunda Guerra Mundial. De vuelta de la guerra, condecorado, se distancia de sus actividades políticas, distancia que no lo exime pasado y de la acechanza por el programa del senador McCarthy. Perseguido y acosado por CIA y FBI Oppen se exilia en 1950 México donde vivirá hasta 1958, año en que volverá no sólo a Estados Unidos sino también a escribir. En 1961 se reinstala en Nueva York y vuelve a trabajar con los Objetivistas y nuevas generaciones de poetas. En 1962 publica The Materials, en 1965 This is Which y en 1968 Of Being Numerous, libro con el que sorpresivamente gana el premio Pulitzer de poesía. En 1978, tras un viaje a Israel, Oppen publica su último libro: Primitive. Luego deja de escribir acosado por el Alzheimer y muere en julio de 1983 en California.
http://patriciadamiano.blogspot.com/2009/06/georg-oppen-textos-descubiertos-hace-un_27.html
El mundo rodeándola como una sombra
Ella mueve una silla
Algo se está haciendo-
Preparando
Despejado en frente de ella como al aire libre
El espacio que una mujer hace y llena
Después de estos años
Yo escribo de nuevo
Naturalmente, sobre tu rostro
Hermoso y ancho
Ojos azules
Atravesando toda mi visión menos el destello de la carne
Ojos azules
En las rutas del metro, en pequeñas lluvias
Los perfiles.
Cinco poemas sobre la poesía
1
El gesto
La pregunta es: ¿cómo uno sostiene una manzana
A quien le gustan las manzanas
Y cómo uno sostiene
La mugre? La pregunta es
¿Cómo uno sostiene algo
En la mente que se intenta
Agarrar y cómo un vendedor
Sostiene unos cachureos que intenta
Vender? La pregunta es
Cuándo no serán cien
poetas que yerren ese gesto
Por un estilo.
2
El pequeño agujero
El pequeño agujero en el ojo
Lo llamaba Williams, el pequeño agujero
Nos ha expuesto desnudos
Hacia el mundo
Y no se cerrará
En blanco el mundo
Mira hacia adentro
Y nosotros componemos
Colores
Y el sentido
Del hogar
Y ahí están ellos
Tan violentos
Y tan solos
Ellos no pueden descansar.
3
Aquella tierra
Canta como un pájaro al cielo
Raso, pero ningún pájaro
Es un hombre-
como el apretón
de una mano romana
en su hombro, las certezas
de lugar
y de tiempo
lo sostenían, pienso
que el dolor y el horror casual
del acero y no deben haber dejado
ninguna esperanza de duda
mientras hemos ganado dudas
del acero mismo
y esperanza en la muerte. Por lo tanto
si un hombre viviera para siempre él podría sobrevivir
la esperanza. Me imagino el cielo raso
sobre Getsemaní
seguramente era este mismo cielo.
4
Parousia
Imposible dudar el mundo: puede ser visto
Y porque es irrevocable
No puede ser entendido, y creo que el hecho es letal
Y el hombre puede encontrar su catástrofe
Su milenio de obsesión.
El aire moviéndose
Piedra sobre piedra
Algo balanceándose momentáneamente, en un tiempo puede que el león
Se eche en el bosque. Menos fiero y solitario
Que el mundo, las murallas
de quien el futuro debe estar parado para siempre.
5
Desde Virgilio
Yo, dice el majadero,
Yo-
La mente
Ha evolucionado
Demasiado tiempo
Si 'la vida es una búsqueda
De ventaja
A instancia de quién
Piensa la mente?' el arte
No es bueno tampoco
Para nosotros
A no ser como el loco
Persistiendo
en su locura
puede rescatarnos
como sólo la verdad
debe rescatarnos, reunidos
en las esquinas más diminutas
del triunfo del hombre Parve puer …. 'empieza
o pequeño niño,
a nacer;
sobre quien sus padres no le han sonreído
ningún dios piensa que es digno de su mesa
ni diosa de su cama.'
Citas
I.
Cuando le pregunté al anciano
en las Bahamas
cuán vieja era esta aldea
él dijo:
'Yo la encontré'
II.
Los recién nacidos y los animales
y los insectos
'miran fijamente lo abierto'
y ella dijo
por lo tanto ellos son bienvenidos.
III.
'…y sus armarios!
No las ropas-sólo aretes portentosos
y perfumes y radiantes bufandas y cosas de vestir-
ella dijo que "estaba asustada", ella dijo que
"siempre estaba asustada."
IV
Y el niño
que tomamos en un viaje
dijo
'Estamos teniendo la vida de nuestros tiempos'
V
Alguien ha garabateado
bajo un aviso publicitario en el metro
que muestra a una descarada joven rubia
con un peinado muy elaborado:
'puta de paco'
Dormitorio de niño
Un amigo vio los dormitorios
de Keats y Shelley
en el lago, y vio que eran solamente
dormitorios de niño, y estaba conmovido
por eso. Y de hecho el dormitorio de un poeta
es un dormitorio de niño
y yo supongo que las mujeres lo saben.
Tal vez un horrendo bancario
es excitante para una mujer, un hombre
no un niño respirando entrecortadamente
sobre el cuerpo de una mujer.
Calle
Ah esos son los pobres
esos son los pobres –
la calle Bergen.
Humillación
Aspereza…
Ni siquiera son muy buenos entre ellos;
No es eso. Yo quiero
que se acabe la pobreza
tanto como cualquiera
por el bien de la inteligencia,
'la conquista de la existencia'-
se ha dicho, y es cierto-
y este es un verdadero dolor,
más aun. Es terrible ver a los niños,
a unas honradas niñitas;
tan bien, ellos esperan estar tan bien.
Sobrina
Las calles de San Francisco,
ella dijo de si misma, eran
mi padre y mi madre, hablando a los silenciosos invitados
en el living mirando colina abajo
hacia la bahía. Y nosotros la imaginamos
caminando en el pasado de madera
de la ciudad del Oeste… su madre
no era esa ciudad
sino mi hermana mayor. Recuerdo
al guardia en la playa
diciéndonos que la guerra había terminado-
era la primera guerra mundial
hace medio siglo- mi hermana
tenía una cinta en su cabello.
Definición teológica
Un cuarto pequeño, el piso barnizado
haciendo una L alrededor de la cama,
lo que es o es cierto como la
felicidad
ventanas abriéndose sobre el mar,
la baranda pintada de verde del balcón
contra las rocas, los arbustos y el mar corriendo.
"El borde del mar"
El borde del mar,
la orilla: aquí
el césped de alguien
junto al agua.
El niño de un extranjero
Un gorrión en la calle adoquinada,
pequeño gorrión redondo y dulce,
el pájaro de Chaucer-
o si una hoja
brilla entre otras hojas, entre las hojas
de la temporada-
Los pies del gorrión
los pies del niño del gorrión toca
la piedra desnuda.
Producto
No hay nada tan bello en Nueva Inglaterra como los botes.
Cada uno, incluso la pintura blanca
sumergiéndose en cada ola en cada momento
anclados, un mástil
y aparejándose firmemente una parte
lozanos de las secas herramientas
y de las secas manos de Nueva Inglaterra.
La proa se encumbra, encuentra las olas
que el casco acepta. Una vez alguien
puso una palangana a flotar
y allí para que todos lo vean, para todos los niños,
incluso para los habitantes de Nueva Inglaterra
era embarcación. Lo que yo he visto
es todo lo que he encontrado: a mí mismo.
Desde una fotografía
Sus brazos alrededor mío -niño-
Alrededor de mi cabeza, abrazando con todos sus brazos,
Todos sus brazos como si yo fuera una amada y nativa piedra,
Una manzana en su mano -su manzana y su padre, y mi
nariz apretada
intensamente en el cuello de su abrigo de invierno. Ahí en la fotografía
es un niño que es la rama
de donde caemos, donde podríamos ser zarzamora,
maleza, zarzamora en el invierno joven
con su nieve soplando ella debía haber pensado
fue nuestro para dárselo a ella.
Parte del bosque
Hay amantes que recuerdan que
El momento de luz de luna, iluminado
Instante-
Pero estar solo es estar perdido
Aunque el árbol, las raíces
Estén ahí
Es un roble: la palabra
Aterrante hablada al roble-
Los jóvenes están determinados por lo tanto a ser hombres.
Una botella de cerveza y una puerta cerrada
Los hacen hombres.
O automóvil-se acerca
Al pueblo para ser negociado
Por la gran máquina
Despacio, para la joven
Niños a mano. Ella es
Una familia. No es ternura, Dios sabe,
Esta niña de huesos largos-es un tipo de guerra
Una torre
En la periferia.
Después nuevamente el camino. La compañera
Del automóvil.
Peatón
Lo que generaciones podrían haber soñado
El nieto de las calles comerciales, sus ojos
En la luz del comprador, las luces de las tiendas
Más luminosas que los faros, más luminosas que la luna apareciendo
desde la salada bahía tan rica
tan brillante su ciudad
en una tierra de pavimento, un tejido de cables por donde ella camina
en el nuevo invierno entre enormes edificios.
George Oppen (Oppenheimer, originalmente su apellido) nació en Nueva York en 1908. Cuando tenía cuatro años su madre se suicidó y la familia se mudó a San Francisco. El vaivén entre la costa Este y Oeste será una constante en la vida del poeta. En 1926 entra a la universidad de Oregon donde conoce a Mary Colby, mujer con la que estará hasta el final de su vidas (No hay, hasta ahora, biografías de Oppen. Lo que sabemos proviene de la autografía de Mary: Meaning a Life. La figura de Mary es inseparable en la vida y obra de Oppen; incluso muchos de sus poemas están escrito en plural ("we") aludiendo a su compañera). Los expulsan de la universidad y empiezan una vida errante: se casan en Dallas, vuelven a San Francisco, después se mudan a Detroit haciendo todo tipo de trabajos y finalmente llegan a NY donde conocen a Zukofsky y Reznikoff. Oppen trabaja como impresor y editor de la editorial de los Objetivistas: To. En 1929, con el manuscrito listo de su primer libro, viaja a Europa: Vagabundea por Francia y visita, en Rapallo, a Pound con quien Oppen tendrá una relación irregular de admiración -por su poesía- y rechazo -por sus ideas políticas. En 1933 vuelve Oppen a NY y en 1934 publica su primer libro Discrete Series precisamente con un prólogo de Pound. Oppen no volverá a escribir hasta 1968, veinticinco años después. En plena depresión económica se vuelca a la actividad política y se enrola en las filas del Partido Comunista. No cree en la efectividad política de la poesía ni en la idea de hacer de la poesía un lugar político: deja la escritura. Trabaja formando sindicatos y organizando huelgas. En 1943 lo reclutan para el ejército y va a pelear en la Segunda Guerra Mundial. De vuelta de la guerra, condecorado, se distancia de sus actividades políticas, distancia que no lo exime pasado y de la acechanza por el programa del senador McCarthy. Perseguido y acosado por CIA y FBI Oppen se exilia en 1950 México donde vivirá hasta 1958, año en que volverá no sólo a Estados Unidos sino también a escribir. En 1961 se reinstala en Nueva York y vuelve a trabajar con los Objetivistas y nuevas generaciones de poetas. En 1962 publica The Materials, en 1965 This is Which y en 1968 Of Being Numerous, libro con el que sorpresivamente gana el premio Pulitzer de poesía. En 1978, tras un viaje a Israel, Oppen publica su último libro: Primitive. Luego deja de escribir acosado por el Alzheimer y muere en julio de 1983 en California.
http://patriciadamiano.blogspot.com/2009/06/georg-oppen-textos-descubiertos-hace-un_27.html
martes, 30 de junio de 2009
de Sonetos a ORFEO-Rainer Maria RILKE.
Respiración oh tú, invisible poema,
puro, incesante intercambio
de nuestro ser y los espacios. Contrapeso
en el que rítmicamente me cumplo.
Ola única
de la que soy el mar creciente
el más estricto de los posibles mares
y apresador de espacio.
¿Cuántos de esos lugares espaciales
antes dentro estuvieron? Oh, más de un viento
es como mi proio hijo.
¿Me reconoces, aire, lleno de la que ya fue en mí
tú, en otro tiempo tersa corteza,
comba y filo de mis palabras?
Atmen, du unsichtbares Gedciht!
Immerfort um das eigne
Sein rein eingetauschter Weltraum. Gegengewicht,
in dem ich mich rhytmisch ereigne.
Einzige Welle, deren
allmähliches Meer ich bin;
sparsamstes du von allen möglichen Meeren,-
Raumgewinn.
Wieviele von diesen Stellen der Räume waren schon
innen in mir. Manche Winde
sind wie mein Sohn.
Erkennst du mich, Luft, du, voll noch einst meiniger Orte?
Du, einmal glatte Rinde,
Rundung und Blatt meiner Worte.
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
de Rainer Maria RILKE, Sonetos a Orfeo, trad. Carlos Barral, edit Lumen 1ª edic. 1983
puro, incesante intercambio
de nuestro ser y los espacios. Contrapeso
en el que rítmicamente me cumplo.
Ola única
de la que soy el mar creciente
el más estricto de los posibles mares
y apresador de espacio.
¿Cuántos de esos lugares espaciales
antes dentro estuvieron? Oh, más de un viento
es como mi proio hijo.
¿Me reconoces, aire, lleno de la que ya fue en mí
tú, en otro tiempo tersa corteza,
comba y filo de mis palabras?
Atmen, du unsichtbares Gedciht!
Immerfort um das eigne
Sein rein eingetauschter Weltraum. Gegengewicht,
in dem ich mich rhytmisch ereigne.
Einzige Welle, deren
allmähliches Meer ich bin;
sparsamstes du von allen möglichen Meeren,-
Raumgewinn.
Wieviele von diesen Stellen der Räume waren schon
innen in mir. Manche Winde
sind wie mein Sohn.
Erkennst du mich, Luft, du, voll noch einst meiniger Orte?
Du, einmal glatte Rinde,
Rundung und Blatt meiner Worte.
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
de Rainer Maria RILKE, Sonetos a Orfeo, trad. Carlos Barral, edit Lumen 1ª edic. 1983
domingo, 21 de junio de 2009
Retirado he todo intervalo-C.Blázquez
Era el luto rendija
antifaz blanco mármol y flores
***
sábana sobre relieve
retroceso a los pliegues
***
Retirado he todo intervalo
***
Qué espesura lo angélico
***
Cambio de carne por la memoria
Pormenor y calma
Adverbio de posesión
esclavitud concéntrica
como la edad del árbol
:::::::::::::::::::::::::::::::
C.Blázquez de (Ninguna luz es suave)
antifaz blanco mármol y flores
***
sábana sobre relieve
retroceso a los pliegues
***
Retirado he todo intervalo
***
Qué espesura lo angélico
***
Cambio de carne por la memoria
Pormenor y calma
Adverbio de posesión
esclavitud concéntrica
como la edad del árbol
:::::::::::::::::::::::::::::::
C.Blázquez de (Ninguna luz es suave)
jueves, 18 de junio de 2009
La mano que jura sobre-C.Blázquez
Tu mano sobre
jura
sobre qué jura tu mano
Qué aplasta tu mano al jurar
acaso tapona
el párvulo poro que sangra
Después recibes la llave
mas no es la clave
es el ancla de tu nave
Esa fidelidad
de qué traición te habla
De qué felicidad
te habla esta traición
:::::::::::::::::::::::::::::
C.Blázquez (de Ninguna luz es suave)
jura
sobre qué jura tu mano
Qué aplasta tu mano al jurar
acaso tapona
el párvulo poro que sangra
Después recibes la llave
mas no es la clave
es el ancla de tu nave
Esa fidelidad
de qué traición te habla
De qué felicidad
te habla esta traición
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C.Blázquez (de Ninguna luz es suave)
domingo, 14 de junio de 2009
El retorno de Ofelia-J.E.CIRLOT-
LAS TRES OBRAS literarias que elijo entre todas las del mundo como si hubieran de ser, mejor que mi particular patrimonio, la expresión de los problemas esenciales (renuncia, amor, muerte) que me afectan desde antes de tener uso de razón son: Hamlet, Aurelia(Nerval), Ulalume(Poe). En Hamlet me asombran dos cosas: que el príncipe hable siempre de "su alma" y de los "ángeles" -que se mueva en un cielo gris con resplandores de plata- y su rechazo de Ofelia. Pudiéramos decir que, al arquetipo Tristán que ve su destino en la unión con la amada, y al arquetipo Parsifal, que pone al Creador por encima de la criatura y salva a Kundry porque elige el Graal y a Dios, se contrapone el arquetipo Hamlet, como expresión de una "virilidad angélica", que, rechazando el amor y no buscando ni siquiera la salvación del alma (¿creyendo en ella?), se entrega a una pasión activa de desrucción. Acaso cree ciegamente en que los ángeles, sus "compañeros de armas", ya en la vida terrena le acogerán en cuanto muera, cumplida su venganza, "su arcaica sed de sangre", como diría Erich Fromm.
El rechazo de Ofelia es uno de los actos más extraordinarios realizados por un ser humano en la historia literaria. Rechazo que a ella le obliga a enloquecer, a coronarse de flores (entre ellas algunas dotadas de simbolismo sexual) y a ahogarse en un río, cuyas aguas -las aguas primordiales- la llevan blandamente o la retienen a medio fondo (como en el Hamlet ruso que hemos podido ver recientemente, y en el que cuanto bueno hace el protagonista lo hace en seguimiento de sir Lawrence Olivier, el Hamlet absoluto, definitivo). "¡Véte a un convento! ¿Para qué habrías de ser madre de pecadores?", le dice el príncipe a Ofelia. Y el convento que elige Ofelia es un convento de aguas claras y turbias, de plantas acuáticas y de ribera. Cuando en El señor de la guerra la protagonista - la blanco y oro Bronwyn-"con una corona de flores" sale del agua turbia del pantano y, desnuda, se enfrenta con el señor (reviviscencia del príncipe) sentí que se desdoblaba algo en el argumento, que la acción tenía un contrapunto invertido que iba hacia atrás hacia el siglo V, (época de Hamlet), un Hamlet cuyo verdadero cráneo estaría como el del pobre Yorick, y hacia adelante -desde el siglo XI en que acontece la historia de Bronwyn- hasta la forntera entre el siglo XVI y el XVII en que Shakespeare (poco más tarde de la muerte de su padre, como subraya Freud) escribió Hamlet. Al ver a Ofelia entre dos aguas, muerta, en el film ruso recordé de pronto el resurgir de Bronwyn de "esas mismas aguas y con las mismas flores". Bronwyn sale del agua para que el señor se enamore de ella, pierda su feudo, su vida misma, es decir, para hacer con "él" lo que Hamlet hizo con Ofelia.
¿Correspondencias? El arte de los monjes irlandeses, en la época anterior al periodo carolingio y durante éste, arte basado en intrincadas lacerías, en entrelazamientos que constituyen laberintos indefinidos, absolutos, es la mejor prueba de que "en este mundo" -y acaso sea esta su definitiva justificación- todo se corresponde, enlaza y comunica. El "todo se paga" de la "ley de libra" esotérica no es más que el aspecto, pudiéramos decir legal, del "sistema". Recuerdo que, en otra película cinematográfica medieval, vista hace tantos años que no recuerda mi memoria realmente viva casi nada de ella, por no decir nada, se pronunciaba una frase relativa a dos enamorados que quedó grabada en mi pensamiento: "Estos son dos que se reconocen sin haberse visto nunca". ¿Qué es nunca y qué siempre? ¿Qué haberse visto y no haberse visto? La fantasmagoría agitada, doble, triple, múltiple, infinita de nuestras vidas (realidad presente, pasada, presentida, ensueño, sueños, locura, realidad, cultura, vivencias indirectas aprehendidas), forma tal tejido que es imposible salir del laberinto.
Bronwyn-Ofelia sale de las aguas primordiales, éste sí que es un hecho real y arquetípico. Si aceptáramos la técnica surreal de ligar lo no coordinado originario programáticamente, diríamos que Ulalume sale de su tumba para responder a Poe y evitar su "delirium tremens". Y que Aurelia (síntesis de Adrienne, Jenny Colon) se acerca durante la noche de enero de 1855 al hombre de 48 años llamado, según el registro civil, Gérard de Labrunie, y según el registro eterno, Gérard de Nerval, se acerca a él e impide que se ahorque en una verja de una casa de París, noche de 18 grados bajo cero en la temperatura física y de 273 grados bajo cero en el alma de Nerval, el que en su primera crisis de locura se creyó descendiente de los césares y por el nombre de un dominio familiar tomó ese nombre derivado de Nerva, de breve reinado (96-98 d.J.). Así se ligan los argumentos análogos en el tiempo y en el espacio, porque corresponden a la trama de vivas pulsiones fraternas que implican actos y sentimientos hasta el límite.
Pero nos hemos alejado mucho del tema. Ofelia retorna. No sabe (siendo Bronwyn) que va a causar ella ahora la pérdida de Hamlet. Ni la animan anhelos de venganza. Sólo quiere darse. Pero, como dijo Pascal en su lecho de muerte, el ser humano, "que no se pertenece a sí mismo, engaña si se da" (cito de memoria) y así puede causar tanto mal dándose como rechazando. El Hamlet rescatado de la sombra que se enfrenta con la doncella desnuda coronada de flores moriría inútilmente; no sucederán las cosas como en la otra ocasión cuando el verdadero, el primer Hamlet, mandó a un convento a la primera Ofelia (la que flota aún entre las aguas blancas del río, y a cuyo encuentro fue no hace muchos años Virginia Woolf), y consiguió gracias a ese sacrificio sangriento poder realizar su venganza, su talión, deber sagrado en su mudno, en su raza, en su tiempo, en su civilización tan ajenas ya a nuestro ocaso (salvo si la regresión, al final, es factible a través de la política que fuere), que parece como si se tratara de historias de dos, no diré planetas distintos, sino de dos galaxias diferentes.
Probablemente, al escribir este texto, sólo hemos jugado al contrapunto, a la fantasía, a la combinación cabalísitica de tramas literarias cinematográficas. Pero, en verdad, es cierto que cuando Bronwyn emergió de las aguas pantanosas "sentí" que era Ofelia que volvía, y hubiera querido ser Hamlet para pedirle perdón por la escena del rechazo, explicarle al menos la causa, antes de que ella enloqueciera y enloqueciera yo y dejar que la muerte -la de Hamlet o la del "Señor de la guerra"-, es lo mismo, me cerrara estos ojos sólo humanos, que no saben ver ángeles.
El rechazo de Ofelia es uno de los actos más extraordinarios realizados por un ser humano en la historia literaria. Rechazo que a ella le obliga a enloquecer, a coronarse de flores (entre ellas algunas dotadas de simbolismo sexual) y a ahogarse en un río, cuyas aguas -las aguas primordiales- la llevan blandamente o la retienen a medio fondo (como en el Hamlet ruso que hemos podido ver recientemente, y en el que cuanto bueno hace el protagonista lo hace en seguimiento de sir Lawrence Olivier, el Hamlet absoluto, definitivo). "¡Véte a un convento! ¿Para qué habrías de ser madre de pecadores?", le dice el príncipe a Ofelia. Y el convento que elige Ofelia es un convento de aguas claras y turbias, de plantas acuáticas y de ribera. Cuando en El señor de la guerra la protagonista - la blanco y oro Bronwyn-"con una corona de flores" sale del agua turbia del pantano y, desnuda, se enfrenta con el señor (reviviscencia del príncipe) sentí que se desdoblaba algo en el argumento, que la acción tenía un contrapunto invertido que iba hacia atrás hacia el siglo V, (época de Hamlet), un Hamlet cuyo verdadero cráneo estaría como el del pobre Yorick, y hacia adelante -desde el siglo XI en que acontece la historia de Bronwyn- hasta la forntera entre el siglo XVI y el XVII en que Shakespeare (poco más tarde de la muerte de su padre, como subraya Freud) escribió Hamlet. Al ver a Ofelia entre dos aguas, muerta, en el film ruso recordé de pronto el resurgir de Bronwyn de "esas mismas aguas y con las mismas flores". Bronwyn sale del agua para que el señor se enamore de ella, pierda su feudo, su vida misma, es decir, para hacer con "él" lo que Hamlet hizo con Ofelia.
¿Correspondencias? El arte de los monjes irlandeses, en la época anterior al periodo carolingio y durante éste, arte basado en intrincadas lacerías, en entrelazamientos que constituyen laberintos indefinidos, absolutos, es la mejor prueba de que "en este mundo" -y acaso sea esta su definitiva justificación- todo se corresponde, enlaza y comunica. El "todo se paga" de la "ley de libra" esotérica no es más que el aspecto, pudiéramos decir legal, del "sistema". Recuerdo que, en otra película cinematográfica medieval, vista hace tantos años que no recuerda mi memoria realmente viva casi nada de ella, por no decir nada, se pronunciaba una frase relativa a dos enamorados que quedó grabada en mi pensamiento: "Estos son dos que se reconocen sin haberse visto nunca". ¿Qué es nunca y qué siempre? ¿Qué haberse visto y no haberse visto? La fantasmagoría agitada, doble, triple, múltiple, infinita de nuestras vidas (realidad presente, pasada, presentida, ensueño, sueños, locura, realidad, cultura, vivencias indirectas aprehendidas), forma tal tejido que es imposible salir del laberinto.
Bronwyn-Ofelia sale de las aguas primordiales, éste sí que es un hecho real y arquetípico. Si aceptáramos la técnica surreal de ligar lo no coordinado originario programáticamente, diríamos que Ulalume sale de su tumba para responder a Poe y evitar su "delirium tremens". Y que Aurelia (síntesis de Adrienne, Jenny Colon) se acerca durante la noche de enero de 1855 al hombre de 48 años llamado, según el registro civil, Gérard de Labrunie, y según el registro eterno, Gérard de Nerval, se acerca a él e impide que se ahorque en una verja de una casa de París, noche de 18 grados bajo cero en la temperatura física y de 273 grados bajo cero en el alma de Nerval, el que en su primera crisis de locura se creyó descendiente de los césares y por el nombre de un dominio familiar tomó ese nombre derivado de Nerva, de breve reinado (96-98 d.J.). Así se ligan los argumentos análogos en el tiempo y en el espacio, porque corresponden a la trama de vivas pulsiones fraternas que implican actos y sentimientos hasta el límite.
Pero nos hemos alejado mucho del tema. Ofelia retorna. No sabe (siendo Bronwyn) que va a causar ella ahora la pérdida de Hamlet. Ni la animan anhelos de venganza. Sólo quiere darse. Pero, como dijo Pascal en su lecho de muerte, el ser humano, "que no se pertenece a sí mismo, engaña si se da" (cito de memoria) y así puede causar tanto mal dándose como rechazando. El Hamlet rescatado de la sombra que se enfrenta con la doncella desnuda coronada de flores moriría inútilmente; no sucederán las cosas como en la otra ocasión cuando el verdadero, el primer Hamlet, mandó a un convento a la primera Ofelia (la que flota aún entre las aguas blancas del río, y a cuyo encuentro fue no hace muchos años Virginia Woolf), y consiguió gracias a ese sacrificio sangriento poder realizar su venganza, su talión, deber sagrado en su mudno, en su raza, en su tiempo, en su civilización tan ajenas ya a nuestro ocaso (salvo si la regresión, al final, es factible a través de la política que fuere), que parece como si se tratara de historias de dos, no diré planetas distintos, sino de dos galaxias diferentes.
Probablemente, al escribir este texto, sólo hemos jugado al contrapunto, a la fantasía, a la combinación cabalísitica de tramas literarias cinematográficas. Pero, en verdad, es cierto que cuando Bronwyn emergió de las aguas pantanosas "sentí" que era Ofelia que volvía, y hubiera querido ser Hamlet para pedirle perdón por la escena del rechazo, explicarle al menos la causa, antes de que ella enloqueciera y enloqueciera yo y dejar que la muerte -la de Hamlet o la del "Señor de la guerra"-, es lo mismo, me cerrara estos ojos sólo humanos, que no saben ver ángeles.
sábado, 13 de junio de 2009
Más,como un cuerpo menos-(de Fragmentos de una extinción)-C.Blázquez
De dónde vienes Infinita
Sigue llegando y rózame
ahora que
antes de ahora
he resucitado
ordinal desorden alfanúmérico
Euridice al azar
gózame
MÁS, COMO UN CUERPO MENOS
:::::::::::::::::::::::::::::::
C.Blázquez (de Fragmentos de una extinción)
Sigue llegando y rózame
ahora que
antes de ahora
he resucitado
ordinal desorden alfanúmérico
Euridice al azar
gózame
MÁS, COMO UN CUERPO MENOS
:::::::::::::::::::::::::::::::
C.Blázquez (de Fragmentos de una extinción)
jueves, 11 de junio de 2009
Versos dorados-Gerard de NERVAL-dibujos de Antonin ARTAUD
La máquina del ser o dibujo para mirar a través, Antonín ARTAUD
La cabeza azul,1946Antonin ARTAUDVERSOS DORADOS*-Gérard de NERVAL(1808-1855)
Eh quoi ¡tout est sensible! -PYTHAGORE
¡Hombre! libre pensador -crees que eres el único pensante
En este mundo donde la vida estalla en todas las cosas:
De todas las fuerzas que posees tu libertad dispone,
mas el universo está ausente de todos tus consejos.
Respeta en la bestia el espíritu activo...
Cada flor es un alma en la Naturaleza naciente;
Un misterio de amor resposa en el metal:
Todo es sensible; -Y todo es poderoso sobre tu ser¡
Teme a la mirada que te espía desde el muro ciego:
En la propia materia hay una voz sujeta...
No la entregues a ningún uso impío.
A menudo habita un Dios oculto en el ser oscuro;
Y, como un ojo naciente cubierto por sus párpados,
Un espíritu puro crece bajo la corteza de las piedras.
:::::::::::: ::::::::: ::::::::: ::::::::: ::::::::: ::::::::: ::::::::: ::::::::: :
*Este soneto está inspirado en Pitágoras.
Nerval obtuvo su creencia en la metempsicosis
de los misterios órficos de los pitagóridcos. (n.de T.)
Homme¡ libre penseur -te crois-tu seul pensant
Dans ce monde, aù la vie éclate en toute chose:
Des forces que tu tiens lta liberté dispose,
Mais de tous tes conseils l'univers est absent.
Respecte dans la bête un esprit agissant...
Chaque fleur est una âme à la Nature éclose;
Un mystere d'amor dans le métal repose:
Tout est sensible; -Et tout sur ton être est puissant¡
Crains dans le mur aveugle un regard qui t'épie:
A la matière même un verbe est attaché...
Ne la fais pas servir à quelque usage impie.
Souvent dans l'être obscur habite un Dideu caché;
Et, comme un oeil nauisaant couvert par ses pauperes,
Un pur esprit s'accroît sous l'écorce des pierres.
Trad. Anne Marie Moncho y J.L.Jover para Visor Madrid 1974
martes, 9 de junio de 2009
En qué lengua Euridice-C.Blázquez(de Fragmentos de una extinción)
En qué lengua me hablarás Euridice
ahora que
Ni por salvar tu vida tú
y yo sí
por salvar tu vida
¡Ah mundo!
te dejé atrás
eras mi boca
mundo eras mi boca
Euridice
tu carne
No se sacia con carne
el apetito de un dios
En qué lengua me hablarás Euridice
ahora que
Euridice en qué lengua
me hablarás de la boca
ahora que
Dulce
el excremento de la fiera
ahora
dulce suena
si yo
Yo señalé la flor
que iba a ser cortada
te dejé la señal
no viste mi cabeza
En qué lengua Euridice
no viste mi cabeza
:::::::::::::::::::::::::::::::
C.Blázquez (de Fragmentos de una extinción)
ahora que
Ni por salvar tu vida tú
y yo sí
por salvar tu vida
¡Ah mundo!
te dejé atrás
eras mi boca
mundo eras mi boca
Euridice
tu carne
No se sacia con carne
el apetito de un dios
En qué lengua me hablarás Euridice
ahora que
Euridice en qué lengua
me hablarás de la boca
ahora que
Dulce
el excremento de la fiera
ahora
dulce suena
si yo
Yo señalé la flor
que iba a ser cortada
te dejé la señal
no viste mi cabeza
En qué lengua Euridice
no viste mi cabeza
:::::::::::::::::::::::::::::::
C.Blázquez (de Fragmentos de una extinción)
sábado, 6 de junio de 2009
La luz en el jardín-C.Blázquez//Fernand KHNOPFF
"Debieron de dejar la puerta abierta, como suele suceder en las casas en donde ha ocurrido una desgracia" F.Kafka, de La Transformación (o la Metamorfosis)
"Inerte distancia propia
Que los perros ladran
Y las olas alzan-"
Antonio López Medinilla, de mío no, mariNo-
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
LA LUZ en el jardín dispone laberintos y en uno de esos miles me he perdido. Mas siento alivio, siento alivio. Aunque yo no jugaba con espejos, los objetos se han multiplicado por sí mismos y por la unidad, porque yo no jugaba yo esperaba, yo esperaba a Virgilio, y por la unidad (inerte distancia propia) los objetos multiplicados son sujetos, son ya sujetos que sujetan férreamente las paredes, los sujetos son trámites de esta prisión persecutoria,las paredes respetan sin embargo la distancia, tácita cárcel, yo esperaba a Virgilio, crónica de la mugre, he visto la plaga, cohesión asoladora, incesante he visto la plaga, marabunta la inerte distancia propia, no más transformaciones, cohesión que sujeta las paredes, no hay objeto, cohesión del veneno, el veneno y su doble, la Esfinge se ha posado ante las puertas abiertas de una casa,abiertas quedaron por la desgracia, porque no vino el río, ni la amenaza de un segundo diluvio, ni esperanza de un arca,se quedó vacía. Se quedó la Esfinge. No con garra de león, ni con ala de ave; me ha cerrado los ojos una lengua humanamente triste.
C.Blázquez (de Ninguna luz es suave)
Fernand KHNOPFF,(Bélgica, 1858-1921)La Esfinge o Las caricias
"Inerte distancia propia
Que los perros ladran
Y las olas alzan-"
Antonio López Medinilla, de mío no, mariNo-
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LA LUZ en el jardín dispone laberintos y en uno de esos miles me he perdido. Mas siento alivio, siento alivio. Aunque yo no jugaba con espejos, los objetos se han multiplicado por sí mismos y por la unidad, porque yo no jugaba yo esperaba, yo esperaba a Virgilio, y por la unidad (inerte distancia propia) los objetos multiplicados son sujetos, son ya sujetos que sujetan férreamente las paredes, los sujetos son trámites de esta prisión persecutoria,las paredes respetan sin embargo la distancia, tácita cárcel, yo esperaba a Virgilio, crónica de la mugre, he visto la plaga, cohesión asoladora, incesante he visto la plaga, marabunta la inerte distancia propia, no más transformaciones, cohesión que sujeta las paredes, no hay objeto, cohesión del veneno, el veneno y su doble, la Esfinge se ha posado ante las puertas abiertas de una casa,abiertas quedaron por la desgracia, porque no vino el río, ni la amenaza de un segundo diluvio, ni esperanza de un arca,se quedó vacía. Se quedó la Esfinge. No con garra de león, ni con ala de ave; me ha cerrado los ojos una lengua humanamente triste.
C.Blázquez (de Ninguna luz es suave)
Fernand KHNOPFF,(Bélgica, 1858-1921)La Esfinge o Las caricias
jueves, 4 de junio de 2009
Halo falso-C.Blázquez-KANDINSKY
I
Hoy no te has levantado de la tierra
Hoy sola me he levantado yo
II
Mañana por mañana
es tarde para la tarde
pudríose de rocío
la maltrecha pieza
III
Tu habla para las cosas
vulnera infame el oro
qué recobra y amonesta el poema
qué un poema si volvieras
Halo falso
Semblante
::::::::::::::::::::::::::::::::::
C.Blázquez (de Proceso)
KANDINSKY, Noche de luna, 1907
KANDINSKY, Jinete azul, 1903
KANDINSKY, La montaña azul
KANDINSKY, Azul celeste, 1940

KNADINSKY, De las frías profundidades,acuarela y tinta china,1928
KANDINSKY,Accent en rose,1926
Hoy no te has levantado de la tierra
Hoy sola me he levantado yo
II
Mañana por mañana
es tarde para la tarde
pudríose de rocío
la maltrecha pieza
III
Tu habla para las cosas
vulnera infame el oro
qué recobra y amonesta el poema
qué un poema si volvieras
Halo falso
Semblante
::::::::::::::::::::::::::::::::::
C.Blázquez (de Proceso)
KANDINSKY, Noche de luna, 1907
KANDINSKY, Jinete azul, 1903
KANDINSKY, La montaña azul
KANDINSKY, Azul celeste, 1940
KNADINSKY, De las frías profundidades,acuarela y tinta china,1928
KANDINSKY,Accent en rose,1926
miércoles, 3 de junio de 2009
3 de junio de 1924-hace 85 años que murió Franz KAFKA-
"Todo lo que es posible, ocurre; pero en realidad sólo es posible lo que ocurre."
Diario del 5 enero 1914
Por la mañana, al despertar del sueño:
"Alguien me dijo, ahora no me acuerdo quien, que cuando nos levantamos temprano, resulta extraño encontrarlo todo en el mismo sitio en que se dejó por la noche. La vigilia, al menos en apariencia, es un estado muy diferente al del sueño y, como ese hombre dijo con razón, se necesita una gran presencia de ánimo para, con los ojos abiertos, situar todos los objetos en el mismo lugar en que quedaron la noche anterior. Por esto mismo, el instante en el que despertamos es el más arriesgado, una vez que se ha superado, sin quedar desplazado del lugar podemos seguir viviendo confiados el resto del día. A qué conclusiones llegó ese hombre-ahora me acabo de acordar de quien era, pero su nombre es indiferente..."
De lo tachado por Franz Kafka en su manuscrito de El Proceso
Diario del 5 enero 1914
Por la mañana, al despertar del sueño:
"Alguien me dijo, ahora no me acuerdo quien, que cuando nos levantamos temprano, resulta extraño encontrarlo todo en el mismo sitio en que se dejó por la noche. La vigilia, al menos en apariencia, es un estado muy diferente al del sueño y, como ese hombre dijo con razón, se necesita una gran presencia de ánimo para, con los ojos abiertos, situar todos los objetos en el mismo lugar en que quedaron la noche anterior. Por esto mismo, el instante en el que despertamos es el más arriesgado, una vez que se ha superado, sin quedar desplazado del lugar podemos seguir viviendo confiados el resto del día. A qué conclusiones llegó ese hombre-ahora me acabo de acordar de quien era, pero su nombre es indiferente..."
De lo tachado por Franz Kafka en su manuscrito de El Proceso
sábado, 30 de mayo de 2009
No hágase la muerte-C.Blázquez
Del lado alado
como en zigzag de espada
recorro tu azulino cuerpo de mar
sin agua
hecho para ser mar
como las playas
Y así de tanto en tanto
retrocedo milenios
Cuando la respuesta era
la pregunta y la pregunta
el ARTE, de hinojos y desnudo
en búsqueda de manos
que lo amasen
candeal sin harina
más tierno que la hogaza candente.
Era y ya eras cuando la ROSA
pugnaba con la ROSA
por corolar corona
de espinas al poema:
¡No hágase la Muerte!
:::::::::::::::::::::::::::::::
Carmen Blázquez (de Proceso)
como en zigzag de espada
recorro tu azulino cuerpo de mar
sin agua
hecho para ser mar
como las playas
Y así de tanto en tanto
retrocedo milenios
Cuando la respuesta era
la pregunta y la pregunta
el ARTE, de hinojos y desnudo
en búsqueda de manos
que lo amasen
candeal sin harina
más tierno que la hogaza candente.
Era y ya eras cuando la ROSA
pugnaba con la ROSA
por corolar corona
de espinas al poema:
¡No hágase la Muerte!
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Carmen Blázquez (de Proceso)
miércoles, 27 de mayo de 2009
El caer de la noche, al caer la noche-C.Blázquez
EL CAER DE LA NOCHE, AL CAER LA NOCHE
Hablas del amor como escalera de algo
Puedo desfallecer
Soy un espectador de este crepúsculo
Túmbate a mi lado
tíznate de la acera
Qué hace un sombrero tejano
entre las amapolas
Un poema carnal en este fiero otoño
me acapara.
No se debe fumar entre los trigos
Tira la piedra que tienes en la mano
Toma la guitarra y cántame "Llorona"
Pónte la voz de macho de Chavela
y aguántame los ojos si eres macho.
Se me apaga el cigarro
Yo no puedo fumar entre los trigos.
Deja que la primera corona
la fabrique tu sueño
Insaturado estás aún
Ven a sanar manzanas las podridas
Es la bella es la podrida es el ejemplo
Es sólo aquel renglón el que recuerdo.
Amor mío hablas de amor como escalera de algo
Amor mío con qué dolor te digo
que llamo Amor el caer
de la noche al caer la noche.
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
C.Bázquez (de A la sombra del sol)
Publicado en F.S. el 16 de septiembre de 2007
Hablas del amor como escalera de algo
Puedo desfallecer
Soy un espectador de este crepúsculo
Túmbate a mi lado
tíznate de la acera
Qué hace un sombrero tejano
entre las amapolas
Un poema carnal en este fiero otoño
me acapara.
No se debe fumar entre los trigos
Tira la piedra que tienes en la mano
Toma la guitarra y cántame "Llorona"
Pónte la voz de macho de Chavela
y aguántame los ojos si eres macho.
Se me apaga el cigarro
Yo no puedo fumar entre los trigos.
Deja que la primera corona
la fabrique tu sueño
Insaturado estás aún
Ven a sanar manzanas las podridas
Es la bella es la podrida es el ejemplo
Es sólo aquel renglón el que recuerdo.
Amor mío hablas de amor como escalera de algo
Amor mío con qué dolor te digo
que llamo Amor el caer
de la noche al caer la noche.
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C.Bázquez (de A la sombra del sol)
Publicado en F.S. el 16 de septiembre de 2007
martes, 26 de mayo de 2009
Advertencia barroca al Presidente de Francia-FCO. ANTONIO RUIZ CABALLERO-
Advertencia Barroca al Presidente de Francia.
Dos setas prácticamente iguales. Tricholoma Flavovirens y Tricholoma Sulphureum. Sosias amarillos totalmente indistinguibles. Hermanos gemelares del Reino botánico. Por un mínimo detalle, nota de piano que no aparece en la partitura original, la copia lasciva y perfecta, espanto curvo de feroces dientes, negra rosa y asfodelo amarillo, horada y devasta como gusano rabioso el hígado. Dorados ángeles de belleza áurea, indistinguibles en su hermosura arcangélica, y oculto satán tras el espejo. Anillo que esconde la dioxina bajo un ámbar fulgente. Gemelo esquizofrénico y gemelo cuerdo, el uno proyecto de víbora, el otro, Jesús comestible, blando y delicioso como Eucaristía sublime. Rabiosos amarillos sedosos, sombrerillos gualdas que brillan estridentes, oro que fulge como la orilla de un río, trozos de la bandera española, delicia para paladares exclusivos y basidiomiceto criminal, estática pantera inanimada, psicodélicamente coloreada, partitura en negativo de pentagrama maligno, reflejo mortal de mariposas amables, e insecto repulsivo antítesis de su molde bondadoso.
En el cuadro original, el muchacho desnudo, exquisito narciso estremecido, arpa y clave de dulcísimos y amarillos timbres, tiene un anillo azul en el que el atardecer se asoma como una libélula a un junco. En la copia, el exuberante Apolo, aunque toca la misma melodía de esmeriladas trompetas carmesíes, tiene por anillo un jade rojo, con el toque de los bermellones sanguinarios. Los ojos son distintos, tienen matices diferentes, en la copia una furia malvada reposa en la mirada del Dios Apolo tal una araña de azufre. La firma del autor también es asimétrica, en el original hay una misericordia de campanitas tristes, azules y vegetales, la copia, sin embargo, tiene los rasgos de las letras levemente torcidos de soberbia, como ejecutados bajo sonidos espasmódicos.
El arcángel tiene la dulzura de los melocotones maduros, su reflejo, en cambio, destila, gota a gota, ácido de víbora en cántaros llenos de linfa negra.
Hay un lunar en la tetilla izquierda del impuro que no aparece en el original remoto. Las escenas son prácticamente especulares, sólo las soberbísimas pituitarias de los catadores de vino podrían distinguir el leve toque agrio del piano cuando arpegia la partitura plagiada. ¡¡¡¡Qué vinos tan semejantes y tan distintos¡¡¡¡, el uno con el azúcar de los caballitos rosas de mar, entre gorgonias azules, el otro, con el espanto de los bosques indonesios, en los que las mambas y las cobras persiguen mordeduras de tigre.
Tricholoma Flavovirens y Tricholoma Sulphureum, dos escenas prácticamente indistinguibles, en una de ellas la noche está aromada con molienda de trigo y harinas panaderas, en la otra la brea y la hulla han asesinado a las rosas.
Hay que distinguir en este plato de suculentos hongos el trozo de espanto que produce el cáncer, aquel trozo de violento amarillo que desatará la hepatitis ictérica. Tomad y comed y elegid bien el pedazo de ponzoña que os llevará al infierno o al paraíso. Plato de setas envenenadas. Original y copia, mezcla de veneno y caricia, ¡¡¡¡ cuidado siempre, Emperadores Romanos¡¡¡¡¡. Billetes falsos. Gotas de rubí durísimo.
Exhausto quedé sobre la arena.
....................................................
Francisco Antonio Ruiz Caballero.
( que no nos den nunca un billete falso).
Dos setas prácticamente iguales. Tricholoma Flavovirens y Tricholoma Sulphureum. Sosias amarillos totalmente indistinguibles. Hermanos gemelares del Reino botánico. Por un mínimo detalle, nota de piano que no aparece en la partitura original, la copia lasciva y perfecta, espanto curvo de feroces dientes, negra rosa y asfodelo amarillo, horada y devasta como gusano rabioso el hígado. Dorados ángeles de belleza áurea, indistinguibles en su hermosura arcangélica, y oculto satán tras el espejo. Anillo que esconde la dioxina bajo un ámbar fulgente. Gemelo esquizofrénico y gemelo cuerdo, el uno proyecto de víbora, el otro, Jesús comestible, blando y delicioso como Eucaristía sublime. Rabiosos amarillos sedosos, sombrerillos gualdas que brillan estridentes, oro que fulge como la orilla de un río, trozos de la bandera española, delicia para paladares exclusivos y basidiomiceto criminal, estática pantera inanimada, psicodélicamente coloreada, partitura en negativo de pentagrama maligno, reflejo mortal de mariposas amables, e insecto repulsivo antítesis de su molde bondadoso.
En el cuadro original, el muchacho desnudo, exquisito narciso estremecido, arpa y clave de dulcísimos y amarillos timbres, tiene un anillo azul en el que el atardecer se asoma como una libélula a un junco. En la copia, el exuberante Apolo, aunque toca la misma melodía de esmeriladas trompetas carmesíes, tiene por anillo un jade rojo, con el toque de los bermellones sanguinarios. Los ojos son distintos, tienen matices diferentes, en la copia una furia malvada reposa en la mirada del Dios Apolo tal una araña de azufre. La firma del autor también es asimétrica, en el original hay una misericordia de campanitas tristes, azules y vegetales, la copia, sin embargo, tiene los rasgos de las letras levemente torcidos de soberbia, como ejecutados bajo sonidos espasmódicos.
El arcángel tiene la dulzura de los melocotones maduros, su reflejo, en cambio, destila, gota a gota, ácido de víbora en cántaros llenos de linfa negra.
Hay un lunar en la tetilla izquierda del impuro que no aparece en el original remoto. Las escenas son prácticamente especulares, sólo las soberbísimas pituitarias de los catadores de vino podrían distinguir el leve toque agrio del piano cuando arpegia la partitura plagiada. ¡¡¡¡Qué vinos tan semejantes y tan distintos¡¡¡¡, el uno con el azúcar de los caballitos rosas de mar, entre gorgonias azules, el otro, con el espanto de los bosques indonesios, en los que las mambas y las cobras persiguen mordeduras de tigre.
Tricholoma Flavovirens y Tricholoma Sulphureum, dos escenas prácticamente indistinguibles, en una de ellas la noche está aromada con molienda de trigo y harinas panaderas, en la otra la brea y la hulla han asesinado a las rosas.
Hay que distinguir en este plato de suculentos hongos el trozo de espanto que produce el cáncer, aquel trozo de violento amarillo que desatará la hepatitis ictérica. Tomad y comed y elegid bien el pedazo de ponzoña que os llevará al infierno o al paraíso. Plato de setas envenenadas. Original y copia, mezcla de veneno y caricia, ¡¡¡¡ cuidado siempre, Emperadores Romanos¡¡¡¡¡. Billetes falsos. Gotas de rubí durísimo.
Exhausto quedé sobre la arena.
....................................................
Francisco Antonio Ruiz Caballero.
( que no nos den nunca un billete falso).
domingo, 24 de mayo de 2009
de La piedra donde lo necesario sucede-ALBER VÁZQUEZ
Quien adquiera
la unicidad de su
sangre
en la batalla
portará consigo el infierno.
Recoges tu símbolo y
asumes la mecánica de la
lucha:
el ritmo del flujo
al que ella transcurre
divide a vencedores
de endemoniados.
Se encrespa la velocidad
de quien resuelve
su instante final.
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Manada, ejército,
afán de huida,
de abrazo en lo inimaginado.
Nada sucede más allá
de lo que puede ser nombrado
pues el agotamiento de la
palabra,
agota sus consecuencias:
moriréis bajo el filo de mil
aceros
y vuestro preciso ciclo
será olvidado. Nada describe
la especial manualidad
de la decadencia. Nada explica
cómo establezco sincronía
en la expiación.
::::::::::::::::::::::::::::::::
Ruta establecida
hacia la piedra
donde todo lo necesario
sucede.
En la locura hallaréis hombres
cuyo rostro no se manifiesta:
el ruido en las grietas
de la piedra
supone alma
para el filo de un plan en curso.
Roto en el sentido
contrario
al de la eficacia.
:::::::::::::::::::::::::::::::::
la unicidad de su
sangre
en la batalla
portará consigo el infierno.
Recoges tu símbolo y
asumes la mecánica de la
lucha:
el ritmo del flujo
al que ella transcurre
divide a vencedores
de endemoniados.
Se encrespa la velocidad
de quien resuelve
su instante final.
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Manada, ejército,
afán de huida,
de abrazo en lo inimaginado.
Nada sucede más allá
de lo que puede ser nombrado
pues el agotamiento de la
palabra,
agota sus consecuencias:
moriréis bajo el filo de mil
aceros
y vuestro preciso ciclo
será olvidado. Nada describe
la especial manualidad
de la decadencia. Nada explica
cómo establezco sincronía
en la expiación.
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Ruta establecida
hacia la piedra
donde todo lo necesario
sucede.
En la locura hallaréis hombres
cuyo rostro no se manifiesta:
el ruido en las grietas
de la piedra
supone alma
para el filo de un plan en curso.
Roto en el sentido
contrario
al de la eficacia.
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miércoles, 20 de mayo de 2009
Sumatorio de heterogéneos-C.Blázquez//Pájaros tristes-M.RAVEL
SUMATORIO DE HETEROGÉNEOS
Después habló,y mientras caía, dijo estas palabras: He sumado lo heterogéneo:
Pájaro más aire = principio
pájaro más música = mundo
pájaro más río = signo
pájaro más mar = pecado
pájaro más palabra= castigo
Pájaro más nido = catedral
pájaro más carne = hambre
pájaro más nudo = lucha
::::::::::::::::::::::::::::::::::::
C.Blázquez (de Líticas autointuiciones), 7 de noviembre de 2007
Pájaros tristes-Maurice RAVEL, interpretado por él mismo
Después habló,y mientras caía, dijo estas palabras: He sumado lo heterogéneo:
Pájaro más aire = principio
pájaro más música = mundo
pájaro más río = signo
pájaro más mar = pecado
pájaro más palabra= castigo
Pájaro más nido = catedral
pájaro más carne = hambre
pájaro más nudo = lucha
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C.Blázquez (de Líticas autointuiciones), 7 de noviembre de 2007
Pájaros tristes-Maurice RAVEL, interpretado por él mismo
miércoles, 13 de mayo de 2009
de Mal visto mal dicho-Samuel BECKETT
[...] Un lugar la atrae. Por momentos. En él se yergue una piedra. Blanca desde lejos. Ella es lo que la atrae. Rectángulo curvado tres veces más alto que ancho. Cuatro veces. Su estatura ahora. Su pequeña estatura. Cuando le sucede esto debe ir allí. No la ve desde el refugio. Sabría ir hasta allí con los ojos cerrados. Ya no se habla. Nunca se ha hablado mucho. Ahora nada en absoluto. Como si tuviese la desgracia de estar aún con vida. Pero en esos momentos a sus pies la plegaria, Lleváosla. Sobre todo por la noche con tiempo claro. Con o sin luna. La llevan y la detienen delante. Allí ella también como de piedra. Pero negra. Bajo la luna a veces. Las estrellas a menudo. ¿Le tiene envidia? [...]
Trad. Jenaro Taléns, para Relatos de Samuel Beckett-ed. Tusquets 2005
Trad. Jenaro Taléns, para Relatos de Samuel Beckett-ed. Tusquets 2005
lunes, 4 de mayo de 2009
esa zona del alma-C.Blázquez
esa zona del alma
esa zona que funde
y al ángel conoce
y no la conoce el ángel
la potestad es disturbio
el arco trampa moratoria
para la flecha estupefacta
por el orden
por la orden: encuentra la zona
es lo que sobrepasa la inercia
mas esa diana es un facsímil
es la constatación del pánico
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
C.Blázquez, de Ninguna luz es suave
esa zona que funde
y al ángel conoce
y no la conoce el ángel
la potestad es disturbio
el arco trampa moratoria
para la flecha estupefacta
por el orden
por la orden: encuentra la zona
es lo que sobrepasa la inercia
mas esa diana es un facsímil
es la constatación del pánico
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
C.Blázquez, de Ninguna luz es suave
sábado, 2 de mayo de 2009
de Cuaderno del hambre del hombre-C.Blázquez
Había un insecto muerto; aunque tenía hambre de varios días decidió no comérselo. Había comprendido lo que otros llamaban voluntad. Y dignidad. O la una por la otra. Incluso podía pensarlas excluyéndose entre sí.
Regurgitó los ácidos que ardían en su estómago y escupió sobre el insecto. Aliviada su entraña, decidió contemplar la progresiva desfiguración de aquella pútrida proteína que le hubiera proporcionado vida para uno o dos días más.
Anotó en el cuaderno: "Bajo la lucidez del hambre soporto pensamientos, incluso planifico acciones que no tendrán oportunidad de ponerse en práctica. Qué pernicioso afán ponerse a salvo. Qué pernicioso afán ponerse a salvo cuando no se conoce ningún naufragio. No todo hombre puede ser náufrago. El náufrago, por definición, quiere ponerse a salvo. El náufrago quiere
de Cuaderno del hambre del hombre-C.Blázquez
Regurgitó los ácidos que ardían en su estómago y escupió sobre el insecto. Aliviada su entraña, decidió contemplar la progresiva desfiguración de aquella pútrida proteína que le hubiera proporcionado vida para uno o dos días más.
Anotó en el cuaderno: "Bajo la lucidez del hambre soporto pensamientos, incluso planifico acciones que no tendrán oportunidad de ponerse en práctica. Qué pernicioso afán ponerse a salvo. Qué pernicioso afán ponerse a salvo cuando no se conoce ningún naufragio. No todo hombre puede ser náufrago. El náufrago, por definición, quiere ponerse a salvo. El náufrago quiere
de Cuaderno del hambre del hombre-C.Blázquez
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