plano de la casa de Samsa,
lunes, 15 de octubre de 2007
15 de octubre de 1921-diarios de F.KAFKA
15 de octubre de 1917-Diarios de F.KAFKA
La vista desde la ventana de Ottla en el crepuúsculo; se ve una caa al otro lado, y más allá el campo abierto.
K. y su esposa en sus campos, en la pendiente que cae frente a mi ventana.
15 de octubre de 1914 - diarios de F.KAFKA
"Su carta me ha sorprendido mucho. No me sorprende que me escriba. ¿Por qué no había de escribirme? Me escribe usted que la odio, pero esto no es cierto. Aunque todos la odiasen, yo no la odiaría, y no sólo porque no tengo ningún derecho a ello. No hay duda de que usted actuó frente a mí como un juez en el Askanischer Hof; fue algo abominable para usted,para mí, para todos... pero sólo lo parecía; en realidad yo estaba sentado en su lugar,y aún sigo en él.
"En cuanto a F., se equivoca usted totalmente. No lo digo para inducirle a dar detalles. No puedo imaginarme ningún detalle -y mi imaginación ha dado ya tantas vueltas dentro de estos círculos, que puedo confiar en ella-, digo que no puedo imaginarme ningún detalle capaz de convencerme de que usted no se equivoca. Lo que insinúa es completamente imposible; me hace desdichado pensar que F., por cualquier motivo incomprensible, pueda engañarse a sí misma. Pero también es imposible.
"Siempre he considerado que el interés de usted era verdadero y sin ninguna consideración personal. Para usted tampoco ha sido fácil escribir la última carata. Y yo se la agradezco de todo corazón."
¿Qué he conseguido con esto? La carta parece inflexible,pero sólo porque me sentía avergonzado,porque lo consideraba irresponsable, porque tenía mucho miedo de ser indulgente, y no porque quisiera serlo. Diría incluso que no quería otra cosa. Para todos nosotors,lo mejor sería que no contestara; pero contestará y yo esperaré su respuesta.
... ...mo* día del permiso. Las dos y media de la madrugada, casi nada
... ... leí y me pareció malo. En dos casos
... ... fracaso. Ante mí está la oficina y
... ... la fábrica que se hunde. Pero yo estoy
... ... sin ánimo. Y mi máximo sostén es
... ... recuerdo de F., aunque en mi carta de ayer eludí todo intneto de entrar en contacto. Llevo ahora dos meses viviendo tranquilo sin el menor contacto real con F. (aparte de la correspondencia con E.); he soñado con F., como si fuese una persona muerta que nunca pudiera revivir, y ahora que se me ofrece en bandeja una posibilidad real de acercarme a ella, vuelve a ser el centro de todo. Puede que también trastorne mi trabajo. Cómo, al pensar a veces en ella durante los últimos tiempos, me pareció el ser más extraño a mí que he encontrado nunca; aunque tambien me decía que esa sensación tan peculiar de extrañeza se debía a que F. llegó a estar más erca de mí que de cualquier otra persona, o al menos los dmeás me la habían presentado con dicha proximidad.
He ojeado un poco el diario. Me ha proporcionado una noción de cómo está organizada una vida como la mía.
domingo, 14 de octubre de 2007
15 octubre de 1913 - Diarios de F. KAFKA
La estancia en Riva tuvo para mí una gran importancia. Por primera vez comprendí a una muchacha cristiana y viví casi totalmente en su círculo de influencia. Soy incapaz de escribir aquí nada decisivo para el recuerdo. Sólo para mantenerse, mi debilidad prefiere que mi torpe cabeza esté vacía y clara, siempre que la confusión se deje oprimir contra los bordes. Pero este estado es para mí preferible a la aglomeración simplemente sorda e incierta, para obtener la liberación de la cual, una liberación por demás insegura, sería preciso un martillo que previamente me partiese en pedazos.
Intento fallido de escribir a E. Weiss. Y ayer, en la cama, la carta me bullía dentro de la cabeza.
Sentarse en el rincón del tranvía eléctrico, envolviéndose en el abrigo.
El profesor G., en el viaje de regreso de Riva. La nariz germano-bohemia, que recuerda la Muerte; las mejillas, tumefactas, enrojecidas, granujientas, de un rostro predispuesto al enflaquecimiento anémico; la barba rubia rodeándolo. Poseído de la manía de comer y beber. Cómo engulle la sopa caliente, cómo muerde y lame a la vez el pedazo de embutido sin cortarlo a rodajas, con qué seriedad bebe a largos sorbos una cerveza que ya está caliente; cómo le brota el sudor en torno a la nariz; una cosa repugnante cuyo goce no se agota con la contemplación ni el olfato más ávidos.
La casa estaba ya cerrada. En dos ventanas del segundo piso había luz, y también la había en una ventana del cuarto piso. Un coche se detuvo frente a la casa. En la ventana iluminada del cuarto piso apareció un joven, la abrió y miró a la calleja. A la luz de la luna.
Era ya una hora muy avanzada de la noche. El estudiante había perdido totalmente las ganas de seguir trabajando. Tampoco era en absoluto necesario, porque en las últimas semanas había hecho realmente grandes progresos, podía tomarse sin duda un poco de descanso y reducir su tarea nocturna. Cerró sus libros y cuadernos, lo puso todo en orden sobre su pequeña mesa y se dispuso a desnudarse para irse a acostar. Pero casualmente miró a la ventana y, al ver la claridad de la luna llena, le vino la idea de dar aún un pequeño paseo en la hermosa noche otoñal. Apagó la luz, tomó el sombrero y abrió la puerta que daba a la cocina. Por lo general, le era del todo indiferente tener que salir siempre por la cocina, y además esta incomodidad reducía considerablemente el precio de la habitación, aunque algunas veces, cuando en la cocina había mucho alboroto o cuando, como hoy, quería salir tarde, la cosa resultaba molesta.
Desolado. Hoy, medio en sueños, por la tarde; el dolor tiene que acabar por hacerme estallar la cabeza. Y precisamente en las sienes. Al imaginarlo, lo que vi fue en realidad una herida de bala, sólo que en torno al orificio los bordes aparecían abiertos hacia afuera, rectos, con los cantos agudos, como cuando se abre una lata con violencia.
¡No olvidar a Krapotkin!
sábado, 13 de octubre de 2007
14 de octubre de 1917-Diarios de F.KAFKA
Un muchacho de dieciocho años viene a despedirse de nosotros, mañana entra en filas: "Como mañana entro en filas, vengo a despedirme de ustedes".
14 de octubre de 1913-Diarios de F.KAFKA
Un tropel de caballos arrolló el vallado.
Dos amigos dieron un paseo matinal a caballo.
Memorial-PATRICIA DAMIANO
Héctor y la muralla, tres veces Ilión
resplandor óseo, la lluvia intacta
septiembre, hierogamia o su piedra ausente
cada sílaba una reja, más allá de las rocas y siempre la reja, la reja
escrita en la roca
mueve alfil blanco, mutila el centro
la estirpe, un eco de anémonas, el garfio, la colmena,
oráculo, las moscas. Orestes y ningún otro
condenada, seguí la gruta; llevaba un cesto hondo con almendras -debería decir voces-.
Llevaba a varios cristos, me llevaba
la posible voz de la serpiente
la risa y la letra y esa nube – tu sien en exceso
nuestra voz, silencio verde si hablamos del pan
el pan
Voy por tu edificio, sin edificios la calle sin doblez el juramento, sin pan
amanecen los pájaros pero no despierto, nunca despierta él
las fotos no mienten, cae el rostro y los ojos negros –los de aquella noche-,
la boca desciende punta seca en el mar
no hay hilo de oro en el pie pálido, no hay ojiva ni jaque
los chacales sólo ríen, la estepa reina, jaque muerte sin pastor
vertical una rata, roe la cuerda
roe la cuerda rey
atajo
ciprés con hambre
viernes, 12 de octubre de 2007
el arma en terciopelo-C.Blázquez

Ahora que sobre mí no se cierne ningún velo
pura vena la noche
en cruz se abren las piernas.
Tengo libres los brazos e ilumino
la laguna vertical tú-mi lágrima
no se pierda esta luz inútilmente.
El alma en la última milésima de mí-tu mirada
El arma en terciopelo
Ah que posterior es todo y la Belleza
sin estuche es raptora
Fue pecado tomar el contenido
El castigo es habitar su hueco
12 de octubre de 1911-Diarios de F.Kafka
Ayer, en casa de Max, trabajé en mi diario de París*. En la semioscuridad de la Rittergasse, cálida, y gruesa en su ropa de otoño, está R., a quien conocimos cuando llevaba únicamente su blusa veraniega y su delgada chaquetilla azul,, con la que una muchacha cuyo aspecto no sea completamtne impecable acaba sienténdose peor que desnuda. Lo primero que habíamos advertido había sido su considerable nariz sobre el rostro exangüe, cuyas mejillas se podían apretar largo rato con las manos sin que apareciese la menor señal de rubor, el vello rubio que se amontonaba en la mejilla y sobre el labio superior, elpolvo del ferrocarril que se había introducido entre la nariz y la mejilla, y la blancura enfermiza en el escote de la blusa. Hoy, sin embargo, hemos corrido tras ella respetuosos y cuando, en la esquina de un pasaje que da a la Ferdinandstrasse, yo tuve que despedirme por no ir afeitado y por otros detalles nada presentables de mi aspecto, sentí después un leve atisbo de inclinación hacia ella. Y al reflexionar el porqué, no pude más que repetirme: porque iba tan bien abrigada.
* Preparativos de la novela Ricardo y Samuel, escrita en colaboración por Kafka y yo (véase La condena) (Max Brod es el autor de esta nota a pie de pág).
-R. es la dama descrita en el capìtulo primero con el nombre de "Dora Lippert"
jueves, 11 de octubre de 2007
BODEGÓN - C.Blázquez
Pardillo (Carduelis cannabina), atropellado
Así tan secos los despojos
De perennes
Así tan perennes los despojos malgastan
la visión de la quietud la escanden
¿Has visto un ave aplastada por la rueda
o una rata?
Aún el aire insiste entre las plumas las despega
de la sangre
husmea en los pelos del hocico rojo.
miércoles, 10 de octubre de 2007
ab-ortus,ex-( )orto.-C.Blázquez
De vuelcos de la Tierra
mi corazón des-en-terrado
Portavoz de ese hondo
resistir en el Ser:
existir de adminículo.
De exvotos está hecho el Universo
El altar de tu vientre tambor de pétalo
Nomadales los pétalos
Nomadal el desierto
Nomadal lo Treblinka
lo Auschwitz lo Guantánamo
lo enucleado clítoris.
Todo lo nomadal se hará petróleo
en pos en paz de bellum belli
Fósil la recompensa
Fósil es ya la recompensa
La cruz
El Más
El signo
de
Giacomo Joyce - J. JOYCE
En 1968, su biógrafo Richard Ellman publicó un original inédito Giacomo, pequeña obra considerada el antecedente del Ulises. Joyce empleaba símbolos para expresar lo que llamó 'epifanía', la revelación de ciertas cualidades interiores. De esta manera, sus primeros escritos describen desde dentro modos individuales y personajes, así como las dificultades de Irlanda y del artista irlandés a comienzos del siglo XX. Las dos últimas obras, Ulises y Finnegans Wake, muestran a sus personajes en toda su complejidad de artistas y amantes desde diversos aspectos de sus relaciones familiares. Al emplear técnicas experimentales para comunicar la naturaleza esencial de las situaciones reales, Joyce combinó las tradiciones literarias del realismo, el naturalismo y el simbolismo plasmándolos en un estilo y una técnica únicos. Después de vivir veinte años en París, cuando los alemanes invadieron Francia al principio de la II Guerra Mundial, Joyce se trasladó a Zürich, donde murió el 13 de enero de 1941.(tomado de epdlp)
GIACOMO JOYCE
¿Quién? Un pálido rostro rodeado de pesadas pieles olorosas. Sus movimientos son tímidos y nerviosos. Usa impertinentes. Sí: una breve sílaba. Una breve risa. Un breve batir de pestañas.
Caligrafía de telaraña, trazada larga y finamente con silencioso desdén y resignación: una joven de calidad.
Salgo en una fácil ola de tibio discurso: Swedenborg, el seudo Areopagita, Miguel de Molinos, Joaquín Abbas. La ola se extingue. Su condiscípula, retorciendo su torcido cuerpo, ronronea en deshuesado italiano-vienés: Che coltura! Las largas pestañas baten y se elevan: una aguja candente pincha, pica y tiembla en el iris aterciopelado.
Tacones altos, hueco taconeo en las resonantes escaleras de piedra. Aire helado en el castillo, cotas de malla patibularias, candelabros de rudo hierro sobre las torceduras de la torcida escalera de la torrecilla. Tacones repiqueteantes, un alto y hueco ruido. Hay alguien abajo que desea hablar con su señoría.
Nunca se suena la nariz. Una manera de discurso: lo menor para lo más grande.
Redondeada y madurada: redondeada por el torno del matrimonio consanguíneo y madurada en el invernadero de la reclusión de su raza.
Un arrozal cerca de Vercelli bajo un halo cremoso de verano. Las alas caídas de su sombrero oscurecen su falsa sonrisa. Las sombras trazan líneas sobre su falsa cara sonriente, manchada por la caliente luz cremosa, grises sombras de suero bajo la mandíbula, líneas de yemas amarillas en las humedecidas cejas, rancio humor amarillo acechando entre la blanda pulpa de los ojos.
Una flor dada por ella a mi hija. Frágil regalo, frágil dador, frágil niña veteada de azul.
Padua más allá del mar. La silenciosa edad media, noche, la oscuridad de la historia duerme en la Piazza delle Erbe bajo la luna. La ciudad duerme. Bajo los arcos en las oscuras calles cerca del río, los ojos de las putas espían en busca de fornicadores. Cinque servizi per cinque franchi. Una ola negra de sentidos, otra vez, y otra, y otra. Mis ojos fallan en la oscuridad, mis ojos fallan. Mis ojos fallan en la oscuridad, amada. Otra vez. No más. Amor oscuro, ansiedad oscura. No más. Oscuridad.
Atardecer. Cruzando la piazza. Tarde gris descendiendo sobre anchas verdes salvias praderas, desprendiendo silenciosamente oscuridad y rocío. Sigue a su madre con torpe gracia, la yegua conduciendo a su potranca. El atardecer gris moldea suavemente las delgadas y bien formadas ancas el cuello apacible flexible tendoroso, el cráneo de hueso fino. Tarde, paz, la penumbra de lo maravilloso… ¡Arre! ¡Arre!
Papá y las niñas resbalando colina abajo, a horcajadas en un tobogán: el gran Turco y su harén. Sombreros y chaquetas ajustados, botas abrochadas con diestros cruzados sobre la lengua de carne-cálida, la falda corta tiesa por los nudos redondos de las rodillas. Un blanco destello: un copo, un copo de nieve:
Y cuando ella vuelva a partir
¡Que esté yo allí para verlo!
Salgo apresuradamente de la tabaquería y la llamo. Se vuelve y se detiene a escuchar mis confusas palabras sobre lecciones, horas, lecciones, horas: y lentamente sus pálidas mejillas se ruborizan con una encendida luz de ópalo. ¡No, no, no tengas miedo!
Mio padre: ella ejecuta los actos más simples con distinción. Unde derivatur? Mia figlia ha una grandissima ammirazione per il suo maestro inglese. La cara del viejo, hermosa, sonrojada, de fuertes rasgos judíos y largos bigotes blancos, se voltea hacia mí mientras descendemos la colina juntos, ¡Oh! Perfectamente dicho: cortesía, benevolencia, curiosidad, confianza, sospecha, naturalidad, impotencia senil, confidencia, franqueza, urbanidad, sinceridad, aviso, pathos, compasión: una mezcla perfecta. ¡Ignacio de Loyola date prisa para ayudarme!
Este corazón está afligido y triste. ¿Un desengaño amoroso?
Largos labios lascivos que apuntan de soslayo: sangre oscura de moluscos.
Neblina en movimiento sobre la colina mientras miro hacia arriba desde la noche y el fango. Neblinas colgantes sobre los húmedos árboles. Una luz en la habitación alta. Ella se viste para ir al teatro, Hay fantasmas en el espejo... ¡Velas! ¡Velas!
Una criatura gentil. A medianoche, después de la música, todo el camino calle San Michele arriba, estas palabras se dijeron calladamente. ¡Cuidado, James! ¿Anduviste alguna vez por Dublín en la noche sollozando otro nombre?
Cuerpos de judíos yacen a mi alrededor pudriéndose en el molde de su tierra santa. Aquí está la tumba de su gente, piedra negra, silencio sin esperanza... Meissel el granujoso me trajo. Está más allá de esos árboles parado con la cabeza cubierta ante la tumba de su esposa suicida, preguntándose por qué la mujer que dormía en su misma cama ha terminado así... La tumba de su gente y la suya: piedra negra, silencio sin esperanza: y todo está listo. ¡No mueras!
Ella levanta los brazos en un esfuerzo por abrochar en la nuca de su cuello una túnica negra transparente. No puede: no, no puede. Retrocede hacia mí, muda. Levanto mis brazos para ayudarla: sus brazos caen. Sostengo las orillas de su túnica, suaves-como-telarañas y separándolas para abrocharlas veo a través de la apertura del velo negro su cuerpo ágil envuelto en una camisa naranja. Esta desprende sus lazos de las amarras en los hombros y cae lentamente: un ágil suave cuerpo desnudo temblando con escamas plateadas. Resbala lentamente por sus nalgas delgadas de suave plata pulida y por su surco, una sombra de plata mancillada... Dedos, fríos y calmos y moviéndose... Un toque, un toque.
Pequeño insensato desvalido y delgado aliento. Pero inclínate y escucha: una voz. Un gorrión bajo las ruedas de Juggernaut, tembloroso temblador de la tierra, ¡Por favor, señor Dios, gran señor Dios! ¡Adiós, gran mundo!... Aber das ist eine Schweinerei!
Grandes reverencias en sus delgados zapatos de bronce: espuelas de un ave consentida.
La dama va aprisa, aprisa, aprisa... Aire puro en la carretera de terreno elevado. Trieste camina en carne viva: luz cruda sobre sus confusos techos de teja marrón, testudoformes; una multitud de insectos postrados esperan una liberación nacional. Belluomo se levanta de la cama de la esposa del amante de su esposa: la ocupada ama de casa está activa, ojo endrino, un platillo de ácido acético en las manos... Aire puro y silencio en la carretera de terreno elevado: y cascos. Una niña a caballo. ¡Hedda! ¡Hedda Gabler!
Los vendedores ofrecen en sus altares las primeras frutas: limones veteados de verde, cerezas enjoyadas, vergonzosos duraznos de hojas partidas. El carruaje pasa por las callejuelas entre los puestos de lona, sus ruedas de rayos girando en la resolana. ¡Paso! Su padre y su hijo van en el carruaje. Tienen ojos de búho y sabiduría de búho. Sabiduría de búho brota desde sus ojos meditando la ciencia de su Summa contra gentiles.
Ella piensa que los caballeros italianos tuvieron razón de expulsar a Ettore Albini, el crítico del Secolo, de las butacas por no haberse puesto de pie cuando la orquesta tocó la Marcha Real. Lo escuchó mientras cenaba. Ay. Aman a su país cuando ellos están bien seguros de qué país se trata,
Ella escucha: virgen prudentísima.
Una falda recogida por la rodilla que súbitamente se mueve; un blanco encaje en la orilla de un fondo alzado sin discreción; una red de media estirada por la pierna. Si poi?
Toco ligeramente, suavemente cantando, una canción lánguida de John Dowland, Loth to depart: yo también odio la partida. Esa edad está aquí y ahora. Aquí, abriéndose desde la oscuridad del deseo, hay ojos que opacan el rompiente Este, su centelleo el centelleo de la espuma que cubre el pozo negro de la corte del baboso James. Aquí hay vinos ambarinos, lánguidas muertes de aires dulces, la pavana altiva, damas gentiles coqueteando desde sus balcones con bocas mamadoras, putas cubiertas de fétidas pústulas y jóvenes esposas que, alegremente complacientes ante sus violadores, abrazan y vuelven a abrazar.
En la cruda velada mañana de primavera flotan tenues olores de la mañana parisina: anís, aserrín húmedo, masa caliente de pan: y mientras cruzo el Pont Saint Michel el azul acero de las aguas andariegas hielan mi corazón. Trepan y lamen la isla que los hombres han habitado desde la edad de piedra... Leonada lobreguez en la vasta iglesia de gárgolas. Hace frío como en aquella mañana: quia frigus erat. Sobre las gradas del altar más alto, desnudos como el cuerpo del Señor, los clérigos yacen postrados en rezos débiles. La voz de un lector invisible se levanta, entonando la lección de Hosea. Haec dicit Diminus: in tribulatione sua mane consurgent ad me. Venite et revertamur ad Dominum... Ella está junto a mí, pálida y helada vestida con las sombras de la nave oscura de pecado, su codo delgado sobre mi brazo. Su carne recuerda con emoción aquella cruda velada mañana de niebla, antorchas rápidas, ojos crueles. Su alma está apenada, tiembla y puede llorar. No llores por mí, ¡oh hija de Jerusalem!
Le explicó Shakespeare al dócil Trieste: Hamlet, cito, quien es muy cortés con los simples y los gentiles, es rudo sólo con Polonio. Quizás, un idealista amargado, puede ver en los padres de su amada grotescos intentos de la naturaleza por reproducir en ellos la imagen de la hija... ¿Notaron eso?
Camina delante de mí por el pasillo y mientras anda un rizo negro de su cabello se desprende lentamente y cae. Suavemente abriéndose, cayendo. Ella no lo sabe y camina delante de mí, simple y orgullosa. Así pasó ante Dante, con simple orgullo y así, inmaculada de sangre y violación, la hija de Cenci, Beatriz, hacia su muerte:
... Átame
este cinto y recoge este cabello
en un nudo sencillo.
La sirvienta me dice que tuvieron que llevársela inmediatamente al hospital. poveretta, sufrió mucho, mucho, poveretta, es muy grave... Me alejo de su casa vacía. Siento que estoy apunto de llorar. ¡Ah, no! No será así, en un momento, sin una palabra, sin una mirada. ¡No, no! ¡La suerte del infierno no puede abandonarme!
Operada. El bisturí del cirujano ha violado sus entrañas y se ha retirado, dejando la cruda rasgadura, incisión de su paso por el vientre. Veo sus negros ojos plenos y sufrientes, hermosos como los ojos de un antílope. ¡Oh herida cruel! ¡Dios libidinoso!
De nuevo en su silla cerca de la ventana, alegres palabras en su lengua, risa feliz. Un pájaro gorjeante después de la tormenta, feliz porque su pequeña y tonta vida ha escamoteado el alcance de las garras de un epiléptico dador de vida, gorjeando feliz, gorjeando y piando felizmente.
Ella dice que si The Portrait of the Artist fuese franco sólo por franqueza y el hecho de serio, ella me habría preguntado, por qué se lo había dado a leer. ¿Oh, tu podrías, podrías? Una dama letrada.
Ella está de pie, vestida de negro junto al teléfono. Risitas tímidas, grititos, tímidas tiradas de palabras rotas súbitamente... Parlero colla mamma...
¡Ven! ¡Pío, pío! ¡Ven! La polla negra está asustada: carreritas interrumpidas de pronto, grititos tímidos: clama por su mamma, la gallina majestuosa.
Loggione. Las empapadas paredes rezuman una humedad vaporosa. Una sinfonía de olores amalgama la masa de confusas figuras humanas: vaho rancio de axilas, narices anaranjadas, ungüentos de pecho que se derriten, agua de alfóncigo, el aliento de cenas de ajo sulfúrico, hediondos pedos fosforescentes, opopónaco, el franco sudor del mujerío casado y casable, el olor jabonoso de los hombres... Toda la noche la he observado, la veré toda la noche: trenzado cabello en pináculo y un rostro oval aceitunado y calmos ojos suaves. Un verde prendedor sobre el pelo y ciñendo su cuerpo una túnica bordada en verde: el matiz de la ilusión del vidrio vegetal de la naturaleza y de la yerba lozana, el cabello de las tumbas.
Mis palabras en su mente: frías pulidas piedras naufragando en un cenegal.
Esos helados dedos quietos han tocado las páginas, impuras e inmaculadas, en donde mi vergüenza resplandecerá para siempre. Quietos y fríos y dedos puros. ¿Se habrán equivocado alguna vez?
Su cuerpo no huele: una flor sin aroma.
En las escaleras. Una fría mano frágil: timidez, silencio: oscuros lánguidos ojos inundados: desgaste.
Arremolinadas guirnaldas de vapor gris sobre el brezal. Su rostro ¡qué grave y gris! Cabello húmedo enredado. Sus labios aprietan suavemente, su suspirante aliento me llega. Besada.
Mi voz, agonizando en los ecos de sus palabras, muere como la cansada voz sabia del Eterno llamado a Abraham a través de colinas retumbantes. Se recarga en la pared acolchada: odalisca cincelada en la oscuridad lujuriosa. Sus ojos han bebido mis pensamientos: y en la mojada caliente bienvenida de su femineidad entregada, mi alma, disolviéndose, ha derramado y vertido e inundado una líquida y abundante simiente... ¡Que la posea ahora quien quiera!
Cuando salgo de la casa de Ralli me la encuentro súbitamente, mientras ambos le damos limosna a un pordiosero ciego. Ella contesta mi saludo repentino volviéndose y desviando sus ojos negros de basilisco. E col suo vedere attosca ruomo quando lo vede. Gracias por la cita, messer Brunetto.
Extienden bajo mis pies alfombras para el hijo del hombre. Esperan mi paso. Ella está en la sombra amarilla del zaguán, una capa a cuadros escudando del frío sus hombros caídos: y mientras me detengo sorprendido y miro alrededor me saluda glacial y sube la escalera lanzando repetidamente por un instante desde sus perezosos ojos oblicuos un chorro de veneno líquido.
Un pliegue suave verde claro cubre las colgaduras del canapé. Una estrecha habitación parisina. El peluquero estuvo reclinado aquí, pero ya no. Besé su media y el borde de su herrumbrosa negra y polvorienta falda. Es la otra. Ella. Gogarty vino ayer a ser presentado. La razón es Ulises. Símbolo de la conciencia intelectual... ¿Irlanda, entonces? ¿Y el marido? Andando de un lado a otro del corredor en sus alpargatas o jugando ajedrez contra sí mismo. ¿Por qué nos han dejado aquí? El peluquero estuvo reclinado aquí, pero ya no, apretó mi cabeza entre sus rodillas nudosas... Símbolo intelectual de mi raza.
¡Escucha! Ha caído, penetrante la tristeza.
¡Escucha!
–No estoy convencido acerca de esas actividades mentales y físicas consideradas como enfermizas –
Ella habla. Una débil voz desde las heladas estrellas. La voz sabia. ¡Dilo! ¡Oh, dilo de nuevo; hazme sabio! Nunca había oído esta voz.
Ella se enrosca hacia mí a través de los pliegues del canapé. No puedo moverme ni hablar. Acercamiento enroscado de carne nacida-de-las-estrellas. Adulterio de la razón. No. Iré. Iré.
– ¡Jim, amado! –
Suaves labios mamantes besan mi axila izquierda: un beso sinuoso en millares de venas. ¡Ardo! ¡Me pliego como una hoja en llamas! En mi axila derecha un colmillo de fuego brota. Una serpiente centelleante me ha besado, una helada serpiente noche ¡Estoy perdido!
– ¡Nora! –
Jan Pieters Sweelink. El extraño nombre del viejo músico holandés hace que la belleza parezca extraña y lejana. Escucho sus variaciones para clavecín en una antigua tonada. Youth has an end. En la vaga niebla de viejos sonidos un punto de luz aparece, el discurso del alma va a ser escuchado. La juventud termina: el fin está aquí. Nunca será. Lo sabes bien. ¿Qué, entonces? ¡Escríbelo, maldito, escríbelo! ¿Es que sirves para otra cosa?
– ¿Por qué?
– Porque de otro modo no podría verte, Deslizamiento - espacio - edades - follaje de estrellas - y cielo plomizo - inmovilidad - e inmovilidad más profunda - silencio de aniquilación - y su voz.
Non hunc sed Barabban!
Desprevención. Un departamento desnudo. Luz perezosa. Un piano largo y negro: ataúd de música. Equilibrando el sombrero de una mujer, con flores rojas, un paraguas, plegado en la orilla del piano. Sus brazos: casco, gules y una lanza despuntada en un campo, sable.
Enviado: Ámame, ama mi paraguas.
10 de octubre de 1911-Diarios de F.KAFKA
Anoche, en el Graben. En dirección a mí, tres actrices que venían del ensayo. Es tan difícil hacerse una idea con rapidez de la belleza de tres mujeres, cuando a la vez quiere uno mirar a dos actores que se acercan tras ellas con el paso excesivamente oscilante, y además alado, de lso actores. Los dos -el de la izquierda, con su regordete y juvenil rostro, el gabán desabrochado que ondea sobre la robusta figura, caracteriza ya bastante a ambos -alcanzan a las damas; el de la izquierda por la acera, el de la derecha bajando a la calzada. El de la izquierda coge su sombrero por arriba, lo agarra con los cinco dedos, lo levanta y grita (y es sólo ahora cuando el de la derecha se acuerda de hacerlo): ¡Hasta la vista¡ ¡Buenas noches¡ Sin embargo, así como la carrera y el saludo han separado a los caballeros, las damas que han recibido dicho saludo prosiguen su camino completamente imperturbables, con un leve saludo que apenas si interrrumpe su concertada conversación, como si a las tres las guiase la más próxima a la calzada, que parece ser la más débil y alta, pero también la más joven y hermosa. En aquel momento, el conjunto me pareció una sólida prueba de que, entre nosotros, las relaciones entre la gente de teatro son ordenadas y bien llevadas.
Anteayer, entre los judíos del Café Savoy. Die Sejdernacht de Feinmann. En ocasiones ( me salió en aquel momento la conciencia de ello) no intervinimos en la acción por el simple hecho de que estábamos demasiado excitados, no porque fuésemos meros espectadores.
lunes, 8 de octubre de 2007
estable-cimiento-C.Blázquez

Era tu voz estable
y tu camino estable
como un deber del Sinaí
y la familia estable
como ese mismo monte.
Estable-cido te han
-no, no te has-
Tu cónyuge tan estable
como vuestro cumpleaños
Qué fieles son los aniversarios
La amistad estable
tan que si no, no es
porque las ráfagas no son estables.
Ah pero qué firmes son las metralletas en su trípode
Nada de zapatillas de ballet
ni el inestable y equilúbrico tacón de aguja
Qué bien pisa tu heroica bota
Estable el ascua que arrimas a tu sardina
y el establo
tan repleto o más que los retablos
a resguardo del hereje
Pero una apendicitis mal curada
te ha hecho ser cadáver
y ya se sabe que éstos
cambian mucho en pocas horas
en el estable nicho.
9de octubre 1911- Diarios de F. KAFKA

Antes de la ocultación. Los mares., de M. Zambrano
a Paulo Ramos Filho, ahora ya en la infinitud inviolada de su palabra intradicha.
Al fin y ya desde el comienzo del amanecer se percibe que han ido apareciendo los mares. El mar que se insinúa blanquecino enla primera claridad siempre azuzada por el sol mas no siendo por él herida. El mar no es nunca una herida aun entrando como brazo en la tierra y aun ahilándose no hiere. Lame, abraza, surca como si él mismo fuera nave que se busca a sí misma. Y se derrama como espuma. La espuma su signo entre todos y su emblema si lo tuviera.
Y así las auroras se distinguen entre ser la aparción instantánea de una herida anunciadora de lucha, escisión y ruptura de las tinieblas en la finitud que se reitera, que se reiterará siempre, como si otra forma no hubiese de aparición de la luz, que esa irrupción. Y aquellas otras auroras que desde el amanecer se presentan como una forma de aquello que menos de por sí parece tenerla: el mar, los mares.
Un agua no sumergida trae la aurora, sin que por ello esté enalzada. Los mares intactos en su pureza originaria de antes de su sumisión a la tierra, a la tierra que conocemos victoriosa desde que mínimamente aparece. Surge la tierra en islas comno una hogada que al fin logra respirar. >Y respira en algunas islas todavía. Mas luego en otras recae en su natural, congénito proceso de erguirse, de endurecerse, de petrificar en fortaleza, en hacerse castillo inexpugnable.
Acrópolis, invicta. El minúsculo templo de Atenea Niké manifiesta abiertamente, como es propio de todo lo griego, esa victoria de la acrópolis misma que tuvo al fin que recibir su diosa. Tierra preparada por Zeus sin duda, sustraída a Poseidón para asentar a su Atenea, que tuvo que hacerse pájaro para señorear la tierra. Ave nocturna, insomne lechuza: el mar todavía en sus ojos.
II
Arriba, en los cielos de la aurora, el mar se lava a sí mimso y se salva de ser un ente, de ser nombrado como osujeto. Ya no es él. Y en esa pureza su ser se expande en libertad. Son las aguas sin más, las que han quedado sin utilidad posible, creándose ellas su lugar a solas que a nadie quitan. Y por ello mismo quizá su presencia no avanza como una proposición, ni un enunciado, sino tal como será en alguna parte o en alguna región del tiempor anterior que haya quedado a flote. Lugares, tiempos del agua ensimismada en el olvido.
Mares los de la aurora que apenas se insinúan como todo aquello que cobró o tuvo o fue agraciado con su ser antes de que hubiera memoria. Y así llama a ese algo que alienta allá en el fondo del ser -¿sólo uno?- sin esconderse y sin mostrarse imperturbablemente desconocido, en su perfección. Pura perfección no tocada por esa ley que determina que toda manifestación se abra en el devenir: tiempo y luz coloreada, densidad y color, signos de que la semilla oculta brota. O la luz que se retira sin dar paso a la oscuridad y el tiempo que se queda detenido, un presente ilimitado, cuando las figuras de los seres se presentan.
Y mientras ella, la perfección misma no puede manifestarse: su presencia no está sumergida ni escondida. Sólo en los mares de la aurora sin fondo se ha quedado, y no puede tampoco por ello mismo ser soñada. Ya que los sueños vienen de la ocultación inmediata, tan cotidiana, aunque en algunos haya reminiscencias sin angustia de algo anterior a la ocultación primera. Pues que la angustia hace patente la ocultación relativa, la que llama a ser traspasada y hasta violada.
La angustia de la que sólo hundiéndose en el no-ser de donde ella vino, se libra él por ella ganado de arrojarse a la acción extemporánea, violenta. Y el no-ser, ya que no puede verterse en el tiempo ni siquiera en la atemporalidad, se vierte en la extemporalidad, vengativa: la venganza que logra contra la vida ya que contra el ser no puede. Y "crea" ese cuchillo de lo extemporáneo capaz de arrancar el cuerpo de lo vivo.
La perfección dejada en el olvido cuando no había soledad. Y ahora, despue´s del remoto entonces, tiembla a solas defendida tan sólo por ser irreconocible.
Desconocida que en todo desconocido que se asoma se esconde, haciendo impenetrable al desocnocido mismo, borrando su rostro, desvaneciendo su forma o reduciéndola hasta convertirla en un punto: en un solo punto, eso sí, indeleble. Un punto en la infinitud inviolada. París, 1979 de Algunos lugares de la pintura. María Zambrano. Edit. Acanto. Este texto se publicó en el libro "Antes de la ocultación. Los mares" con obras de Baruj Salinas, F.Farreras, Ráfols Casamada y otros pintores.
domingo, 7 de octubre de 2007
PATRICIA DAMIANO - De agua en agua
la ladera
por donde desciende su cara
es el ramaje azul que paraliza los dedos
viejos fugitivos
deserción
que la sangre dicta
antes de dormir
-la piel
que
carcome
el día-
divide el suero, la rancia esmeralda
que no se parece a la cruz de otro
decidí, demiurgo, si alfil o torre
o caballo rojo
o altiva reina que concede
ser
parte del decurso, de ahora en menos
subirá
como si tal fuera
la única vía
para
respirar
la vía,
donde
silenciosos
se dieron nombre
y allí han ido sin saber
si los álamos
y allí he ido
voy
sin
saber
si los álamos
dicen ser robles
y ahorcan su corteza
en el centro nudo del bosque
todos
éramos
el fruto que va de agua en agua
y
ahora
no sabe resistir
sábado, 6 de octubre de 2007
Si llegamos a luego
Amigo, amigo de mi mí para tú:
entremezclado se ha
una piedra que pusimos en pie
Ni las lápidas deben ponerse en pie
Andan sobre nosotros,
y a gatas, resistimos.
Amigo se nos han consumido los cuerpos
nos han consumido
los mimbres pecados,
y atados por nuestros cabellos
desde luego, no llegaremos a luego,
inmunes somos y establecidos
como el renglón tachado
¿De qué te ríes?
Si es sólo un subterfugio
para aplacar al homúnculo
que ha alcanzado desmesurado tamaño
en la circunvolución
sobre la que se coloca
con esa postura que es
más bien una pose para un pintor
Ah, ¿que te duele ahí?
pues llevemos sus dientes
a otra área menos sensitiva
pero puede morderte sin hacerte daño
e incluso arrancarte la hemifaz
y creer que te pica la barba
¿Que por qué despedaza este vivir?
¿quieres decir acaso que el alcohol
no es buen anti-biótico?
Pudiera ser, quizás
que el estertor fuera mejor,
no obstante ambos son aliento,
mejor dicho trampantojo del aliento
Yo amo, tú amas, ellos aman
menos Adán y Eva todos amamos
somos más afortunados
que nuestros primeros padres
porque ellos no fueron niñós
¡y qué sabían ellos
si acababan de nacer
y ya eran obedientes!.
Estás llorando ¿Por qué lloras?
Sigue, que no cese tu llanto:
Es bello,
bellísimo el lacrimal
dominando el trampantojo.
Luego, si llegamos a luego
¿me dirás el por qué?
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C.Blázquez (de Líticas Autointuiciones)
viernes, 5 de octubre de 2007
Vaticano publica actas contra Templarios
Viernes 5 de Octubre de 2007
Un pergamino traspapelado desde el siglo XIV
La persecución despiadada se extendió a varios países europeos y culminó con la disolución de la orden y la muerte en la hoguera de muchos de sus miembros. Ayer se conoció la noticia de que el 25 de este mes, en la Sala Vieja del Sínodo, en el Vaticano, será presentada la "obra monumental".
El vaticanista del diario de Turín La Stampa, Marco Tosatti, en una doble página decorada con viejas imágenes de la orden caballeresca y de los "autos de fe" de la Inquisición donde hacían arder a los supuestos herejes, reveló ayer que la documentación se basa en el extraordinario pergamino llamado "Hoja de Chinon". El documento fue descubierto hace seis años en el Archivo Secreto del Vaticano por la investigadora Bárbara Frale.
Según el historiador Franco Cardini, uno de los expertos que presentarán las actas el jueves 25, el pergamino estuvo traspapelado desde el siglo XIV por un error de archivo. El valor de la "Hoja de Chinon" es enorme porque fue escrita en 1312, el mismo año de la bula del papa Clemente V que disolvió la Orden de los Templarios.
El Vaticano decidió imprimir 799 copias en una edición muy limitada de los originales, guardados a doble llave en el Archivo Secreto.
Fundada en 1118 en Jerusalén en el inicio de la era de las Cruzadas por nueve caballeros franceses encabezados por Hugo de Payens, primer Maestre de la llamada fraternidad de los Pobres Caballeros de Cristo, la orden adoptó pronto el nombre de Templarios al trasladarse a un fuerte vecino al Templo de Salomón. Su misión original fue proteger a los peregrinos que viajaban a Tierra Santa. En el siglo XIII, los caballeros eran junto con sus sargentos más de 30 mil. Poseían numerosas fortalezas, algunas de las cuales existen hasta hoy. Fueron banqueros de los reyes y los papas hasta convertirse en la más importante organización de Occidente, extendida en toda Europa.
En 1291, con la caída del castillo de Acri, ultima fortaleza, los cristianos perdieron la Tierra Santa. Los Templarios compraron la isla de Chipre y allí establecieron su cuartel central. El último de sus Maestros, Jacques de Molay, viajó a París para convencer al rey Felipe el Hermoso de organizar una nueva Cruzada contra los infieles. Arrestado y salvajemente torturado por la Inquisición desde el 13 de octubre de 1307, De Molay "confesó" las infamias que el rey de Francia, con la complicidad del papa Clemente V, les endilgaron a los caballeros: renegar a Cristo en ceremonias de iniciación donde se practicaba la sodomía y se escupía el crucifijo. La lista infinita de acusaciones estaba destinada a destruir la orden de monjes guerreros más legendaria de la historia para apropiarse de sus riquezas y terminar con su enorme poder, que el Rey y el Papa sentían como un peligro.
Siete años después (y dos años desde que la orden fue disuelta, pero no condenada, por el Papa), el Maestre Jacques de Molay y su segundo Geoffroy de Chanay subieron al patíbulo instalado frente a la catedral de Notre Dame de París. Ambos repudiaron sus falsas confesiones, que les habían salvado la vida.
Mientras el fuego le quemaba las entrañas, Jacques de Molay lanzó una maldición histórica que auguraba una pronta muerte del Papa y del Rey. Clemente V murió 40 días después de disentería y Felipe el Hermoso sólo duró unos meses, hasta que tuvo una fatal caída del caballo que montaba.
La leyenda de los Templarios ha crecido con el paso del tiempo. El Vaticano constató que hay más de 400 organizaciones en el mundo que se inspiran directamente en las reglas de la Orden. Dicen que los herejes cátaros, reprimidos a sangre y fuego por la Iglesia en el sur de Francia, admiraban a los Templarios. Y que la masonería en sus orígenes también tuvo mucho que ver con ellos.
En el libro El Código Da Vinci, quizás el más exitoso best seller del siglo XXI, reaparecen la Orden de los Templarios y sus historias místico-esotéricas. El transporte de Tierra Santa a Europa del "Santo Grial" (la copa de Cristo en la Ultima Cena); el refugio de los descendientes de Cristo y María Magdalena en Francia; los secretos del Arca de la Alianza, que según las leyendas terminó en mano de los Templarios; hasta el descubrimiento de América -adonde la intacta flota de la Orden habría llegado mientras huía de la persecución del rey de Francia-, han exaltado las leyendas en torno a los Templarios.
De sus inmensos tesoros, se dice que una parte aún no han sido encontrados. Serán muchos los que buscarán en los pergaminos y otros documentos que mostrará el Vaticano dentro de veinte días, alguna clave secreta que permita descifrar los mensajes que al parecer los Templarios siguen transmitiendo a través de los siglos.
Fuente : El Once Digital
Le va, le va,
Gato cuenta la historia de vida del Papa, su 'mejor amigo'
miércoles 3 de octubre, 1:23 PM
Por Philip Pullella
"Queridos niños, aquí encontrarán una biografía que es diferente a otras porque la cuenta un gato, y no todos los días un gato puede considerar al Santo Padre su amigo y sentarse a escribir su historia de vida," dice en el prólogo el secretario personal del Papa, monseñor Georg Ganswein.
"Joseph y Chico. La vida del Papa Benedicto XVI contada por un gato," está narrado por el felino, quien acompaña al Papa en su nativa Alemania, cuando era el cardenal Joseph Ratzinger.
El libro ilustrado de 44 páginas está escrito por la autora italiana Jeanne Perego y está en su mayor parte ambientado en Alemania, en los años anteriores a que Benedicto XVI fuera elegido en abril del 2005.
Chico es un gato verdadero que pertenece a una pareja en la ciudad alemana de Pentling, en donde el Papa vivió hasta que en 1981 se mudó a Roma. La pareja cuida la casa en donde Ratzinger esperaba retirarse de no ser elegido Pontífice.
El gato cuenta la historia de vida de "mi mejor amigo" desde su nacimiento en Alemania, en 1927, a lo largo de sus días como hombre joven, sacerdote, obispo y cardenal. Finaliza con su elección como Papa, el 19 de abril del 2005.
Relata la era nazi en Alemania, cuando el Papa era un adolescente, describiendo los años de la guerra como "uno de los tiempos más dramáticos y vergonzosos de la historia del hombre."
"En ese tiempo, Joseph se vio forzado a hacer algo que estaba absolutamente en contra de su voluntad: unirse al Ejército e ir a la guerra. Nosotros, los gatos, no peleamos la guerra," narra Chico.
Chico relata cómo cada vez que el entonces cardenal Ratzinger regresaba a Alemania para unas vacaciones, corría hacia su casa y se sentaba en su regazo mientras el ahora Pontífice tocaba el piano.
Una Navidad, cuando Ratzinger intentó sacar al gato de la casa, el animal lo rasguñó. "Me perdonó inmediatamente, pero me dijo: 'No lo vuelvas a hacer," relata Chico.
En su prólogo, Ganswein dice a los niños: "Tengan en cuenta que el gato escribe desde su punto de vista. A fin de cuentas, es un gato, incluso aunque es un gato que es amigo."
Durante los años en que fue cardenal en Roma, el futuro Papa se hizo amigo de otro gato que encontró en la calle, y lo tuvo en su departamento hasta que fue elegido Pontífice.

http://es.noticias.yahoo.com/rtrs/20071003/ten-papa-gato-d3877cb_1.html
5 de octubre de 1911- Diarios de F.KAFKA
Por primera vez después de algunos días, la inquietud de nuevo, incluso ante estas líneas. Furor contra mi hermana, que entra en la habitación y se sienta junto a la mesa con un libro. Espera de la primera y mínima ocasión para deshacerse de este furor. Finalmente ella toma una tarjeta de visita de la bandeja y se escarba con ella la dentadura. Con furor decreciente, del que sólo me queda un acre vapor en la cabeza, y con un alivio y una confianza incipientes, me pongo a escribir.
Anoche, en el Café Savoy*. Reunión de judíos. -La señora K., "imitadora de personajes masculinos". Con caftán, pantalón corto negro, medias blancas,una camisa blanca, de lana fina, que asoma del negro chaleco, abrochada en el pecho por un botón hecho de hebras de hilo, y que luego se abre formando un cuello ancho, holgado, de largas puntas. Sobre la cabeza, ciñéndole el pelo femenino, pero necesario de todos modos, y también sobre la cabeza de su marido, un gorrito oscuro, sin reborde; encima, un gran sombrero blando, de color negro, con el ala doblada hacia arriba. -En realidad no sé qué personajes representan ella y su marido. Si quisiera explicárselo a alguien a quien no deseara confesar mi ignorancia, diría que los tengo por unos servidores de parroquia, por empleados del templo, haraganes con quienes la comunidad ha llegado a un acuerdo, parásitos privilegiados por alguna razón religiosa, gentes que, a causa de sus correrías inútiles y siempre al acecho, saben muchas canciones, conocen al dedillo las relaciones existentes entre todos los miembros de la comunidad, pero a causa de su falta de conexión con la vida profesional y laboral, no son capaces de emprender nada con tales conocimientos; gentes que son judíos de una manera especialmente pura, sólo porque viven en la religión, pero sin esfuerzo, comprensión ni dolor. Parecen hacer burla de todo el mundo, se ríen cuando acaba de ser asesinado un noble judío, se venden a un renegado, bailan llevándose las manos a las patillas de puro gozo cuando el asesino desenmascarado se envenena y clama a Dios, y todo lo hacen simplemente poruqe son ligeros como una pluma, porque se derrumban a la menor presión, son sensibles, lloran en seguida con la cara seca (se deshacen en llanto entre muecas); pero así que la presión desaparece, demuestran ser gente sin ningún peso, y tienen que remontarse inmediatamente de un salto.
Por ello deben de haber causado realmente muchas molestias en una obra seria, como lo es Meschumed** de Lateiner, porque siempre se plantan con toda su estatura, y a menudo saltando de puntillas con ambas piernas en el aire, en primer término del escenario, y no favorecen la tensión de la obra, sino que la destrozan. Y en cambio, la seriedad de la obra se pone de manifiesto con palabras tan redondeadas, tan equilibradas aun con toda su posible improvisación, tan tensas por un sentimiento unitario, que, aunque la acción se desenvuelva únicamente al fondo de la escena, siempre se salva su significado. Ocurre más bien que, de vez en cuando, los dos de caftán quedan sofocados como corresponde a su naturaleza y, a pesar de sus brazos extendidos y de sus dedos que castañetean, uno ve al fondo, únicamente, al asesino que, con el veneno en el cuerpo y la mano en el cuello de la camisa, por otra parte demasiado ancho, se tambalea hacia la puerta.
Las melodías son largas, el cuerpo se confía, se abandona a ellas con placer. A causa de su longitud, que se produce de un modo ininterrumpido, los movimientos que mejor le van son el balanceo de caderas, los brazos extendidos que suben y bajan siguiendo el compás de una respiración pausada, el acercamiento de las palmas de las manos a las sienes y la huida cuidadosa de todo contacto. Recueda un poco el Schlapak***.
Algunas canciones, la expresión "hijo de Israel", alguna que otra mirada de esta mujer que, desde elpodio, por el hecho de ser judía, nos atrae a los espectadores, porque también somos judíos, sin nostalgia o curiosidad por los cristianos, todo ello me produjo un temblor en las mejillas. El representante del gobierno, que con excepción de un camarero y dos criadas situadas a la izquierda del escenario, tal vez sea el único cristiano de la sala, es un pobre hombre, dominado por un tic facial que, especialmente en la parte izquierda del rostro (aunque arrastrando gran parte de la derecha), contrae y distiende la cara con la casi despiadada velocidad, quiero decir con la misma fugacidad que la aguja segundera del reloj, y también con idéntica regularidad. Cuando le llega al ojo izquierdo, casi lo borra. Para esta contracción, se le han desarrollado en la cara, por otra parte completamente ajada, unos pequeños músculos nuevos.
La melodía talmúdica con sus preguntas precisas, sus conjuros o explicaciones: por un tubo pasa el aire y se lleva el tubo, mientras se vuelve hacia el interrogado, dede unos inicios tan diminutos y remotos, una gran rosca, orgullosa en su totaliad, humilde en sus espirales.
* Se trata aquí de una compañía ambulante de actores judíos orientales que, desde entonces, tuvo importancia en la vida y en la evolución de Kafka. La compañía utilizaba para sus actuaciones un pequeño café de poca categoría. En mayo de 1910, Kafka y yo habíamos visto representaciones semejantes en el mimso café, efectuadas por otra compañía.
** El bautizado (literalmente, El destruido). -Puede que no sea injustificado ver en las dos figuras que aquí se describen, y que constituyen una especie de coro, el primer esbozo de los dos "ayudantes" de la novela El castillo.
***Danza popular checa.
jueves, 4 de octubre de 2007
Únco amo
y a puro latigazo te obligará a ser su único amo,
porque sólo tú puedes pronunciar ese nombre.
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C.Blázquez (de Las paredes hablan )
Ante la mano-C.Blázquez
lo que toma la mano.
Lo que toma la mano:
Fruto a morir
Fruto a morir
en mi mano lenta certeza
llámase condena
Es el adiós de la ida
y de la vuelta
porque tú no has visto
una cabeza por dentro
llena de alfileres imantados:
una cabeza de niña
dentro de mi cabeza
ramificándose con Vos
en el espejo
Quebradizas ramas
son mis armas de amar:
desprendimiento
En oscuros dinteles
en el atril contusas:
mella.
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C. Blázquez (de Líticas autointuiciones)
4 de octubre de 1911- Diarios de F.KAFKA
Al anochecer, en la oscuridad de mi cuarto, en el canapé. ¿Por qué se tarda algún tiempo en identificar un color, y luego, cuando la comprensión ha dado el giro decisivo, uno queda siempre inmediatamente convencido de esar viendo dicho color? Sí, desde fuera, la luz de la antesala y la de la coina actúan simultáneamente sobre el vidrio de la puerta, inunda la esancia una luz verdosa, o mejor dicho (para no menoscabar la impresión exacta), una luz verdosa que casi llega a la parte inferior de los cristales. Si se apaga la luz de la antesala y sólo se deja la luz de la cocina, entonces el crisal más próximo a la cocina se vuelve azul marino, el otro azul blanquecino, tan blanquecino que se disuelve todo el dibujo en el vidrio opaco (amapolas estilizadas, zarcilos, diversos rectángulos y hojas).
Las luces y sombras proyectadas desde abajo por la luz electrica de la calle y el puente sobre las paredes y el techo son desordenadas, en parte deterioradas, superpuestas y difíciles de distinguir. Precisamente cuando instalaron los faroles de arco voltaico abajo y cuando fue amueblada esta habitación, no hubo ninguna ama de casa que tuviese en cuenta el aspecto que tendría mi habitación a esta hora, desde el canapé, y sin encender la luz.
El resplandor que proyecta sobre el techo el tranvía eléctrico que pasa por abajo se desplaza blanquecino, vaporoso y con mecánicas sacudidas a lo largo de una de las paredes y del techo, quebrándose en el ángulo. -El globo terráqueo se alza frente al primer reflejo, fresco y pleno, de la iluminación callejera, sobre la cómoda, cuya parte superior aparece bañada en una diáfana luz verdosa; el globo tiene un punto brillante en su curva superficie y un aspecto como si el resplandor fuese excesivo para él, aunque la luz se desliza sobre su tersura y lo deja más bien pardusco, como una manzana de cuero. -La luz de la antesala envía un resplandor que ocupa una gran extensión en la pared, pasando por encima de la cama; queda delimitado por la cabecera que forma una línea ondulada, la cual parece, en este momento, oprimir la cama hacia abajo, ensanchar los postes y elevar el techo de la estancia.
miércoles, 3 de octubre de 2007
A Ingeborg Bachmann, en mi memoria
Ingeborg, eras uva tu boca era ubre de estrella
dormida escribías al humo escribías dormida
tu Paul no trenzó sobre ti tu cabello-caballo
que suyo era suyo
Y tú uva tus labios licoran los vasos la negra licoras
los besos aspiras la fuga tizona laringe
es tu son
La segunda mortaja a tus ojos las rubias serpientes
estrellas pisadas cabezas
las uvas pisadas tus ojos
tu ojo pisado en la estrella
y tu blanco crespón de cigarro
que arde en la ubre
Eras Roma
Carmen Blázquez (de Proceso)












